miércoles, 24 mayo 2017

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Una información de Cristina Altuna para Navarra Capital

Muchos navarros han visto en el emprendimiento una oportunidad de negocio o, incluso, de trabajo. Es el caso, por ejemplo, de Gorka San Martín, que hace dos años se lanzó a la aventura de montar Kordada, una empresa dedicada a los trabajos de difícil acceso; desde rehabilitación de fachadas y patios interiores, a la colocación de canalones o limpieza de cristales.

A la incertidumbre de emprender un proyecto de estas características sin dinero, partiendo de cero, y con la obligación de hacer clientela, se sumaba la falta de conocimiento y formación sobre cuestiones contables. “¿Cómo valoras el trabajo? ¿Qué precio le pones?”, se pregunta San Martín.

Dudas que le surgieron, precisamente, en la fase de inicio de Kordada, mientras estaba inmerso en el desarrollo de su proyecto, en la búsqueda de clientela y en el trabajo diario de las obras que le surgían. Mucho trabajo y problemas del día a día que le restaban tiempo en la planificación de una buena estrategia contable que garantizara la viabilidad de la empresa. Una situación muy común, principalmente, en aquellos que emprenden por primera vez.

Así lo reconoce Belén Hevia, de Hevia Chávarri Auditores Asesores, para quien lo normal es que el emprendedor se centre en cómo desarrollar su negocio y cómo llevarlo a la práctica. No suelen tener, además, formación en cuestiones económicas o empresariales. Por eso, buscan apoyo, “saben lo que quieren hacer, pero no si es viable”. Sin esa guía que les ayude a valorar todos los beneficios, y riesgos que implican sus actividades, muchos pueden terminar estableciendo unos precios que no garanticen la viabilidad de su proyecto.

CONTABILIDAD ANALÍTICA

Todos los productos y servicios conllevan unos costes directos e indirectos, pero es habitual que “aquellos que no tienen conocimientos empresariales no tengan en su debida consideración los costes indirectos que son necesarios para la producción de ese producto o la prestación de ese servicio”, tales como la electricidad, gastos comerciales o el transporte.

La contabilidad analítica es una herramienta que facilita esta labor, con ella “consigues asignar de forma adecuada los costes directos y la parte proporcional de los indirectos de un artículo o servicio, y obtienes información sobre el margen real que te está dejando un producto o servicio”.

En actividades como las que se dedica Gorka sería interesante, además, realizar una contabilidad por obras. Se trata de “individualizar muy bien los costes por obras, porque eso le va a permitir saber si una obra está siendo rentable o no, identificar posibles desviaciones y corregirlas a tiempo”. En definitiva, anticiparse a los problemas para corregir el rumbo y cuadrar números.

ANTICIPARSE

Gracias a la contabilidad analítica, las empresas “pueden darse cuenta de los errores que están cometiendo y corregirlos”. Es fácil que el sistema de trabajo lleve a empresarios o autónomos a caer en la rutina. Un estancamiento que puede provocar que el negocio deje de funcionar, porque las necesidades de los clientes y la tecnología cambian frenéticamente. “La empresa tiene que ir evolucionando al mismo ritmo que tu entorno, es renovarse o morir”, señalan desde Hevia Chávarri Auditores Asesores.

De ahí la importancia que tiene analizar y evaluar detalladamente si lo que se está haciendo es correcto o no. “Si llevas una buena contabilidad analítica vas a identificar rápidamente las líneas que son más productivas de las que no, eso te permite actuar sobre las áreas que son menos productivas mejor que si llevases una contabilidad general.

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