martes, 26 septiembre 2017

Banco de Alimentos se estructura como empresa y triplica su labor

Desde que atacó la crisis hace casi diez años, el Banco de Alimentos de Navarra fue consciente de que necesitaba reestructurarse para ser más eficiente. Hoy, sus áreas están muy definidas, sus voluntarios tienen responsabilidades y ayudan a 32.000 personas.

Yosune Villanueva
Pamplona - 13 mayo, 2017

Gregorio Yoldi, presidente del Banco de Alimentos de Navarra

Gregorio Yoldi, presidente del Banco de Alimentos de Navarra

Los datos que avalan al Banco de Alimentos de Navarra son inequívocos: 217 clientes (entidades sociales), 200 proveedores (empresas donantes), 60 trabajadores a jornada completa (180 voluntarios), 1.500 toneladas de alimentos repartidos entre las entidades que los distribuyen, más de 2000 voluntarios que cada mes se mueven en las entidades sociales que colaboran en la distribución de estos alimentos y, lo más importante, 32.000 personas beneficiadas. Sin duda, hablamos de una realidad que dista de los datos de recuperación económica de la que hablan los mercados.BancoAlimentos_GregorioYoldi_NaCap11

Gregorio Yoldi, presidente del Banco de Alimentos de Navarra, llegó en 2008 y, desde el 2014, ejerce de presidente. Es de la Rochapea, tiene 69 años y venía de trabajar en Eroski en diferentes departamentos: responsable de compras de congelados, director de logística de Elorrio, volvió como gerente del hipermercado a Pamplona y terminó en el área de marketing. Tras jubilarse, se tomó un año sabático y decidió volver a “trabajar”, su lugar elegido fue el Banco de Alimentos porque lo conocía de las grandes recogidas, le gustaba como entidad y creyó que podía ser útil: “Yo solo quería trabajar aquí dos días a la semana, pero por tonto, llegué a presidente”, reconoce entre risas. Y aclara: “Es complicado, porque exige dedicación y tienes una familia detrás, pero vale la pena el esfuerzo, aunque tampoco me da tiempo de sentir satisfacción”.

SIGUE HACIENDO FALTA ESTA “EMPRESA”

Se palma en el mundo empresarial que la crisis va llegando a su fin, pero la realidad es que todavía hace falta la labor del Banco de Alimentos: “Te aseguro que sí. Dicen que el banco está generando demanda de alimentos cuando no hay necesidad. Pero quien genera la necesidad es la sociedad y los políticos, que son quienes hacen las leyes. Si todo es fácil para hacer contratos basura, para echar a la calle a un trabajador, si la gente de 45 años no consigue sueldos dignos, si 9 de cada 10 contratos firmados en España son eventuales. ¿Qué me dices ante eso? Hay personas con 4 nóminas para llegar justos a mantener a su familia. Estamos ayudando a personas que trabajan, pero que no llegan a final de mes. No seguimos aquí por capricho, sino porque hay una importante demanda, afirma sin vacilación.

Hay trabajadores con sueldos tan precarios que no llegan a final de mes.

El mayor reto, nos asegura Yoldi, es que la sociedad navarra no pierda de vista que la crisis no ha pasado, porque las secuelas que ha dejado de pobreza y de disminución de calidad de vida están ahí y nosotros percibimos todo eso”. “Ha cambiado el perfil de las personas a las que ayudábamos, ahora es gente que tiene trabajo, pero que necesita pedir ayuda, porque no llega a fin de mes. Hablamos de sueldos muy precarios”, insiste.

REESTRUCTURACIÓN INTERNA POR ÁREAS

¿Quién no conoce el Banco de Alimentos? Pero pocos sabíamos que, con el comienzo de la crisis y la llegada de nuevos voluntarios, la entidad dio un importante vuelco interno y, estructurarse como una empresa, le ha permitido multiplicar los alimentos recibidos y los entregados: “Cuando empezó la crisis, tratamos de implantar una organización similar a la de las empresas. En aquel momento, el día que teníamos de stock 28 o 30.000 kilos, estábamos encantados; hoy, cuando tenemos menos de 300.000 kilos nos preocupamos, porque nos vemos mal”. Con este volumen, han conseguido llegar a distribuir 121 kilos por persona, cifras muy superiores a las de hace 10 años, pero no hay que olvidar que la OMS calcula que una persona consume al año alrededor de 400 kilos de alimentos.

“El BAN llega a 32.000 familias, es decir, a más de 8.500 familias”, Gregorio Yoldi.

Desde la creación del Banco de Alimentos, hubo muy buena voluntad por parte de todos, pero se había llegado a tales volúmenes, que había que organizarse mejor: “Por ejemplo, hay voluntarios que acuden a empresas solicitando colaboración, bueno, pues antes igual cuatro voluntarios iban a una misma empresa en el plazo de un mes. Eso era mala imagen para nosotros y es una de las muchas cosas que se han cambiado”.

En la actualidad, esta es la estructura del BAN:

  • Área Económico-financiera, que lleva los temas contables y la captación de fondos.BancoAlimentos_GregorioYoldi_NaCap2
  • Área de Entidades Sociales, quienes aprueban si una entidad cumple o no con los requisitos para recibir ayuda del Banco. “Este equipo hubo que reforzarlo mucho, porque la labor nuestra no debía terminar cuando la furgoneta salía de aquí cargada de alimentos, sino cuando el consumidor final consumía, ya que antes la gente veía comida en la calle y nos acusaba de ese desperdicio, así que nos convencimos de que debíamos hacer el reparto más racional. Tenemos un programa informático que nos subvencionó la Caixa y que va a registrar a todos los usuarios, para que una misma persona no reciba ayuda de cuatro lugares distintos, por ejemplo”.
  • Área de Operaciones, donde se realiza la captación de alimentos, visitan empresas, organizan las campañas de recogida y gestionan el stock.
  • Área de Servicios Generales, que engloba todo lo que tiene que ver con informática, voluntariado, comunicación y personal en general.
  • Área de Relaciones Institucionales, que debe estar a la última de normativa legal.
  • Y debajo de estas áreas están las distintas jefaturas de cada sección.

Con todo esto, asegura Yoldi: “Somos una empresa muy competitiva desde el punto de vista de coste logístico, porque con un euro, distribuimos 14 kilos de alimentos, no encontrarás ninguna empresa de logística que te consiga esto”.

DE DÓNDE VIENE LA AYUDA

El Banco recibe ayuda de empresas, también a través de las grandes recogidas en los supermercados, de las ayudas de la Unión Europea y de los excedentes agrícolas (de frutas y hortalizas).

Las empresas tienen asumida la Responsabilidad Social Corporativa, su implicación con el entorno y por ello también apuestan por apoyar al BAN: En Navarra, siempre responden las compañías. Hemos firmado convenios con algunas de ellas y le hemos dado un impulso muy grande a los excedentes de frutas y hortalizas. Antes, nos llamaban y nos traían el camión de naranjas cuando les sobraba, ahora trabajamos con programación, de manera que las entidades ya saben qué vamos a recibir y avisan ellas a las personas beneficiarias para que pasen a recoger el género”.

Y gracias a esta organización, que ha permitido ampliar el número de donantes de OPCH: Somos fundamentalmente una empresa de logística. Y hemos pasado de repartir 240 toneladas de producto, a repartir 1.500 toneladas”. Esta organización les permite recoger, por ejemplo, unos yogures en el momento en el que la empresa los dona y se reparten con agilidad para que no lleguen caducados al consumidor final.

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Otra fuente de ayuda son las grandes recogidas, que se iniciaron en un solo hipermercado y ahora llegan a casi todos los súpermercados de Navarra. Para ello, hacen falta 1000 voluntarios que no salen de debajo de las piedras, pero advierte el presidente con humor: Si eres amigo de un voluntario, date por estropeado, porque te vamos a llamar para ayudarnos”.

También están los voluntarios que todos los días recogen, clasifican, etiquetan, distribuyen y reparten los alimentos entre las organizaciones benéficas de Navarra que las distribuyen entre la población necesitada. Luego hay tres personas contratadas y otras muchas que colaboran ocasionalmente en tareas de recogida en campañas, transporte, gestión de la Fundación, etc. Cáritas es la entidad que más reparte, “pero aquí movemos toneladas y los voluntarios son muy mayores, así que se necesitan más voluntarios, nos advierte Gregorio Yoldi.

FURGONETAS ISOTERMOS PREMIADAS

En el año 2010, la Mancomunidad puso a disposición del Banco dos furgonetas isotérmicas que pasan por aquellos puntos de venta de cadenas que han firmado el convenio de donación, y “recogen los productos frescos (yogures que les falta una semana para caducar, blíster rotos, fruta que no está bonita para la venta…) más de 340 toneladas que el año BancoAlimentos_GregorioYoldi_NaCap7pasado no fueron a la basura gracias a ese programa”.

“Incluso, gracias a eso, desaparecieron inicialmente las mafias que controlaban los contenedores cercanos a los supermercados”, nos cuenta.

Se trata de un programa pionero en España, que ha sido galardonado en varias ocasiones a nivel nacional e internacional y que copiaron otros Bancos de Alimentos nacionales.

LA FINANCIACIÓN, SU TALÓN DE AQUILES

No todo iba a ser perfecto en el Banco de Alimentos de Navarra: voluntarios entregados sin descanso, empresas colaboradoras, entidades distribuidoras, organización… ¿Pero qué pasa con la financiación? “Ese es nuestro talón de Aquiles”, señala el presidente.

El BAN no vende ningún producto, con lo cual, no tiene beneficios: “Las subvenciBancoAlimentos_GregorioYoldi_NaCap4ones se han reducido, por la distribución de excedentes de frutas y hortalizas no recibimos nada y eso que ponemos las cámaras, la distribución, la mano de obra… De la ayuda de la UE nos pueden financiar hasta el 5% del valor de los alimentos, calderilla”.

“Hay personas que te dan dinero y dicen ‘para la compra de alimentos’, pero no necesitamos comprar, porque nos dan. Lo que necesitamos es pagar la luz, el teléfono, el gasoil, los tres salarios que tenemos o poder comprar papel de oficina, porque incluso los ordenadores nos los traemos cada uno de nuestra casa”, explica Gregorio Yoldi.

Puesto que el gasto corriente es su mayor problema, desde hace tres años el BAN lanzó la posibilidad de hacer socios: “Apenas tenemos 100 socios, pero queremos conseguir 500 este año 2017. Para una persona supone 144 euros al año, 12 euros al mes; pero como hacienda devuelve, la realidad se queda en 2,4 euros al mes, es decir, 29 euros al año“, sin duda, un objetivo sencillo que entre todosn podemos ayudar a conseguir.

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