viernes, 20 octubre 2017

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Una información de Cristina Altuna para Navarra Capital

Gran parte de la energía que se utiliza en Navarra procede del petróleo y el gas natural. Ambos representan 2/3 partes de la energía total que se consume en la región, claro reflejo de la fuerte dependencia energética que padece la Comunidad Foral. Con el objetivo de disminuir esta situación Navarra viene apostando por las energías renovables y la biomasa ha dado un salto cualitativo significativo en los últimos 5 años.

Vista de la fábrica de Smurfit Kappa en Sangüesa.

Vista de la fábrica de Smurfit Kappa en Sangüesa.

Con el objetivo de fomentar esa cultura de la madera surgió la Cátedra de la Madera de la Universidad de Navarra. Su director, José Manuel Cabrero, explica que la biomasa es “una vuelta al pasado, volver a emplear la leña como energía para calentarnos”. En este tipo de energía renovable, se habla de astilla, pellets (madera prensada en forma cilíndrica) o huesos de aceituna.

El tamaño de la caldera que requiere la biomasa es similar al de gasoil, el problema es el almacenamiento, dice Cabrero, porque la diferencia es que “a mismo volumen, el gasoil te proporciona más energía que el pellet”. De esta forma, en las comunidades de vecinos o empresas que apuestan por esta energía “necesitan tener bien contratada la empresa que les presta el servicio de abastecimiento”.

MENOS CONTAMINANTE

Cabrero destaca que “la madera durante su vida lo que hace es almacenar CO2, algo que no hace ningún otro material”. De esta forma, cuando se quema la astilla o el pellet “lo que haces es devolver CO2 que ya estaba en la atmósfera”, reduciendo la contaminación. Por otra parte, “la madera es un material local o que puede serlo”. Esto facilita “reducir la dependencia económica de otros países o regiones y, además, estás creando empleos y proporcionando trabajo dentro de tu comunidad”.

Cabrero en el laboratorio de Arquitectura de la Universidad de Navarra

Cabrero en el laboratorio de Arquitectura de la Universidad de Navarra

Cabrero descarta, además, la posiblidad de que surjan problemas de desertización. Hoy en día, “los bosques están creciendo, porque no les sacamos partido, no los aprovechamos”. En Europa, además, existe “una gestión controlada, no se puede talar un bosque indiscriminadamente”. El director de la Cátedra de la Madera advierte, incluso, que “cuidar un bosque cuesta dinero y lo que necesitas es que ese bosque produzca dinero”, porque de lo contrario ningún propietario invertirá en algo que no repercute en nada.

NAVARRA, REFERENTE

A nivel económico, “la biomasa está siendo un motor económico muy importante en Navarra” dice Cabrero. Sin embargo, resulta curioso que “los pellets que se están produciendo en Navarra se están yendo a Italia, no se están vendiendo en la región, porque aquí no tenemos un mercado que absorba esos pellets, no hay suficientes calderas”.

Existen, no obstante, varias empresas en Navarra que cada vez apuestan más por usar la biomasa como energía para producir calor. El coste energético real de la biomasa, asegura el director de la Cátedra de Madera, “termina siendo la mitad que la que se paga con el gasoil”.

SMURFIT KAPPA

Smufit Kappa, uno de los lideres mundiales en fabricación de embalajes de papel, viene apostando desde sus origenes por tres objetivos fundamentales: “la innovación, el servicio y una actitud proactiva hacia el cliente, junto con la utilización de recursos sostenibles”. Objetivo este último que se ve reforzado “por el hecho de ser una compañía integrada, en la que las plantas de producción de embalajes obtienen su materia prima de sus fábricas de papel”.

Ejemplo de esa integración es la fábrica que la compañía tiene en Sangüesa. Una planta que, aseguran, “ha estado vinculada con la producción de energía renovable desde sus inicios en 1955, cuando puso en marcha la caldera de licor negro en la que se generaba vapor al quemar la lignina”. En los años 70 se instaló en la planta una caldera de biomasa, “donde se utilizaba como materia prima la corteza generada al descortezar los troncos de madera”.

La última apuesta de la empresa por producir energía renovable a partir de biomasa se produjo en 2012, cuando el el Grupo Smurfit Kappa llevó a cabo “una importante inversión destinada a incrementar la producción de biomasa, con el doble objetivo de reducir las emisiones de CO2 y de dar utilidad a los residuos forestales que se generan en los aprovechamientos forestales. La iniciativa, además, sirvió para crear empleo rural en la zona.

[blockquote style=”1″]Smurfit Kappa apostó por la biomasa para reducir las emisiones de CO2 y dar utilidad a los residuos forestales que se generan en los aprovechamientos forestales[/blockquote]

La compañíia “sustituyó la antigua caldera de biomasa por una nueva de lecho fluidificado que permitía incrementar la producción de vapor a partir de biomasa, con lo que se evitaba la dependencia del gas natural y del fueloil para producir dicho vapor”. La inversión, “desde el punto de vista tecnológico, de rendimientos y de uso de la biomasa navarra ha sido un éxito total” informan desde el Grupo Smurfit Kappa que cuenta con casi 41.000 empleados, cerca de 350 plantas de producción distribuidas en 32 países y una facturación de 7.900 millones de euros en 2013.

COPOS ULZAMA

A principios de 2013 se inauguraba la nueva planta de biomasa de Copos Ulzama, en el Polígono Elordi. El ahorro económico ascendía a más de 240.000 euros al año en el consumo energético de esta empresa y de Piensos Saioa, ambas dedicadas a la alimentación animal de copo y piensos grandulados.

El gerente de ambas plantas, Mikel Altuna, explica que la producción del copo “es el resultado de un maíz que durante una hora se cuece, así se logra un alimento que el animal lo digiere mejor”. El problema es que, “nosotros necesitamos mucho calor” y para generarlo “gastamos una barbaridad de energía”. Por eso, hace dos años optaron por la biomasa. 

[blockquote style=”1″]Copos Ulzama gasta un viaje de 25 toneladas de astilla cada dos días[/blockquote]
Visita de la presidenta Barcina a Copos Ulzama en 2013

Visita de la presidenta Barcina a Copos Ulzama en 2013

El consumo de energía térmica de ambas empresas superaba los 4.800 kWh/año, producida anteriormente por gasóleo y gas licuado de petróleo. Ahora, con la biomasa “gastamos un viaje de 25 toneladas cada dos días”, afirma Altuna que añade que es, precisamente, “el volumen de gasto que tenemos lo que nos da el mayor beneficio”. La astilla picada, procendete en su mayoría de los alrededores, les cuesta entre 100-150 euros/Tn, algo menos que lo que les costaría el pellet, unos 200-300 euros/Tn. “Estamos contentos“, afirma Altuna, ya que el coste energético total “es un 50% menor que con el gasoil“.

Entre las cuestiones que más les preocupa, el abastecimiento. La biomasa se produce, principalmente, en verano, porque “la madera que se extrae del bosque arranca con un 60% de humedad y hay que bajarla a un 30%, porque sino estás quemando agua“.

INSTITUCIONES PÚBLICAS

No muy lejos del Polígono Elordi, se encuentra el Ayuntamiento de Ultzama que en 2011 se convirtió en el primer concejo de Navarra que apostó por la biomasa, “utilizando la madera, a partir de la superficie forestal, para producir la energía necesaria para calentar los edificios municipales: el polideportivo, la escuela, el frontón, el centro cívico, los servicios sociales y el ayuntamiento”. 

Así lo señala el alcalde de Ultzama, Patxi Tornaría que explica que “el consistorio subcontrata los trabajos de producción de la energía, es decir, la extracción de la madera y su transporte hasta los silos de la Yeguada de Auza, a la empresa que astilla los troncos y el transporte desde el silo hasta las calderas ubicadas en Larraintzar”.

[blockquote style=”1″]El Valle de Ultzama tiene ordenados los montes para extraer de forma sostenible hasta 4.500 toneladas de madera[/blockquote]

Para ello, el valle tiene ordenados los montes de tal forma que “cada año, de forma sostenible, se puede extraer entre 4.000-4.500 toneladas de madera”. 430 toneladas de esa madera se utilizan para calentar los edificios municipales, otras 960 toneladas se reparten en lotes de leña entre los vecinos del Valle de Ultzama y el resto de la madera que el Ayuntamiento no consume, más de 3.000 toneladas, se subasta.

COMUNIDAD DE VECINOS

Cada vez son más las comunidades de vecinos que apuestan por la regeneración energética con instalaciones de biomasa integradas en sus redes de calor. Es el caso del Barrio de Lourdes en Tudela. Durante los años 2010 y 2011 Nasuvinsa gestionó para el consistorio tudelano el proyecto Lourdes Renove financiado, en parte, por la Unión Europea.

Dentro de este proyecto se llevó a cabo la renovación integral de la red de calefacción San Juan Bautista que daba servicio a 481 viviendas. Se dotó a esta calefacción de una nueva sala de calderas, con una potencia instalada de 1,4 Megawatios, alimentada por Biomasa Forestal y se renovaron las calderas de gas como combustible complementario, de apoyo en puntas de consumo.

Desde el año 2011, la agrupación ha reducido en su conjunto el consumo energético en un 48% y el consumo de gas en un 89%, con un funcionamiento de 24 horas. El ahorro de emisiones de Gases de Efecto Invernadero, el 89% respecto de la situación inicial, supone un ahorro de emisiones de 734 Tn CO2/año.

[blockquote style=”1″]El Barrio de Lourdes de Tudela redujo el consumo energético en un 48% y el consumo de gas en un 89%[/blockquote]

Desde marzo de 2014, Nasuvinsa está gestionando, junto con el Servicio de Industria del Gobierno de Navarra el proyecto EFIDISTRICT.Fwd en el barrio de la Chantrea. Proyecto que también cuenta con financiación europea y que contempla la incorporación de biomasa forestal para producción térmica a escala de barrio. Esta iniciativa multiplica por 10 la dimensión del proyecto Lourdes Renove y afectaría a 6.300 viviendas.

 

 

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