lunes, 20 noviembre 2017

Burdeos, más que un color

Burdeos, bordó o bordeaux, es el color característico del vino francés del mismo nombre que tiene matices que van desde el púrpura oscuro al rojo oscuro. Pero también es una ciudad portuaria situada en el sudoeste francés, ideal para visitar durante un puente. ¿Su atractivo? Además de sus vinos y gastronomía, está incluida en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco desde 2007.

Vanity Capital
Burdeos - 4 noviembre, 2017

Vista de Burdeos y del río Garona desde el 'pont de Pierre'.

Vista de Burdeos y del río Garona desde el 'pont de Pierre'.

Burdeos, capital de la región de Nueva Aquitania, está situada a 2,45 horas en coche desde San Sebastián, 3 horas y media desde Pamplona y Vitoria, a 4 de Logroño…. Se trata de un destino en el que no hay ni un minuto que perder si se quiere visitar alguno de sus 350 monumentos.

De camino, a 48 km de Burdeos, resulta imprescindible hacer una parada en Saint-Emilion, pintoresco pueblo famoso por sus excelentes vinos y su casco histórico medieval. Rodeado de viñedos y chateaux, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999. Pasear por sus estrechas y empedradas calles, visitar la Iglesia Colegiata y su claustro románico o la Torre del Castillo del Rey, torreón del siglo XIII  construido por orden de Enrique III de Inglaterra son sus principales atractivos. También es recomendable acercarse a la Iglesia monolítica excavada en roca caliza y subir las escaleras que conducen hasta su campanario, a 68 metros de altura, lugar perfecto para disfrutar de unas extraordinarias vistas.

Calle-de-Saint-Emilion

Calle de Saint-Emilion

Si el clima lo permite, es interesante dar un paseo en coche o en bicicleta (que se puede alquilar en el mismo pueblo), por los viñedos de los alrededores donde según la estación, se podrá disfrutar de los aromas de uvas como cabernet franc, cabernet sauvignon, carménère, cot o malbec y merlot. Y cómo no, tras una ajetreada jornada, descansar con una buena copa de vino de la zona en cualquiera de las pequeñas vinotecas que inundan Saint-Emilion.

BURDEOS

Tras la sorprendente visita a Saint-Emilion, se pueden mantener las expectativas, ya que Burdeos es una ciudad incapaz de defraudar a nadie. Lo ideal es una estancia de 2 ó 3 días para contagiarse del espíritu bordelés, pero…

Burdeos fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2007.

Aparcar dentro de la ciudad es complicado (hay que pagar cada dos horas), pero a las afueras hay una aparcamiento cerca de la Place de l’Europa desde donde es sencillo ir paseando o en transporte público hasta la zona histórica. Cuidado con los ciclistas, acostumbrados a transitar por las aceras.

Cathédrale-St-André

Cathédrale Saint André

A 10 minutos dirección centro nos encontramos con la Cours de Verdun y después con la Place Tourny, pasos intermedios que nos conducen a la Place des Grands Hommes, en el centro de la ciudad. Para quienes prefieran ahorrase este paseo inicial, está el aparcamiento Place des Grands Hommes. Un centro comercial acristalado preside esta plaza, que conecta con la Rue Voltaire, cuya dirección nos lleva hasta la Catedral de San Andrés o Saint André, iglesia catedral de estilo gótico, aunque su origen es románico. Construida a finales del siglo XI, está flanqueada por el campanario o torre Pey Berland del siglo XV. A los peregrinos les puede interesar que esta catedral está incluida en la Lista del Patrimonio de la Humanidad de los Caminos de Santiago de Compostela en Francia.

Tras visitar la Saint André, callejear es la propuesta. Tomando la Rue des Trois Conils y su prologación, se puede aprovechar para comer, ya que toda la zona está repleta de bares y restaurantes de comida francesa e internacional. Tras un buen almuerzo bien aprovechado para dar un descanso a nuestros pies, podemos acercarnos hasta la calle comercial Rue Ste.-Catherine, paralela al río Garona, vía peatonal de 1,2 km de largo ideal para hacer compras.

A continuación podemos encaminarnos hacia la Basílica de Saint-Michel, donde está La Flecha o torre de la Abadía de Saint-Michel, de 143 metros de altura. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es uno de los principales lugares destinado al culto católico de la ciudad. En la misma plaza donde se encuentra la Basílica se puede visitar el mercadillo de ‘les Capucins’.

Porte-Cailhau-Burdeos

Puerta defensiva de Cailhau

Y de ahí a la puerta de Borgoña, situada frente al puente de piedra en su orilla izquierda, por el que no se puede transitar en coche. Merece la pena cruzarlo para disfrutar de las buenas vistas de la ciudad y del propio río Garona, siempre de color marrón terroso. Remontando el rio alcanzamos la puerta defensiva de Cailhau, construida en 1495 y dedicada a Carlos VIII.

Río arriba nos encontramos con la place de la Bourse o plaza de la Bolsa, emblema de la ciudad de Burdeos que data del siglo XVIII. En julio de 2006 se inauguró el Espejo de agua frente a la plaza de la Bolsa, que se ha convertido en el punto de encuentro de los bordeleses. Sus 3.450 m² le convierten en uno de los espejos de agua más grandes del mundo.

La place Gambetta, antigua Place Dauphine, y el Grand Théâtre, constituyen otros dos sitios de obligada visita en Burdeos. El Gran Teatro, situado entre las plazas Tourny y de la Bourse, se inauguró en 1780. Mandado construir por Richelieu, es la sede de la Opéra National y del Ballet National de Bordeaux.

Para el momento relax, proponemos el triángulo que se forma entre la catedral de San Andrés, la Plaza de la Bolsa y la Basílica de Saint-Michel, donde proliferan las placitas con bares, restaurantes y terrazas, que visten de ambiente a Burdeos durante todo el año.

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