lunes, 22 mayo 2017

marta-martinez-arellanoDe acuerdo con el reciente informe “Empleo 360º: Barreras para la generación de empleo y herramientas para derribarlas”, la habilidad que más echa en falta el empresariado navarro, (en un 61 por ciento ) en la fuerza potencial de trabajo es “el compromiso y la perseverancia”. 

Desde mi perspectiva, si bien la perseverancia es de uno: la cualidad de mantenerse constante en la prosecución de lo comenzado, en una actitud o en una opinión; el compromiso en este contexto implica interacción. 

Conseguir el compromiso de nuestros trabajadores, su implicación en la conformación, venta, proceso, administración y resultados de nuestra empresa, es tarea no del trabajador, sino tarea común de todas las personas que conforman la empresa, empezando precisamente por el accionista, gerente y directivo de mayor rango. El cliente es quien finalmente percibe ese compromiso y esa sintonía y termina también comprometiéndose con un proyecto que respira entusiasmo por todos los costados.

El Compromiso entre personas (no sólo dentro de la empresa) se construye sobre el respeto y la confianza, al hilo de una sintonía de valores, principios y objetivos, que son coherentes con nuestras acciones, porque sólo hay compromiso, si lo que estoy haciendo tiene Sentido para mí.

Todos perseveramos en tareas que tienen Sentido para cada uno de nosotros y nos comprometemos con cualquier grupo o misión que nos permite sentir que lo que hacemos tiene sentido, que nos acerca a nuestros objetivos. Contemplar el compromiso como algo unilateral del empleado, o al margen del comportamiento de la empresa y sus integrantes es engañarse. 

No es un cuento de hadas, es una realidad que al conseguirse provoca una auténtica transformación en la empresa. La clave del éxito es conseguir que los miembros del equipo no sólo den lo mejor de sí mismos, sino que estén dispuestos a ir incluso “un poco más allá”, y doy fe de que es posible.

El economista Raj Sishodia en su libro “Conscious Capitalism”, tras 15 años de estudiar datos de distintas empresas nos dice que en ese plazo, el retorno para el accionista en una empresa cuyos trabajadores están comprometidos con su Misión, Visión y sobre todo sus Valores, es de un 1.646,1 por ciento frente al 157 por ciento en empresas convencionales del S&P.

El compromiso y la perseverancia por parte del trabajador son por tanto consecuencia de la sintonía entre los objetivos, valores y comportamientos de la empresa con los de cada uno de sus integrantes. Conformando entre todos un verdadero equipo deseoso de combinar sus talentos de forma que la suma de todos supera cualquier expectativa. 

El nuevo profesional contratado, a quien se le permite analizar, criticar, aportar, gestionar, trabajar en equipo, liderar… en respeto y sintonía, desarrolla hacia sí mismo, hacia el equipo y la propia empresa un compromiso en confianza e igualdad, que le llevarán a perseverar en su trabajo, a entregar un poquito más de lo que se le pide y a no despedirse de la empresa como ese trabajador guasón que le dijo al gerente el día de su jubilación “me despido con lástima…  sólo con tenerme en cuenta durante estos cuarenta años y por el mismo precio, además de mis manos hubieran podido tener mi cerebro y mi alma.” 

Marta Martínez Arellano
Experta en Desarrollo Personal y Ejecutivo
Miembro de la red internacional BVC® de gestión por valores

To Top