miércoles, 24 mayo 2017

Jose Magro AENORDebido al desarrollo de la sociedad, el volumen de generación de residuos a escala global sufre un incremento continuo. El abandono o la gestión inadecuada de los residuos producen impactos notables en los medios receptores y a la salud humana. Con el fin de evitar estos impactos, la prevención y correcta gestión de los residuos es esencial. Dentro de las posibilidades que la gestión de residuos ofrece son tres los caminos que hay que priorizar: reutilizar, reciclar y valorizar.

La concepción del residuo como recurso para incorporarlo al sistema productivo es un reto clave y una obligación normativa para los estados miembro de la UE que tienen que cumplir antes de 2030.

Con el fin de facilitar a las organizaciones un instrumento de comunicación confiable en esta materia, respaldando las acciones que se vienen haciendo en este ámbito, AENOR, como entidad de certificación de referencia en España, ha desarrollado el certificado “Residuo Cero”. Este, que fue logrado recientemente por LIDL de forma pionera, establece como base evaluar la conformidad de las acciones de valorización de los residuos que llevan a cabo las empresas, evitando que las distintas fracciones de residuos que generan tengan como destino la eliminación en vertedero.

De esta forma las organizaciones obtienen un respaldo, compatible y de valor añadido y complementario al sistema de gestión ambiental según la Norma ISO 14001. Internamente, esta certificación les permite optimizar procesos, adelantarse a las disposiciones legales que vayan desarrollándose, disminuir los costes derivados de la gestión de residuos y obtener ingresos extra por la gestión de esos materiales. Externamente, el certificado contribuye a ofrecer una imagen de organización comprometida con la economía circular y es compatible con otros proyectos sociales en materia de responsabilidad social.

Sin embargo, el concepto de economía circular, posee una vertiente y compromisos asociados que tienen su relación con el ecodiseño. En este sentido la certificación AENOR “Residuo Cero”, también está desarrollada para aquellas organizaciones que diseñan productos, respaldando las acciones que se llevan a cabo en la concepción teórica del producto. Dichas acciones pueden ser de distinta índole, por ejemplo, minimización de residuos destinados a vertedero en la fase de fin de vida del producto, elección de materias primas recicladas o reutilizadas, etc.

Hay corporaciones internacionales que ya han establecido acciones también. Así, es destacable el caso de Nestlé o Unilever que han hecho público que sus instalaciones o son ya residuo cero o tienen establecido un objetivo para ello, incluso comunicando los ahorros económicos que estas acciones también les están aportando.

Por otro lado, en el ámbito europeo, en el año 2008 se publicó la Directiva 2008/98/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo sobre los residuos y por la que se derogan determinadas Directivas. Uno de los aspectos contemplados en la citada Directiva es el del FIN DE CONDICIÓN DE RESIDUO que se plantea como una de las posibilidades para va­lorizar los residuos generados al mismo tiempo que permite flexibilizar el mer­cado de materias primas. De este mo­do, se posibilita que determinados ma­teriales puedan ser descatalogados co­mo residuos siempre y cuando hayan sido sometidos a una operación, inclui­do el reciclado, de valorización y cum­plan unos criterios específicos.

De acuerdo a la citada Directiva, entre los materiales para los que se estable­cerán criterios de fin de la condición de residuo se encuentran los áridos, el pa­pel, el vidrio, el metal, los neumáticos y los textiles. Hasta la fecha de redac­ción de este documento, han sido el metal y el vidrio los materiales para los que se han establecido criterios de fin de con­dición de residuo a través de la publi­cación de sus correspondientes Regla­mentos Europeos.

De manera general, en todos los Re­glamentos se establece como requisito la implantación de un sistema de ges­tión de la calidad que asimismo debe incluir durante las operaciones de trata­miento una serie de actividades de au­tocontrol específicas dependiendo del tipo de material.

AENOR ha sido la primera organización en obtener la requerida acreditación de la Entidad Nacional de Acredita­ción (ENAC) para la certificación del Fin de Condición de Residuo.

Por último, cabe citar la certificación de gestión del ecodiseño, conforme a la norma UNE EN ISO 14006. En la misma se enfocan las acciones empresariales en la mejora ambiental en las distintas fases del ciclo de vida de un producto que se diseña o rediseña. Ya han sido más de 80 organizaciones las que han sido distinguidas por AENOR en esta certificación.

José Magro
Gerente de Medio Ambiente de AENOR 

To Top