jueves, 19 octubre 2017

Que difícil nos resulta mantener el equilibrio en nuestras vidas, ¿verdad? Y más hoy en día, rodeados de continuos impactos en nuestro entorno. Vivimos en un mundo rápido, vertiginoso diría yo y eso nos está provocando un cambio en nuestros paradigmas. Debemos adaptarnos a estas nuevas “reglas del juego” y lo debemos hacer rápido, sin pararnos mucho tiempo.

Dándole vueltas a estas reflexiones intentaba pensar un ejemplo que nos refleje este mensaje y casualmente estando el pasado fin de semana tomando algo en una terraza, hubo una imagen que me ayudo a visualizarlo. No se lo van a creer, lo que vi pasar fue a un chaval montado en un monociclo a toda velocidad. No se ve mucha gente utilizando este tipo de medio de transporte, ¿verdad?, yo casi lo tenía relegado a acróbatas del circo o personajes similares… Intentaré explicarlo mediante esta metáfora.

Piensen por un momento la posibilidad de mantener el equilibrio estando sobre un monociclo parado, ¿imposible verdad? Al menos necesitaríamos otro punto de apoyo, e incluso con dos puntos más (como si fuese un trípode) la estabilidad, el equilibrio, sería infinitamente mejor. Pero piensen en el chico que paso a mi lado a toda velocidad sobre un monociclo, sujeto a la tierra sobre un único punto de apoyo y encima avanzado. Esta persona estaba lanzada hacia otro punto sin otro contacto con el suelo que un par de centímetros cuadrados y no vean la habilidad que tenía. Eso es lo que me llevo a pensar, ¿se puede conseguir mayor equilibrio moviéndonos?

Seguro que este chico ha metido unas cuantas horas para adquirir este nivel de destreza, no se aprende a manejar un monociclo en dos días, pero los resultados son espectaculares. Lo mismo nos ocurre en nuestra vida real, con el adecuado entrenamiento seguro que aprendemos a manejar “nuestro monociclo” y conseguimos avanzar a la par de buscar y mantener nuestro equilibrio.

Curioso que si llevamos este ejemplo hasta el final parece evidente que para quedarnos quietos necesitamos más puntos de apoyo que para seguir hacia delante. Aunque parezca contradictorio el equilibrio requiere movimiento, dicho de otras palabras, es más fácil mantener el equilibrio cuando avanzamos, nos movemos y seguimos adelante que cuando el miedo nos paraliza y nos hace quedarnos en nuestra guarida. ¡¡¡Salgamos de ahí!!! Este mundo está para lanzarnos a por él, y el que no salga, que no sé preocupe, el mundo habrá venido a buscarle y probablemente sea tarde para empezar a andar…

Por tanto, y para ir terminando, no digo que sea fácil mantener el equilibrio en nuestras vidas y seguir avanzando, pero con el adecuado entrenamiento los resultados son sorprendentes y de verdad les recomiendo que se exijan un poco de esfuerzo y verán cómo se puede avanzar y mantener el equilibrio, porque ¿El equilibrio es imposible?

Jose Antonio Ascarza, socio Oniria Consulting

 

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