sábado, 27 mayo 2017

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La escasez de frutas y verduras, debido al mal tiempo, ha generado una importante subida de los precios; en Navarra, por ejemplo, la coliflor y del brócoli han subido hasta un 50% de media

Estas variaciones son habituales en los meses más duros del invierno como postula la lógica de la ley de la oferta y la demanda que rige el mercado agrícola. Sin embargo, los productores han denunciado que la carestía que los precios han mantenido durante varias semanas no era un fiel reflejo de la cantidad de producto disponible, sino que respondía al interés de los distribuidores por aumentar el margen de beneficios a través del diferencial de precios entre lo que pagan a ellos, precio de origen, y lo que se cobran al cliente en la tienda, precio de destino.

La organización agraria COAG sostiene que la distribución intentó recuperar las ganancias que no pudo obtener cuando el temporal azotó con fuerza a la península y el precio de origen subió a sus niveles más altos. Atendiendo el Índice de Precios en Origen y Destino de los Alimentos, IPOD, elaborado por dicha organización sindical y otras  para supervisar el diferencial de precios, el calabacín, por ejemplo, llegó al máximo precio de origen en la cuarta semana de enero con 2,65 euros por kg, pero en la siguiente semana, cuando la cosecha se hubo recuperado, los agricultores pasaron a cobrar 1,10 euros.

El precio de destino del calabacín en la cuarta semana de enero fue de 4,40 euros, pero durante la siguiente, en lugar de bajar porque la cosecha se había recuperado, su precio siguió ascendiendo hasta los 4,60 euros

De acuerdo con COAG este fenómeno, extrapolable al resto de los productos afectados por el temporal, reflejó los criterios irreales que los distribuidores y las grandes superficies utilizan para fijar los precios de venta al público. “De nuevo, agricultores y consumidores fuimos víctimas de las prácticas especulativas de las cadenas de distribución que quieren recuperar a marchas forzadas sus abusivos márgenes habituales sin importarles los fundamentos objetivos del mercado: oferta y demanda”, declaró Andrés Góngora, su responsable de frutas y verduras.

DIENTES DE SIERRA

Representantes del sector primario manifiestan, además, que la situación creada por el temporal muestra la indefensión en la que se encuentran ante los proveedores y la presión que éstos ejercen para mantener los precios de origen al mínimo, mientras doblan o triplican los finales. El IPOD señala que en enero los diferenciales entre estos dos precios en productos como la berenjena, el tomate o el pepino estuvieron en 51%, 92% y 70%, respectivamente. Los diferenciales del brocolí y la coliflor, dos de los productos navarros más dañados, fueron de 170% y hasta del 130%.

Los desajustes entre los precios de origen y destino es, según los productores, una tónica generalizada creada por las prácticas especulativas de los distribuidores y las grandes cadenas de supermercado, frente a la que no existen mecanismos de control

Luis Miguel Serrano, vicepresidente de UAGN, principal sindicato del agro navarro, asegura que su organización viene denunciando esta situación “desde hace 25 años por lo menos. Se supone que existe una Ley de la Cadena Alimentaria en la que deberían estar regulados todos los precios, pero sus medidas no se aplican. Que yo sepa, no existe ninguna o casi ninguna denuncia del tribunal de la competencia a las cinco grandes cadenas de supermercados”.

Serrano se queja, en concreto, porque la distribución llega incluso a colocar las verduras por debajo de los precios de origen para obligar a los agricultores a bajarlos. Esta práctica se refleja en las cotizaciones de precios con gráficas en forma de dientes de sierra, un concepto con el que el mundo agrícola identifica estas situaciones.

“Lo que no puede ser es que especule con el alimento, sobre todo con los productos perecederos. Siempre van al eslabón más débil, nosotros no tenemos medios para nada; no tenemos cámaras para guardar el producto, mientras que ellos sí, y de esta manera juegan con los precios”, asegura Luis Miguel Serrano, UAGN

MÁS CONTROL

La Ley de la Cadena Alimentaria entró en vigor en agosto de 2013, junto con la Agencia de Información y Control Alimentarios, AICA, un organismo independiente adscrito al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Una de las finalidades principales de esta ley es “que se reduzca el desequilibrio en las relaciones comerciales entre los diferentes operadores de la cadena de valor, en el marco de una competencia justa”, como su texto explica.

Agroalimentación

Diego Juste, portavoz de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), expresa que la llegada de esta ley y el AICA fue muy aplaudida por el sector porque se pensó que haría frente a sus demandas para conseguir precios justos para sus productos, “lo que viene siendo el lema estructural del sector”, apunta. Sin embargo, como él mismo afirma, “la ley no establece unos mecanismos lo suficientemente potentes para que la IACA actué”.

Pese a la aparición de la citada normativa y del organismo encargado de vigilar y actuar sobre la competencia entre las distintas partes presentes en la cadena alimentaria, los productores creen que estas medidas no han tenido efecto en la realidad: Nosotros pedimos que la agencia verdaderamente disponga de medios para sancionar a las grandes empresas de la distribución que incurran en venta-perdida, que la capacidad para sancionar sea real. Si quieres cambiar un vicio de un agente del mercado, tienes que actuar de forma contundente, y la IACA ahora mismo no tiene las herramientas para actuar con la contundencia necesaria”, sostiene el representante de UPA.

Por el contrario, portavoces del sector de la distribución opinan que el mercado hortofrutícola funciona de manera “correcta, eficiente y competitiva”, tal y como informa Aurelio Del Pino, presidente de la Asociación de Cadenas Españolas del Supermercado, ACES

Para este dirigente, la cadena de suministro está bien monitorizada por organizaciones entre las que se incluyen productores y otros agentes del mercado. En su opinión, “la subida de precios de enero se debió a los problemas en la producción ocasionados por el clima desfavorable en ciertas zonas de España y Europa”, sentencia.

Una información de Miguel Ciriza© para navarracapital.es

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