lunes, 16 octubre 2017

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Ainhoa, Sandra, María José, Germán, Josemi, Asun y Cristina son siete usuarios de ANFAS que el pasado miércoles tuvieron tres voluntarios extras: Ana Díez Fontana, directora territorial de CaixaBank en Navarra; María Hoz, presidenta de la Asociación de Voluntarios de “La Caixa”; y una servidora, Yosune Villanueva, periodista en Navarra Capital. Intentamos ayudarles, aunque ellos son los verdaderos expertos en hacer de una hora de manualidades, un rato divertido, lleno de emociones y aprendizaje, que se pasa demasiado rápido.

Los siete usuarios eran los auténticos héroes de aquella sala. Pero, sin duda, Raquel y Concha, las habituales voluntarias que van a pasar allí las tardes que pueden arañar a sus jornadas laborales, nos instruyeron a las voluntarias novatas sin que se notara, parecíamos expertas junto a ellas. Y eso que, antes de empezar, a pesar de la emoción, teníamos miedo de estorbar más que de ayudar.

Había también profesionales controlándolo todo, Susana coordinaba el trabajo de la sala y, a la cabeza de este equipo, Lourdes Cuesta, responsable de voluntariado de ANFAS en la zona de Pamplona y Sakana, que además de estar en nuestra sala, ayudaba en otra clase de baile donde más voluntarios de CaixaBank colaboraban. Susana y Lourdes deben ser grandes profesinales, porque nadie estuvo torpe y la tarde fluyó perfecta.

LAS VOLUNTARIAS ANA Y MARÍA

A Ainhoa, la usuaria de ANFAS con la que estuve aprendiendo a hacer pulseras de goma, le sonaba mucho la cara de ‘Ana la voluntaria‘, me lo repitió varias veces, que la había visto antes, así que terminé diciéndole que era posible, “porque Ana sale mucho en la televisión”. Me mira sorprendida y piensa que es periodista, política, deportista o actriz. Está claro que, hoy, Ana es una más con la camiseta azul de voluntario que nos hemos puesto todos. Además, su afabilidad y simpatía con los voluntarios y usuarios hacen difícil imaginársela como directora de todo CaixaBank en Navarra. Para rematar el anonimato, viene con ropa totalmente de sport: “Es que vengo de otro voluntariado, acabo de estar con un grupo de mujeres en riesgo de exclusión jugando a baloncesto, me explica. Y añade: Ha sido increíble, qué mujeres, qué rato tan bueno hemos pasado”.

Ana no pierde la sonrisa y la tranquilidad. Entiendo que ha debido querer estar de voluntaria toda una tarde y así el resto de días los dedica a otras cosas, pero me equivoco: “El lunes estuve en un colegio de Buztintxuri en clases de apoyo escolar a niños. Fue muy gratificante. Eran niños muy pequeños y les ayudas a sumar, a restar, pero sobre todo les acompañamos, porque eso es lo que necesitan, tiempo y paciencia”.

El martes, como directora territorial, le tocó viajar a Barcelona, donde había una importante reunión del comité de negocio con el director general. Pero puesto que la Semana Social se está llevando a cabo en toda España, al finalizar la reunión, todos se fueron de voluntarios “a un centro de personas con discapacidades psíquicas muy severas y estuvimos haciendo manualidades, carreras, juegos de sillas…”

Hay que estar comprometido con todo esto, porque si nuestra obra social hace la labor que hace con el presupuesto de 500 millones de euros todos los años, es un compromiso de todos los que formamos parte de este grupo intentar ayudar un poquito y conocer todas estas realidades. Además, cuando te lo ponen tan fácil de hacer, ¡qué menos que venir!”.

Nos cuenta también que hay compañeros de CaixaBank que gracias a esta semana se han enganchado de voluntarios durante todo el año: “Hay experiencias preciosas de compañeros que, después de haber colaborado el año pasado, y seguro que ocurre este año también, vuelven a hacer la actividad en la que estuvieron apuntados y, cada uno con su tiempo y la dedicación que puede, siguen de voluntarios, avanzando y sacando tiempo por los demás”.

María Hoz es la responsable de esa bolsa de voluntarios que durante todo el año colabora en distintas actividades y espera que, como el año pasado aumenten esos voluntarios comprometidos. Este año, Ana no organizó su voluntariado de la semana, porque como responsable de la Asociación decidió liberarse y estar disponible para cubrir huecos de última hora: Estoy de comodín por si algún voluntario falla, voy para que la actividad no se quede sin cubrir”. Una decisión muy importante, pero si creía que no iba a parar en toda la semana… “Estamos a miércoles y es el primer lugar al que vengo. Mirian, una de las chicas que estaba apuntada ha fallado porque la han tenido que operar. El resto, todo el mundo está cumpliendo sus compromisos”.

Colaboran, porque está en los genes de la entidad social a la que representan, deben dar ejemplo, pero destacan sobre todo: “Es importante concienciarse y concienciar a la sociedad en general”.

Pero, ¿crees que estamos enseñando algo? Somos nosotros quienes nos llevamos mucho de todo esto“.

MÁSCARAS Y PULSERAS

Agachemos la cabeza y sigamos con la tarea. A mi nueva amiga, Ainhoa, le apetecía hacer pulseras y me hizo la mujer más feliz del mundo, porque mis sobrinos me han regalado muchas veces pulseras, collares y anillos hechos por ellos y yo no tenía idea de cómo se hacían. Así que entre las dos tejimos y tejimos. Ainhoa me lo iba explicando todo y yo, de vez en cuando, le sujetaba alguna goma rebelde.

El resto de usuarios decidió hacer máscaras, porque llega Carnaval y quieren estar preparados para la fiesta: “yo voy a bailar”, “y yo también”, “yo no, pero desfilaré”, hay incluso quien me confiesa con ojos pícaros: “soy la que mejor bailo”. Muchas risas en un rato que pasaba volando… Y la mejor parte se la llevó quien consiguió la gran promesa de Lourdes: “Está bien, te guardaré chuches extras”. Y los ojos de felicidad que se le pusieron a mi amiga Ainhoa me recordaron a las palabras, precisamente, del presidente de ANFAS, Javier Goldáraz, padre de una chica con síndrome Down: Para estas personas, cada día es como la noche de Reyes, ellos no han perdido esa ilusión y todo lo viven intensamente”. Todo les emociona, de todo te cuentan lo mejor y te enseñan a disfrutarlo al máximo.

Que se lo cuenten a Sandra, a quien le ha dado un ataque de risa mientras ella y María terminaban las caretas que han decidido colocarse en la cara y que les ha llenado de purpurina cara, pelo y ropa. Por su parte, María José, Asún, Cristina y Josemi rodean a Ana Díez y también se están esforzando en marcar bien, recortar y decorar sus máscaras.

Germán ha llegado un poco más tarde, pero no le he podido convencer para hacer pulseras. Las máscaras le apetecen más y me enseña cómo va copiando el molde y, poco a poco, recortando los bordes. A Germán lo conozco desde hace años, coincidimos en otros momentos de nuestras vidas y tenemos amigos comunes, también usuarios de ANFAS: Jon Ander, Vitorio… ¡Qué gente tan maravillosa se encuentra uno en este rincón de Pamplona! Mi jornada laboral es a veces de 25 imposibles horas diarias, pero vuelvo a proponerme, como en otros momentos, sacar aunque solo sea una hora a la semana, para venir a aprender aquí, a la mejor universidad de la vida.

“GRAN ENRIQUECIMIENTO PERSONAL”

“Ayudamos algo a los demás, pero muy poquito. Lo más importante es que nos sensibilizamos con lo que está pasando en nuestra sociedad y volvemos tan contentos a casa, que somos los voluntarios los que más ganamos con esto”, confiesa Ana al finalizar el rato de manualidades. “En dos palabras, definiría este voluntariado como muy divertido y de gran enriquecimiento personal, porque salimos todos muy llenos por dentro y con nuestra mochila cargada”.caixa-anfas-voluntariado-9

Antes de terminar este reportaje, hablo con Pablo Roncal, responsable de Comunicación de CaixaBank y a quien tengo la suerte de conocer desde hace más de veinte años de profesión. Él me cuenta que esta semana ha estado también de voluntario en más de un sitio, aunque creo que lo que más le emociona es jugar a pelota con niños en Aoiz, recordando sus tiempos de periodista deportivo, especialista en pelota. Está claro que ningún departamento se ha olvidado de regalar unas horas de su semana a estas entidades a las que, durante el año, CaixaBank ayuda económicamente. Pablo me actualiza los últimos datos: “Finalmente, han sido 419 voluntarios: 396 empleados y 23 clientes que han querido participar para conocer de primera mano qué se hace con su dinero destinado a obra social”. Y todos ellos han colaborado en apoyo escolar, baloncesto con mujeres en riesgo de exclusión, pelota con niños especiales, boccia con ASPACE, manualidades o bailes en ANFAS… Y así, hasta 103 actividades que han conocido de primera mano.

Navarra Capital es un diario digital de economía en el que nos esforzamos por contar la realidad del tejido empresarial de nuestra Comunidad foral y favorecer el crecimiento económico desde nuestra humilde posición de ‘contadores de historias’. Pero no podemos olvidar que estas empresas de las que contamos historias dedican parte de sus recursos, de sus conocimientos y de su tiempo a la RSC, la famosa Responsabilidad Social Corporativa que no es otra cosa que devolver a la sociedad parte de lo mucho que recibes de ella.

Una información de Yosune Villanueva Lucea para Navarra Capital. Fotografías de Víctor Rodrigo.

 

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