jueves, 19 octubre 2017

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Una información de Miguel Bidegain para Navarra Capital 

Pregunta (P): ¿Va a ser posible hacer todo lo previsto en el marco del acuerdo programático que guía a su Gobierno? ¿Es optimista?
Respuesta (R): Tengo que ser optimista porque ya que me he metido en este lío… si no lo fuera lo dejaría en otras manos. La verdad es que este departamento se ha estrenado con unos retos que son claves para la acción del Gobierno: los Presupuestos. Navarra llevaba ya unos años sin tenerlos, y una reforma fiscal que tiene sus complejidades técnicas y que busca darle la vuelta a la anterior en su filosofía y planteamiento.

(P): Políticamente los Presupuestos están encarrilados tras el rechazo de las enmiendas a la totalidad. ¿Van a cambiar con el debate en el Parlamento de las enmiendas parciales?
(R): Las enmiendas del cuatripartito están consensuadas con el Gobierno, y luego quedan las de la oposición, sobre las que decidirá la Comisión de Hacienda del Parlamento. Lo normal es que el cuatripartito saque adelante las que ha propuesto gracias a su mayoría parlamentaria, no suponen un gran cambio cuantitativo, suben el techo de gasto en unos 4,4 millones de euros y lo hemos autorizado desde Hacienda, sí cualitativamente porque el cuatripartito buscará corregir o perfeccionar el proyecto. Del resto, puede ser que haya alguna interesante y sea financiada, o lo contrario, que las rechacen.

(P): ¿Va a ser posible atender los objetivos de gasto contemplados en el acuerdo programático y además cumplir el objetivo de déficit, que para este año se reduce al 0,3 por ciento del PIB?
(R): Elaborar los Presupuestos es algo muy complejo, porque se trata de dar cumplimiento a los anhelos del acuerdo programático con un dinero que da para lo que da, la deuda pública ha subido muchísimo en los últimos años, hay gastos ya comprometidos por los gobiernos anteriores, todo eso suma dificultades. Pero hemos hecho un esfuerzo confiando también en la mejora de la recaudación por la reactivación de la economía, y por la reforma fiscal, claro.

El Presupuesto está cuadrado, se ha hecho todo lo posible por cumplir con los objetivos del acuerdo programático en los aspectos más urgentes, que fundamentalmente tienen que ver con los derechos sociales, la salud, la educación… Ha habido que priorizar porque es verdad que tenemos menor capacidad de endeudamiento al bajar el objetivo de déficit del 0,7 al 0,3 por ciento, unos 70 millones de euros menos, y tenemos que soportar ahora la menor recaudación de la reforma fiscal del Gobierno de UPN, otros 70 millones.

(P): En cuanto a la reforma fiscal, se planteó para solucionar una situación de “emergencia social” y reforzar los servicios públicos en educación, sanidad… ¿Es, por tanto, una reforma extraordinaria que podría revertirse una vez superada esa situación de excepcionalidad?
(R): No sólo tiene objetivos recaudatorios. Los tiene, pero no son muy ambiciosos, estamos hablando de unos 44 millones al año, unos 72 euros por ciudadano, que además lo van a pagar unos pocos. Es una reforma discrecional, dirigida a las rentas más altas, y lo que en realidad pretende es regresar a la progresividad, la equidad que se había ido deteriorando. Es una vuelta al origen, hay medidas no sólo en la tarifa del IRPF, el gravamen de los bienes empresariales en el Patrimonio, el cambio del tratamiento de los mínimos familiares y personales en el IRPF desde la base a la cuota… Desde luego respetan los principios constitucionales e, incluso, el espíritu de la reforma aquella de 1977 con Fernández Ordoñez y todo aquello. En definitiva, sí que podrá revisarse, pero no tanto en la línea estratégica o ideológica, sino en la meramente recaudatoria.  mikel-aramburu-consejero-haciendanavarra-3

(P): La reforma no ha sido bien recibida en el ámbito empresarial, crítico con el Impuesto sobre Sociedades. ¿Cree posible que pueda llegarse a una fuga de empresas?
(R): Lo que ha ocurrido es que se ha utilizado políticamente, exagerando y dramatizando la reforma, porque la oposición está muy necesitada de atacar al Gobierno, cualquier excusa es buena. Ante una reforma fiscal no hay que asustarse tanto, no es un cataclismo, es algo que se hace continuamente, todos los años hay modificaciones tributarias, incluso más de una al año porque un sistema tributario es algo vivo. Va a haber más modificaciones tributarias, probablemente este mismo año. Nos hemos reunido con algunas grandes empresas, nos han consultado, y vemos una absoluta tranquilidad.

El Impuesto sobre Sociedades no empeora porque la subida nominal del tipo del 25 al 28 por ciento afecta solo a las grandes empresas, unas 700, y como tienen unas bases liquidables de poco más de un 5 por ciento de la cifra de negocios estamos hablando de una subida de 1,65 euros por cada mil euros de facturación. No creo que ninguna empresa se vaya a mover por eso. Y hemos mantenido todos los atractivos que tiene el Impuesto sobre Sociedades en Navarra, que son muchos y que las empresas saben apreciar, como la exención por inversión, la reserva especial por inversiones, la deducción por creación de empleo, que no existen en la Comunidad Autónoma Vasca ni en el Régimen común. Eso no lo pone la oposición sobre la mesa, pero las empresas lo saben y los asesores fiscales también.

“La reforma fiscal es discrecional, se dirige a las rentas más altas y beneficiará a los más necesitados”

(P): La oposición parlamentaria rechaza la subida del IRPF…
(R): Nos comparan con Madrid, que es un paraíso fiscal, o con La Rioja. ¿Por qué no lo hacen con países más avanzados, Dinamarca, Francia, que es nuestro objetivo a la hora de defender un Estado de Bienestar? Es una subida moderada solo para los que más tienen en estos momentos de necesidad para muchas familias. Subimos medio punto el marginal a partir de 32.000 euros, aunque alguien con bases liquidables de 70.000 u 80.000 euros pueda pagar 2.000 más. No le va a cambiar la vida, pero eso va a beneficiar a 8 o 10 familias que igual así van a poder ir al dentista.

(P): Personalmente, ¿es esta la reforma que usted hubiera hecho? ¿Le añadiría algo o cree que le sobra algo?
(R): Yo no me inclino, lo que hago es recoger el acuerdo programático y plasmarlo de la mejor forma posible. Sí que echo en falta, desde el punto de vista técnico, algunas medidas que tenemos que acometer porque tenemos desencajadas algunas cuestiones. Por ejemplo, en el Impuesto de Sociedades, se modificó profundamente el año pasado en el Régimen común y hay una serie de cuestiones pendientes de adaptar. Quizá no era el momento, tal vez podíamos haber aprovechado…, pero tenemos tiempo.

“La línea ideológica de la reforma fiscal no es revisable, sí la recaudatoria”

(P): Por el otro lado, también hay quien califica la reforma fiscal de mero retoque.
(R): Claro, en el periódico salía, en páginas contiguas, un sindicato que decía que no habíamos hecho nada, que era un mero maquillaje, y un partido que la consideraba un castigo brutal. En fin, ellos mismos, que se pongan de acuerdo

FUTURAS NEGOCIACIONES

(P): Pasando al Convenio Económico, ¿qué líneas estratégicas defenderá Navarra en las negociaciones para su renovación?
(R): Lo que tenemos que hacer ahora, según la Ley, es fijar la aportación del año base, que es 2015. Es un trabajo que no inició el Gobierno anterior y nosotros tampoco porque hemos tenido que cerrar los flecos pendientes de los ajustes del 13 y del 14, que afortunadamente ya lo hemos hecho. Pero nos encontramos con un Gobierno en Madrid que está en funciones, no es el momento más propicio para iniciar una negociación de calado y que puede llevar bastante tiempo. Sí tenemos identificadas con claridad las cuestiones que habría que tratar además de fijar la aportación y los parámetros en los que nos tenemos que mover, pero ahí nos tenemos que quedar por ahora.

mikel-aramburu-consejero-haciendanavarra-6(P): El régimen foral, incluido el Convenio, ha sido objeto en los últimos tiempos de ataques por parte de quienes lo consideran un privilegio. Para su revisión, además de argumentos económicos tendrá que esgrimir razones políticas. ¿Eso puede dificultar una negociación que ya de por sí es complicada?
(R): Los ataques son recurrentes desde hace 170 años, sea en república, en dictadura o en democracia, siempre se nos ha acusado de ser unos privilegiados. Eso demuestra un profundo desconocimiento y no es sino echar la culpa a otro, al diferente, de los propios males. Lo que es un gran fracaso en España es el sistema de financiación de las comunidades autónomas del Régimen común. Y que se esté criticando a las únicas que funcionan bien no tiene mucha lógica, porque la supresión del Convenio o el que nos subiesen la aportación al doble no solucionaría nada a nadie. Como nosotros recaudamos y con eso tenemos que hacer una aportación al Estado, además de financiar nuestros propios gastos, históricamente hemos tenido que ser más austeros y rigurosos en la gestión. Si este principio se trasladase a los demás las cosas irían mejor, igual la solución no es quitarnos el Convenio, sino dárselo a los demás, que todas las comunidades hicieran ese ejercicio de responsabilidad fiscal.

(P): En el caso de que la negociación se complicara, ¿cabría la posibilidad de aliarse con el País Vasco para hacer una defensa conjunta del sistema concierto-convenio?
(R): Bueno, el sistema es el mismo, lo que pasa es que cada uno mira por sus intereses. Es como si fuéramos vecinos de un mismo edificio, pero cada uno se preocupa por su contador de la calefacción, su consumo de electricidad, etc. Lo que podría pasar en el caso de obstrucción de las negociaciones por cualquiera de las dos partes es que seguiríamos un tiempo con un sistema provisional, que es algo que le está pasando al Gobierno Vasco desde hace años. No sería un escenario dramático, estas situaciones se han venido produciendo, el convenio de 1969 costó cerrarlo cuatro años.

“Quitarnos el convenio o subirnos la aportación no solucionaría nada a nadie”

(P): Tampoco se sabe quién va a estar en el Gobierno de Madrid, ¿eso añade incertidumbre al resultado de la negociación?
(R): Hasta cierto punto, el Gobierno de Madrid, sea el que sea, va a ser centralista y tratará de barrer para casa, y el Gobierno de Navarra, sea el que sea, buscará lo contrario. Se trata de sentarse, hablar y poner números. La ventaja e inconveniente que tenemos hoy, en 2016, es que esto es transparente, históricamente no había información de lo que se hacía en la cocina de los convenios, ahora me temo que habrá que explicar cada partida, cada céntimo, cada porcentaje, cada ajuste… pues no pasa nada, se explica. ¿Qué ocurriría en la hipótesis de que desapareciera el Convenio? ¿Entraríamos de la noche a la mañana en el Régimen común y nos olvidaríamos de la Hacienda Foral? ¿Volvemos al sistema anterior a 1839, a la reintegración foral plena y ya puestos a la independencia como reino? Se abrirían todas las puertas, por eso supongo que nadie va a querer moverse del actual sistema.
“Quizás lo más conveniente sería extender el sistema del Convenio a todas las comunidades”

(P): Teniendo en cuenta los nuevos aires que soplan en las instituciones navarras, ¿Se va a dar cabida en la delegación que discutirá el Convenio a nuevos negociadores?
(R): Ni se me ha ocurrido pensarlo. El Convenio, al final, no es más que una Ley ordinaria del Estado, lo que pasa es que detrás hay un pacto entre las dos administraciones que no está muy claro cómo se materializa. La costumbre, que se instauró en el año 1990, dice que es una delegación representativa de todo el arco parlamentario, un miembro de cada grupo político, que es algo que está bien porque refuerza el acuerdo. Son los técnicos de las dos partes los que durante meses están trabajando con los números, pero el visto bueno lo dan los políticos. Es un sistema que ha funcionado, el Parlamento es el que tiene la soberanía, pues el Parlamento es el que forma esa comisión.

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