viernes, 28 julio 2017

Imanol Ibarrondo_Foro Europeo 2

Para conocer mejor a este deportista reconvertido a coach es importante saber que es un optimista nato: “Siempre veo el lado bueno de las cosas, es verdad”. Incluso de pequeño, operado en tres ocasiones, dos de ellas muy graves: “Una operación del corazón fue a vida o muerte y otra del fémur tras un accidente grave de tráfico”, vivía feliz, no daba importancia a sus limitaciones y llegó a ser futbolista de primera división.

PREGUNTA (P): ¿Por qué llegó el coaching a su vida?

RESPUESTA (R): Ya había montado una empresa de videojuegos con 30 años y, cuando dejé el fútbol con 32 años, mi empresa ya tenía 40 personas. Entonces empecé a sentirme saturado por todo, irritable, desconfiado… Y yo no era así, así que me paré a analizarme y fue en ese momento cuando descubrí el couching. Fue un proceso muy revelador y me di cuenta de que, si hubiera tenido alguien así en mi vida cuando tenía 21 años y debuté en primera división, todo habría sido diferente. Así que decidí compartir eso que estaba aprendiendo con otros.

P: No se quedó el aprendizaje del couching para sí mismo ni para su empresa, sino que decidió compartirlo…

R: Así es. Vi algo mucho más profundo que una ayuda puntual para mí, vi un campo en el que podía desarrollarme mucho personal y profesionalmente, aunque hace 10 años el couching todavía no era una profesión aquí en España. Pero lo vi claro y ahí empecé un camino de formación, búsqueda, trabajo y descubrimiento que me ha traído hasta aquí.

P: ¿Y cómo puede ayudar un coach?Imanol Ibarrondo_Foro Europeo 1

R: Cuando no ves la solución, no significa que no la haya, porque siempre hay soluciones y respuestas. Por eso, a veces, necesitamos de personas que nos ayuden a descubrir otras interpretaciones, a tomar conciencia de qué estás pensando, de cómo te estás sintiendo. Nos ayudan a tomar consciencia de nosotros mismos.

DESAFÍO DE LAS EMPRESAS: TRANSFORMAR A SUS LÍDERES

P: Deporte, coaching deportivo y, finalmente, coachin para empresas.

R: Así es. A mí, lo que más me apasiona de todo lo que hago es ver el coaching no como una disciplina sino como una herramienta al servicio de algo. No es un fin en sí mismo. Me ilusiona el liderazgo al servicio de personas y equipos, sean deportivos o empresariales; y trabajar con equipos de alto rendimiento, o grupos de personas que necesiten transformarse en equipos y que sobre todo quieran, porque es condición indispensable.

P: Estamos en un momento en el que hay que innovar y cambiar casi todos los días.

R: En las empresas, lo que he percibido en los últimos años trabajando con comités de dirección y con muchos equipos es que el liderazgo de hace 30 años servía porque eran escenarios más estables y seguros, con información más manejable. Ese tipo de liderazgo podía funcionar entonces, cuando hacías un plan de previsión a 10 años. Pero, hoy en día, no puedes planificar ni a cinco meses. Por eso, ese liderazgo ya no es útil, ahora lo que se necesitan son equipos, no grupos de personas, equipos que sean diversos, talentosos, innovadores, creativos, que puedan cooperar… Y todo eso solamente se puede conseguir si el líder es realmente un líder al servicio de, que genera la confianza necesaria para que las personas no se sientan en peligro ni amenazadas. Sin duda, el desafío real para la creación de equipos es para el líder, luego es el líder el que debe transformarse primero y convertirse en una persona que merezca ser digna de la confianza de sus equipos. Y eso es lo que me parece emocionante, trabajar con líderes que estén en proceso de transformación.

P: ¿Se ha encontrado alguna vez una empresa que no tenga un líder cómo usted describe?

R: Muchas veces, son la mayoría las que no lo tienen.Y ese es el gran desafío para las empresas, transformar los jefes en líderes. Actualmente, el 60% de la productividad de las empresas viene directamente relacionada con el liderazgo. El talento huye de las empresas, porque huye de jefes déspotas o personas que en realidad son tóxicas. Por eso, el gran desafío para las empresas que pretendan seguir siendo vigentes, sostenibles y rentables, es mejorar la calidad directiva de sus líderes.

EL LÍDER NO NACE, SE HACE

P: Está hablándome de transformar y mejorar. Entiendo que para usted un líder no nace, sino que se hace. La eterna disyuntiva…

R: En mi opinión, sin ninguna duda, un líder se hace. Una de las premisas más limitantes en el contexto del liderazgo es pensar que liderazgo es un atributo designado para unas personas top y que viene de serie o de cuna. Y claro, esta muy bien, porque quita responsabilidad a todos los demás “como yo no soy de esos, a mí que me lideren… Pero no es así. En realidad, el liderazgo es un fenómeno relacional que se basa mucho en la alta calidad de las relaciones que seas capaz de generar. Que las personas consideren que tú eres alguien digno de confianza, a quien se puede creer, a quien se puede seguir y con el que uno puede comprometerse. Y la calidad de las relaciones viene directamente relacionada por la calidad de tus conversaciones. Por eso, para mí el líder es un experto generando conversaciones de alto nivel. Y eso se aprende. Imanol Ibarrondo_Foro Europeo 3

P: ¿Y cómo se aprende?

R: Como todo. ¿Cómo se aprende a andar?

P: Andando. Pero siempre necesita uno una mano que le ayude, al comienzo y en muchos momentos de la vida…

R: Sí. Hace 30 años, no era tan necesario, porque era un liderazgo autoritario de ordeno y mando que funcionaba en casa, en el trabajo, en el colegio o en las empresas, pero hoy eso no es suficiente. Necesitamos aprender habilidades que no se enseñan en el colegio, desafortunadamente.

P: Bueno, ¿y me puede enumerar esas habilidades?

R: Si solo pudiera elegir una capacidad básica, sería la escucha. La escucha lo transforma todo y nuestra capacidad de escucha es muy pequeña, los demás no se sienten escuchados ni de lejos. Porque cuando alguien se siente de verdad escuchado, se siente valioso, capaz, importante y hasta querido. Y ese es el mayor impacto en el liderazgo. Todo empieza por la escucha y, a partir de ahí, es preguntar con curiosidad, tener la capacidad de generar conversaciones, reconocer, hacer capaces a las personas, empatizar de verdad, comprender profundamente, aprender a procesar emociones y estados de ánimo, aprender a pactar… En fin, son habilidades que se pueden aprender, muy sencillas; lo difícil es ejercitarlas, ponerlas en práctica y hacerlas tuyas.

P: Y entiendo que, a partir de ahí, cualquier líder podrá hacer pequeños líderes a su alrededor.

R: Ese es el desafío en realidad. En el liderazgo no se trata de tener seguidores, el buen líder crea líderes en su organización. Todos somos líderes potenciales, por ello, el líder transformador es capaz de hacer visibles a las personas y ayudarles a conectar con lo mejor que tienen para ofrecer al equipo. Yo creo mucho en un liderazgo situacional, por contexto, por situaciones, por problemas. Por eso, todos podemos serlo, porque si el líder es capaz de hacer descubrir a cada persona en qué es buena y qué tiene de bueno para ofrecer o qué se perderían sus equipos si no estuvieras conseguimos que las personas sean más atrevidas, cooperen más, trabajen mejor en equipo y den lo mejor de sí. El desafío real del líder es, como tú decías, crear nuevos líderes en sus equipos.

LA MIRADA BELLOTERA

P: ¿Y esos líderes, tienen que llevar bellotas en sus bolsillos?

R: (risas) No es necesario que lleven bellotas, pero sí que tengan la mirada bellotera, porque cuando tú miras a las personas, no por lo que les falta, por las etiquetas que tienes sobre ellos o por tus opiniones, las limitas muchísimo; pero también te estás limitando a ti, porque desde ahí no tienes curiosidad por quiénes son esas personas y estar abierto. Entonces, la mirada bellotera te ayuda a ver a las personas en todo su potencial; y no es una opción, es una obligación para cualquier persona que tenga el honor de liderar a otros. Todas las personas que se forman conmigo llevan bellotas en el bolso, en los bolsillo, en el coche… Porque si no tienes esa mirada, es muy difícil que creas en los demás, y si no crees en los demás, no puedes crear nada.

P: ¿De dónde le viene lo de la bellota?

R: Es una metáfora, la bellota es algo pequeño e insignificante, pero que tiene de todo dentro para convertirse en un roble, solo hay que plantarla, echarle agua, que tenga sol y tener paciencia, porque de ahí brota un roble extraordinario. Y así son las personas, lo tienen todo dentro como las bellotas, no se trata de meter para transformar, sino de descubrir qué es lo mejor que tienen para ofrecer y hacerlo presente.

Hace unos días, Imanol Ibarrondo estuvo en Foro Europeo y, la próxima semana, regresara porque comienza la VII edición del Máster en Coaching, Liderazgo y Equipos (COLIDER), que por primera vez se impartirá en Pamplona, del 21 febrero al 15 de Junio.

Una información de Yosune Villanueva Lucea para Navarra Capital.

 

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