viernes, 28 abril 2017

Ontiveros

En su conferencia ‘La economía española frente a incertidumbre geopolítica’, Ontiveros calificó de “muy aceptable” el balance macroeconómico español de 2016, unos buenos resultados que atribuyó en buena parte al comportamiento del comercio exterior, empujado por una coyuntura internacional favorable.

Indicó que esa apertura de la economía se había intensificado durante la crisis, de modo que las ventas a otros países suponen el 33% de la producción nacional, “y si no fuera por la búsqueda de otros mercados no hubiéramos crecido tanto como lo hemos hecho los dos últimos años”.

Este catedrático de Economía de la Empresa de la Universidad Autónoma de Madrid sostuvo que, históricamente, tras un periodo de auge exportador las empresas españolas se replegaban y volvían al mercado interno, pero en esta ocasión no es así y desean seguir vendiendo a otros países. Sin embargo, opinó que va a ser muy difícil igualar los resultados del año pasado porque las circunstancias han cambiado notablemente.

La economía española se ha convertido en una de las más abiertas del mundo, con exportaciones e inversiones importantes en muchos países, pero eso hace que sea muy sensible a cualquier episodio que vaya en contra del libre comercio, a las políticas proteccionistas, a las amenazas al multilateralismo”, por eso “el principal factor de inquietud son las primeras decisiones que ha tomado Donald Trump”, indicó el conferenciante, que puso en duda que vayan a ser positivas para los Estados Unidos.

Por otra parte, recordó Ontiveros que las exportaciones se han beneficiado de unos precios del petróleo muy bajos, que abarataban el coste del transporte, y que han comenzado a remontar. También se han visto favorecidas por los estímulos monetarios del BCE al mantener muy bajos tipos de interés para facilitar la financiación de las empresas, pero vaticinó que a lo largo de 2017 veremos políticas fiscales más restrictivas.

Ontiveros 1Tampoco favorece a España –ni a ningún otro país- la incertidumbre que generan factores como el Brexit, porque el Reino Unido es el principal destinatario de nuestras exportaciones, o las elecciones en Francia, donde podría imponerse el Frente Nacional de Marie Le Pen, que propugna la salida de su país del euro, “y eso sí que propiciaría imprevisibles tensiones financieras”. A esos factores de riesgo europeos aún habría que añadir la latente crisis bancaria italiana.

El orador también puso de manifiesto algunas carencias internas que dificultan esa vocación de consolidación de la cuota de comercio exterior. Por ejemplo, el hecho de que se trate de exportaciones de bajo valor añadido y, por tanto, muy sensibles a los vaivenes de los precios y a la competencia de otros países que pongan en el mercado productos más baratos. O el fuerte volumen de negocio de bancos y constructoras españolas en una Sudamérica que no acaba de consolidarse en conjunto como una economía emergente.

Emilio Ontiveros reconoció las dificultades que para los analistas financieros suponen situaciones como las que se plantean actualmente, porque su resolución no depende de las reglas de la economía, y a pesar de que la incertidumbre que domina el panorama internacional puede trastocar cualquier pronóstico, dejó un mensaje final esperanzador. Dio por descontado que la economía española va a crecer menos, pero aun así claramente por encima del conjunto de la Unión Europea, y que lo va a hacer de una forma estable. Falta, eso sí, mejorar la calidad del empleo y una subida de los salarios que ya ven conveniente hasta las asociaciones empresariales para estimular el consumo interior.

Una información de Miguel Bidegain para Navarra Capital