domingo, 17 diciembre 2017

Los participantes en el debate organizado por Rockwool.

Los participantes en el debate organizado por Rockwool.

Las personas pasamos un tercio de nuestras vidas en nuestro hogar y el mismo tiempo estamos en otros edificios. Es decir, más de la mitad de nuestra vida transcurre bajo un techo. Un contexto que refleja la importancia que tienen los espacios en los que convivimos y trabajamos, por los que también pasan los años. Los inmuebles pierden confort y prestaciones conforme envejecen y una reforma puede convertirlos en entornos saludables y en ejemplos de sostenibilidad.

El mantenimiento y la regeneración urbana son una prioridad en Navarra, donde la rehabilitación de edificios se ha establecido como una apuesta de reactivación económica y de fomento del bienestar del ciudadano a la que mira el resto de Europa. Estas son algunas de las conclusiones a las que llegaron técnicos e instituciones en un coloquio organizado recientemente por Rockwool, la multinacional danesa con planta en Caparroso dedicada a la producción de soluciones de aislamiento a base de lana de roca.

En la sesión de trabajo participaron el director del Servicio de Vivienda del Gobierno de Navarra, Javier Etayo; Beatriz San Martín Zaragüeta, arquitecto de Nasuvinsa; Miguel Carasusán, responsable de la Oficina de Rehabilitación de Viviendas y Edificios (ORVE) de la Ribera; Germán Velázquez, arquitecto de VArquitectos; Koldo Monreal, gerente de Onhaus; y Miguel Rodríguez, responsable de Prescripción Rockwool Peninsular.

EDIFICIOS DE CONSUMO NULO DE ENERGÍA

Los expertos repasaron los avances de la rehabilitación urbana en la Comunidad foral, enfocados hacia la sostenibilidad y salubridad, además del confort. “Nuestra salud está estrechamente ligada al edificio en el que vivimos”, advirtió Koldo Monreal, quien recalcó la trascendencia de las ‘casas pasivas’ (en referencia al estándar constructivo alemán que busca combinar confort con eficiencia y un precio asequible con un consumo energético casi nulo).

Se calcula que una rehabilitación correcta rebaja en 370 euros el coste sanitario anual por ciudadano

Se trata de un nuevo modelo de edificios que, según completó Germán Velázquez, ahora se pueden construir calculando todos los parámetros. “Antes no se podía medir el nivel de aislamiento, puente térmico o ventilación que requiere un inmueble. Ahora tenemos la tecnología para ello y para verificarlo, sin desperdiciar técnicamente ningún recurso”. Mejoras a las que los ciudadanos pueden llegar a través de las ayudas que concede el Gobierno de Navarra.

Etayo subrayó el peso de la cultura del mantenimiento. “En la mayor parte de los casos, la rehabilitación es correctiva no preventiva”, una afirmación que compartieron todos los ponentes y una realidad que se debe combatir con campañas de difusión que muestren las ventajas de este tipo de reformas. Un ejemplo de estas transformaciones constructivas es el desarrollado en los últimos meses en el barrio de la Chantrea, en Pamplona. Un proyecto, impulsado por Nasuvinsa, que además de cambiar la fisionomía de los edificios con una envoltura térmica, ha mejorado la calidad de sus vecinos. “Ha requerido la implicación de los ciudadanos y el resultado se puede extrapolar al resto de Navarra, dado que las viviendas son construcciones de los años 50 y 60, un periodo en el que se levantó gran parte del parque urbano”.  

MOTOR ECONÓMICO

En concreto, una quinta parte de las viviendas de Navarra tienen más de 50 años y 32.350 no tienen ascensor. Así lo ha manifestado el responsable de ORVE Ribera, Miguel Carasusán. “Es necesario dar a conocer nuestro trabajo. No solo tramitamos las subvenciones, acompañamos al ciudadano en todo el proceso. Además de la eficiencia energética, hay dos escalones fundamentales, la habitabilidad y la accesibilidad. Navarra tiene una población envejecida y hay que mirar hacia el futuro e invertir en calidad de vida”. Una apuesta en salud que, como anunció Javier Etayo, “rebaja en 370 euros el coste sanitario al año por ciudadano”.

Para saber más de Construcción Sostenible LEER AQUÍ

El envejecimiento de los edificios conlleva problemas de humedad y ventilación que afecta directamente a la salud de los habitantes. El dióxido de carbono no debe superar las mil partículas por millón. “Una mala rehabilitación puede generar patologías en la salubridad”, puntualizó Koldo Monreal en la tertulia que también analizó las ventajas de la rehabilitación como motor económico. “Reformar es revalorizar un inmueble para su venta o alquiler. Las mejoras son las mismas que incluye una vivienda nueva. Un buen aislamiento es una inversión que te devuelve dinero en el ahorro energético”, completó el responsable de Prescripción Rockwool Miguel Rodríguez.

Javier Etayo también insistió en el impulso de nuevos puestos de trabajo que supone la rehabilitación. “Por cada millón de euros que se invierten se generan 56 empleos”. Trabajos cualificados que se forman en programas como Engloba-RED que desarrolla Rockwool y que presentó su responsable, Mikel Solchaga. “Desde hace años tenemos una escuela formación en la que preparamos a técnicos y administraciones para que conozcan cómo se tiene que desarrollar una reforma adecuada”, indicó Solchaga.

To Top