lunes, 22 mayo 2017

Eneko Larrarte

Una información de Miguel Bidegain para Navarra Capital

PREGUNTA (P): Un año después de las elecciones municipales, ¿cómo está Tudela con respecto a cuándo vd. accedió a la alcaldía?
RESPUESTA (R): Este año han sucedido algunas cosas importantes. Una es que se ha constatado que puede haber un cambio sin que ocurra nada, aunque sobre todo durante la campaña electoral se ponía en duda que tras cuatro legislaturas de mandato de los mismos algún otro pudiese tener capacidad para gobernar la ciudad. Ha sido así, las instituciones siguen funcionando, con diferentes criterios, y debe asumirse con normalidad que puede haber cambios.

Además, creo que hemos sido capaces de hacer pedagogía para dar un salto desde lo que era una cierta tendencia a la resignación, a poner sobre la mesa que es imprescindible reclamar nuestros derechos, pero haciendo previamente los deberes. No sólo quejarnos de lo mal que estamos sino hacer un diagnóstico, un análisis de la situación y, a la vista de las conclusiones, plantear proyectos solventes que puedan recibir financiación del Gobierno de Navarra, europea…

(P): En su discurso de investidura indicó que “deberíamos ser la segunda ciudad de Navarra, pero no lo somos”. ¿Qué estaba denunciando o reivindicando?
(R): Me refería a ese cambio, pasar de la resignación a reclamar nuestros derechos, pero porque hayamos hecho antes los deberes. Hay un desequilibrio territorial, pero el primer problema lo tenemos aquí, en Tudela y la Ribera en general, porque no somos capaces de ponernos de acuerdo para identificar asuntos, trabajarlos, y a partir de ahí reivindicar. Creo que estamos empezando a cambiar, a ser más propositivos, no solo el Ayuntamiento, sino también otros organismos, las asociaciones de empresarios, organizaciones sociales, la Mancomunidad, el Consorcio Eder, para construir un proyecto conjunto de comarca.

Eso no se hizo en anteriores legislaturas a pesar de que eran del mismo color y ahora desde UPN dicen que yo debía ser más beligerante respecto a algunas actuaciones del Gobierno de Navarra en la Ribera, pero vuelvo a lo de antes, creo que tenemos que trabajar más para ser capaces no de ir a pedir, sino a exigir nuestros derechos porque ya contamos con un plan estratégico.

Es lo que hicieron en Sakana, cuentan desde hace 7 u 8 años con un plan estratégico que contempla acciones concretas, cuando llegamos a la alcaldía aquí no había nada de eso, esto era un páramo, la reflexión compartida de los agentes locales no se ha hecho. Un puñetazo en la mesa es mucho más convincente cuando ya he hecho mi parte, te cargas de razones y es más difícil que te digan que no porque tienes argumentos.

Eneko Larrarte 1(P): Usted ha indicado en varias ocasiones que Tudela está al otro lado de una brecha territorial que la separa de Pamplona, ¿con qué consecuencias?
(R):Hay unos datos objetivos. El informe Ciparaiis, de la UPNA, que lideraba el profesor Laparra hoy vicepresidente del Gobierno de Navarra, indicaba que como consecuencia de esa situación había desigualdades en el acceso al sistema educativo, en las tasas de desempleo, y decía que había un elevado porcentaje de personas en riesgo de exclusión con una observación muy importante: advertía de que el sistema público de cobertura social no estaba dimensionado en la Ribera tan bien como en otras zonas, lo que agravaba el problema.

También hay mayores dificultades de acceso a la oferta cultural, la oferta turística es más limitada… Como se ve las consecuencias se producen en todos los ámbitos que influyen en la vida de las personas, y una vez hecho ese diagnóstico es hora de que seamos capaces de hacer ese proyecto compartido aquí y al Gobierno de Navarra le toca aplicar políticas de discriminación positiva con las zonas que más lo necesitan porque el argumento de la equidad social, que es uno de sus leitmotiv, tiene una pata que está condicionada por el desequilibrio territorial, la brecha social entre los que más y menos tienen viene muy marcada por la brecha territorial.

(P): Una queja histórica de todos los alcaldes de las cabeceras de merindad es la de que no se les compensa por los servicios –educativos, sanitarios, administrativos- que prestan a sus respectivas comarcas. El nuevo Gobierno de Navarra parece ser sensible a esta realidad, pero en el caso de Tudela ¿se ha plasmado en algo concreto?
(R): Durante este año de legislatura sí ha habido acciones, quizás simbólicas, pero que muestran el camino que debería seguirse. En primer lugar un servicio público muy sensible, el llamado Autobús de la vida, que traslada diariamente a Pamplona a enfermos con cáncer para que reciban tratamiento, se planteó su eliminación por la anterior consejera, Marta Vera, pero hubo una reacción popular que fue fantástica y se mantuvo, pero porque fue la Mancomunidad de Residuos, casi resulta bochornoso decirlo, la que aportó el 50% de los fondos. Ahora el Gobierno de Navarra ha tenido el gesto de asumir íntegramente su coste.

En segundo lugar con el mantenimiento de un servicio que también puso en cuestión Marta Vera, los laboratorios del Hospital Reina Sofía, que eran necesarios a nivel comarcal por muchas razones pero me voy a fijar en una: para el desarrollo de un territorio son necesarios empleos de calidad y punteros en algún sentido, y esos laboratorios son punteros y más allá de economías de escala que seguramente justificarían desde una óptica puramente economicista una centralización, se ha entendido que debe mantenerse aquí.

En último lugar, el Parlamento ha aprobado que el Gobierno debe financiar al 100% el Conservatorio de Música Comarcal Fernando Remacha, que estaba siendo cofinanciado al 50% por el Ayuntamiento de Tudela.

“Tenemos que trabajar más para no ir a pedir, sino a exigir nuestros derechos”

(P): La comarca ha sido castigada por la crisis, su economía tenía una elevada dependencia del sector de la construcción y algunas de sus empresas más destacadas optaron por la deslocalización, y como consecuencia la tasa de desempleo supera la media de Navarra, siendo como es una zona con recursos y potencial de futuro. Algo se ha debido hacer mal…
(R): Es verdad que a finales de los 90 comenzó una deslocalización de grandes empresas multinacionales, y yo creo que entonces no se hizo una reflexión sobre el cambio de modelo económico que debía plantearse para la comarca. También es cierto que había una gran dependencia del sector del ladrillo, sobre todo en los valles del Queiles y del Alhama, en Cintruénigo, Corella, Cascante… El caso es que llegó la crisis y no estaba hecha esa reflexión, como tampoco se había hecho en el resto de España, no es que aquí seamos más tontos que en otras partes.

Estamos empezando a dar pasos con nuestra apuesta por el sector agroalimentario, que nos parece estratégico, con la puesta en valor de nuestra posición geográfica, que también es estratégica, clave para la conexión del eje Norte con el Mediterráneo a través del Eje del Ebro, y en este aspecto hemos empujado para que se pusieran en marcha proyectos como el del puerto seco, impulsado por el sector privado.

Y en el sector de la construcción, identificamos el problema y planteamos un proyecto europeo para el que ya tenemos financiación que pretende hacer un diagnóstico de la situación del sector en la comarca y plantear herramientas de innovación para las empresas y la modificación de los currículos profesionales de los trabajadores que se han quedado sin empleo para una reorientación hacia la rehabilitación, hacia la reconstrucción de la ciudad construida, que es modelo al que queremos ir.

Eneko Larrarte, alcalde de Tudela

(P): La recién inaugurada plataforma marítima multimodal ¿puede ayudar a dar la vuelta a la situación?
(R): Tendemos a buscar la solución pero no existe, hoy no hay certezas, por eso creo que hay que marcar un rumbo difuso sabiendo cuáles son nuestros valores diferenciales. Aquí podrían ser la energía a partir de las renovables, nuestra ubicación a nivel logístico, el conocimiento del sector agroalimentario, nuestro potencial turístico… y a partir de ahí ir favoreciendo el desarrollo de esos sectores con diferentes herramientas.

Una de ellas es la plataforma marítima multimodal, otra es una mayor aportación de conocimiento e innovación al sector agroalimentario, pero no hay panaceas, no hay grandes soluciones, ni siquiera contamos con la capacidad económica que había en otros momentos.

Hay que ir trabajando en diferentes piezas en esas líneas estratégicas que ayuden al desarrollo, sentarnos todos los agentes en la misma mesa y no ir cada uno a nuestro aire, alinearnos más con el Gobierno de Navarra para hacerle partícipe de las estrategias que necesitamos en la Ribera, y ampliar el campo, porque formamos parte de una gran comarca natural que es el Valle del Ebro y ahí puede haber proyectos en los que colaboremos con Tarazona, con Calahorra o con Ejea.

“El desequilibrio territorial que padecemos requiere que el Gobierno aplique una discriminación positiva”

(P): ¿Le preocupa el parón de infraestructuras en su día presentadas como revitalizadoras para la Ribera como la II fase del Canal o el TAP
(R): Para esta zona es fundamental, es clave, tener una conexión ferroviaria con el ancho de vía europeo para que nuestras mercancías puedan estar en destino con los mejores costes y de la mejor manera posible, y la plataforma marítima multimodal va en ese mismo sentido.

¿Quiere decir eso que el tren de alta velocidad sea la solución a los problemas de la Ribera? No, y de hecho el debate ha virado y ya no se habla de alta velocidad y las grandes infraestructuras que requería, esa fase pasó y no la ha parado el Gobierno de Navarra sino el de Madrid. Hay que repensar el modelo junto con el Estado, es que resultaría una osadía avanzar y a gastar de nuestro presupuesto cuando quien tiene las competencias y el dinero ha paralizado el proyecto, hay otras prioridades además.

En cuanto al Canal también hace falta una reflexión, es importante para la Ribera contar con un agua de boca de calidad, que podamos explotar las zonas potencialmente regables, que tengamos delante la foto de cuáles son las necesidades, y luego tener enfrente cuáles son las opciones para satisfacer esas necesidades y su coste. Tenemos que hacer todos un ejercicio de realismo, y el anterior Gobierno ya lo hizo cuando paralizó la segunda fase del Canal, por algo lo hizo.

Eneko Larrarte, alcalde de Tudela

Eneko Larrarte, alcalde de Tudela

(P): Su llamamiento a la implicación de los agentes sociales, asociaciones, etc. al trabajo conjunto para lograr el desarrollo de Tudela ¿ha obtenido una respuesta positiva?
(R): Sí, hay ganas de ir cambiando las cosas entre los diferentes agentes, pero es verdad que no estamos acostumbrados a dinámicas de trabajo colectivo, hay quien se desespera porque es un sistema más lento, pero la inversión a medio plazo compensa. Las ganas están, pero cambiar los hábitos cuesta.

(P): Tudela cuenta con citas que la han hecho popular a nivel nacional: el festival Ópera Prima, la Semana de Exaltación de la Verdura, un rico patrimonio cultural y natural… Sin embargo, fuera de las fechas de esos eventos no se ha consolidado como un destino turístico. ¿Tiene algún plan para conseguirlo?
(R): Es uno de los sectores con más potencial en la Ribera, sería ridículo pretender que Tudela sola fuera un referente turístico… Tenemos dos piezas que son las que deben actuar como reclamo, la verdura, nuestra gastronomía y Bardenas. Y sí, además tenemos una catedral que es una joya y que no está suficientemente explotada, un casco viejo que tiene mucho potencial, una historia etnográfica y cultural muy interesante con el Cerro de Santa Bárbara y la figura de Sancho VII el Fuerte… pero todo eso no está articulado y hay que actuar urgentemente.

Será difícil que alguien venga exclusivamente para ver la catedral de Tudela, pero si somos capaces de hacer una buena oferta uniendo la catedral con visitas a Corella, a Fitero, con un recorrido por Bardenas… una oferta comarcal. Alguien dijo en una reunión que tenemos el producto pero no sabemos venderlo, no, aún estamos en la fase previa: tenemos los recursos, el potencial, pero no hemos generado el producto bien articulado. Luego vendrá lo de venderlo.

(P): ¿Cree que el papel que juega la delegación de la UPNA es el que Tudela necesita?
(R): No. Creo que el actual equipo rectoral tiene un gran reto con el campus de Tudela porque no ha llegado a ser el motor dinamizador del territorio que nos imaginábamos cuando se decidió su implantación.

La Universidad tiene que tener su independencia en la gestión, pero no puede ni debe olvidar que es parte de la sociedad y que está financiada fundamentalmente por los presupuestos de Navarra, por lo tanto debe tener conciencia del territorio donde está y debe tratar de que se desarrolle, entre otras cosas porque en la medida en la que se desarrolle, ese territorio es capaz de generar ingresos al Gobierno de Navarra que revertirán después a la universidad. 

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