viernes, 20 octubre 2017

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Especializar los conocimientos en una materia concreta o reorientar la carrera profesional son dos de las principales funciones que los estudios de postgrado cumplen. Y este último objetivo sirve tanto para recién titulados como para profesionales en activo que desean reorientar su carrera o aspirar a otra posición laboral. Un estudio de Spring Professional, la división del Grupo Adecco especializada en la selección de perfiles cualificados, e Infoempleo, ha analizado más de 728.000 ofertas de este tipo de vacantes de alta cualifiación y ha llegado a la conclusión de que el 37 por ciento de las empresas que requiere titulados universitarios en sus ofertas de trabajo valora los estudios de postgrado.

Sin embargo, el postgrado es un requisito indispensable para sólo el 3,5 por ciento de las ofertas de empleo cualificado que se publican en Navarra (a nivel nacional esta demanda alcanza al 6% de las ofertas), tras disminuir este requisito en 0,1 puntos porcentuales en el último año.

En este sentido, en Navarra el porcentaje de ofertas que exige titulación de postgrado en la que se especifica que éste sea un MBA es del 39,4 por ciento, primando otras materias por encima de este máster (60,6 por ciento).

EMPLEABILIDAD
El postgrado cumple dos funciones en la inserción laboral. Por una parte, potencia el acceso al primer puesto de trabajo y, por otra, facilita la mejora de categoría profesional en candidatos que ya cuentan con experiencia. En el primero de los casos es un elemento diferenciador para los titulados sin experiencia. En segundo lugar, el postgrado dirigido a profesionales con experiencia garantiza la empleabilidad a través del desarrollo de habilidades directivas y la adquisición de conocimientos especializados. Esta especialización puede facilitar el relanzamiento de una carrera profesional y/o cambiar de rumbo hacia otras áreas funcionales o sectores.

Además, en ocasiones, esta formación puede ser la única vía de acceso de desarrollo de determinadas profesiones que, por su naturaleza, requieren una formación específica de postgrado.

El mundo empresarial es el que concentra un mayor volumen de oferta de este tipo de estudios, suponiendo el 33% del total de programas de formación de postgrado. Un dato que nos deja ver que los centros de estudio especializados en esta área han sabido intuir hacia dónde se mueven las necesidades de reclutamiento de las empresas en el ámbito de la gestión y dirección empresarial, sea cual sea el sector al que se dedique la compañía, y responder a tiempo a esas necesidades. En segundo y tercer lugar se sitúan las áreas de Ciencias Sociales e ingenierías, con el 18% y el 14%, respectivamente.

La valoración del postgrado en la oferta de empleo puede variar en función de un conjunto de factores que afectan directamente al candidato: su titulación universitaria, su categoría profesional o el puesto de trabajo al que pretende acceder. Igualmente, dependerá en gran medida del sector al que pertenezca la compañía que realiza la selección de personal.

DEMANDA SECTORIAL

Por sexto año consecutivo, las empresas de Servicios Jurídicos siguen siendo las que más valoran que los candidatos cuenten con esta formación superior, requisito que aparece en el 10,9 por ciento de sus ofertas de empleo.  A continuación son Consultoría (9%), Sanidad (7,8%), Banca e Inversión (7,7%) y Maquinaria y Equipo Mecánico (7,1%) los sectores que más reclaman formación de postgrado a sus candidatos. Entre las áreas que demandan esta titulación -entre el 6% y el 5% de sus ofertas- se encuentran Química, Recursos Humanos, Recursos Energéticos, Industria, Construcción, Servicios y Telecomunicaciones.

Con menos de un 5% de sus ofertas especificando esta formación, pero más del 4% se sitúan sectores como Informática, Farmacia, Alimentación, Electrónica y Automoción. Por último, en el resto de sectores, el postgrado está presente en menos del 4% de sus ofertas de empleo.

En todo caso, la valoración de los estudios de postgrado está directamente relacionada con la categoría profesional y el grado de experiencia acumulada que un profesional puede alcanzar. En este sentido, hay dos segmentos claramente diferenciados. Por una parte, más del 13 por ciento de las ofertas destinadas a cubrir puestos directivos solicitan formación de postgrado, mientras que para puestos técnicos ocurre en el 9 por ciento de las ofertas.

La explicación de la diferencia de demanda viene dada por las propias funciones que desempeña cada categoría profesional. Para directivos se valoran principalmente programas que doten de conocimientos de gestión y dirección, mientras que para técnicos se solicitan programas especializados en la realización de las tareas que deben desempeñar. Para los mandos y empleados se buscan otros valores en el desarrollo profesional que no pasan necesariamente por laformación de postgrado. Y así queda reflejado en el tipo de máster que se solicita en las ofertas: el MBA es exigido en el 56,7% de las propuestas para cargos directivos mientras que para empleados sólo se pide como requisito en el 22,5% de ellas. Entre medias, para las ofertas de mandos se solicita MBA en el 51,7% de los casos y en el 42,5% de las ofertas para técnicos.

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