lunes, 18 junio 2018

Planetas para observar, sentir y aprender

Los museos ya no son solo lugares pensados para amantes del arte que buscan silencio, casi abstracción, para adentrarse en las obras. Cada vez más, quieren atraer a un público más variado, infantil incluso, dispuesto a aprender con la percepción y la forma de interpretar el mundo de los artistas.

Belén Armendáriz
Pamplona - 7 abril, 2018

Actividades para escolares en el Museo Universidad de Navarra.

Actividades para escolares en el Museo Universidad de Navarra.

‘Por favor, se ruega silencio en la sala’. Entrar en un museo suponía, hasta hace apenas unos años, casi casi entrar de puntillas para no molestar a quienes contemplaban ensimismados cuadros o esculturas de grandes artistas clásicos o contemporáneos. El silencio era absoluto. Apenas unos susurros tratando de explicar la historia del pintor, de su obra o de la época en la que le tocó vivir. No es que ese respeto por el arte haya desaparecido. No. Pero los museos han vivido una revolución, una apertura a la sociedad, a la que buscan atraer con propuestas nuevas cada día con actividades en las que se busca la participación de los visitantes. Los museos ya no se dedican únicamente a la conservación y exposición de obras de arte. Ahora apuestan por propiciar su labor educativa, que también la tienen.

Para Ignacio Perlado, licenciado en Geografía e Historia y profesor de instituto, no cabe lugar a dudas. “Los museos son espacios de educación. Ésa es la conclusión de su tesis doctoral titulada ‘La educación en los museos de arte contemporáneo de Navarra’. Y a ella ha llegado tras analizar el trabajo del Museo de Navarra y el Museo Universidad de Navarra, ambos en Pamplona, el Museo Jorge Oteiza en Alzuza, el Museo Gustavo de Maeztu en Estella y el Museo de Arte Moderno Muñoz Sola en Tudela. Perlado visitó los cinco museos, habló con sus responsables de educación y participó en algunos de sus talleres. Todo ello para demostrar que “todos los museos se esfuerzan por promover el aprendizaje del público”. “La misión educativa –recalca- está en el ADN de estos cinco museos navarros”.

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Ignacio Perlado, autor de ‘La educación en los museos de arte contemporáneo de Navarra’.

De ahí que desde hace ya varios años la programación didáctica haya ido en aumento en estos grandes salones de arte. Visitas teatralizadas, actividades con escolares, talleres con la tercera edad y programas de inclusión a través del arte son algo cotidiano. Los pequeños aprenden historia a través de las obras del museo, los jóvenes se acercan a estilos artísticos, los mayores incluso practican la pintura, hay concursos y juegos… Y todo ello con el objetivo de educar en el arte y a través de él. “La variedad de actividades es inmensa; para público joven y adulto, aunque los cinco ponen especial interés en las actividades escolares”, incide Perlado. “El problema es que la sociedad en general piensa que ese tipo de actividades es sólo para niños. Y no es así. Los museos están empeñados en que la tarea educativa sea para todos, que llegue a todos los públicos. Están haciendo un esfuerzo por cambiar, pero a la sociedad todavía nos cuesta hacernos a la idea”.

CAMINO POR RECORRER

Actividades-Museo-Jorge-Oteiza

Actividades en el Museo Jorge Oteiza.

Para romper esas barreras ideológicas, este profesor de instituto propone publicitar la actividad didáctica de los museos, de forma que se elimine esa imagen de edificio sobrio que únicamente alberga obras de arte. Y, para ello, apuesta por reforzar la figura de educadores y responsables educativos de estos centros. “Todos tienen personal especializado en la materia, unas veces contratado y otras, voluntario; como es el caso del Voluntariado Cultural del Museo de Navarra, en el que participan universitario y jubilados”, explica. “Pero hace falta más presupuesto para potenciar esta área educativa e impulsar la formación de sus educadores. Y, sobre todo, hay que trabajar transversalmente en todos los ámbitos y estamentos del museo, desde los conservadores hasta la dirección, pasando por los comisarios de exposición a los educadores. Es la forma de potenciar esa labor educativa”.

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Aprender y divertirse en el Museo Gustavo de Maeztu (Estella).

Perlado resalta también la necesidad de que los museos adopten las nuevas tecnologías en su día a día, “para conectar con los ciudadanos del siglo XXI y ser más competitivos”. Y ahí queda mucho trabajo por hacer. “Cada vez más, los museos están utilizando las redes sociales y sus páginas webs para potenciar esta labor educativa. Pero en lo que se refiere a nuevas tecnologías dentro de los museos, pantallas táctiles, por ejemplo, todavía no tienen. A día de hoy, se limita a videos de bienvenida o pantallas para proyecciones. Pero falta esa interacción con el visitante a través de las nuevas tecnologías”, confiesa el responsable de la tesis.

En cualquier caso, la semilla ya está plantada. Ahora hace falta que brote y que esta labor educativa, ese papel nuevo que han asumido los museos, se potencie y se generalice, para atraer a pequeños y mayores, a amantes del arte y a curiosos, porque el arte es una puerta al conocimiento que no debemos cerrar.


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