martes, 23 mayo 2017

El turismo religioso es una opción que atrae cada año a numerosos visitantes a Navarra, una comunidad que ofrece variadas alternativas como el Camino de Santiago, grandes monasterios, santuarios y catedrales o el Castillo de Javier, cuna del patrón de la Comunidad foral.

Por tradición y por historia, Navarra es una tierra de grandes monasterios y pequeñas ermitas con encanto, de grandes santuarios y catedrales, de iglesias y basílicas, destaca la dirección general de Turismo del Gobierno foral en un comunicado.

Navarra tiene de hecho dos grandes referentes en lo que se refiere al turismo religioso y cultural, como son el Castillo de Javier y el Camino de Santiago, que continúan teniendo en la actualidad una indudable relevancia a escala mundial.

Además, Navarra es puerta del Camino de Santiago en la península y, así, a lo largo de su recorrido muestra al visitante gran parte de sus tesoros artísticos, su diversidad natural y cultural. Antiguamente el rey navarro Sancho III “el Mayor” promovió la ruta como oficial bajo el nombre de Camino Francés.

También se puede hacer otra ruta, que continúa la Vía Tolosana que procede de Toulouse y hace su entrada en la Península por el paso pirenaico de Somport, en Huesca. Entra en tierras navarras por Sangüesa y se une en Puente la Reina con la vía procedente de Orreaga/Roncesvalles.

Por su parte, el Castillo de Javier, situado en la Navarra Media, es una fortaleza medieval alzada sobre roca viva, que congrega cada año a miles de navarros en la popular peregrinación conocida como la “Javierada”.

El castillo cuenta con una ecléctica basílica con una fachada que recoge motivos de la vida de Javier. Con motivo del V Centenario del nacimiento del santo, se ha construido un espacio multiusos, con capacidad para 1.300 personas.

Navarra cuenta asimismo con una gran variedad de monasterios, entre los que destaca el de la Oliva, actual morada de 26 monjes cistercienses a quienes se puede ver, vestidos con túnicas blancas, paseando y orando por el claustro.

Su amplia iglesia, que es uno de los más genuinos ejemplos del arte cisterciense de España, el claustro gótico, la sala capitular y la capilla de San Jesucristo muestran la importancia artística de este monasterio, construido en los siglos XII y XIII.

El Monasterio de Fitero es el primero que la Orden del Císter construyó en la Península Ibérica entre el año 1185 y 1247. Considerado monumento nacional desde 1931, destaca su iglesia abacial, que conserva una importante colección de arquetas árabes, cofres medievales y un precioso relicario gótico.

También recibe cada año a numerosos visitantes el Monasterio de Leyre, que esconde magníficos tesoros como la Cripta del siglo XI, la Bóveda gótica llamada “Porta Speciosa”y un perfecto pórtico románico del siglo XII. En su visita al monasterio se puede conversar con los monjes benedictinos.

En el interior de la iglesia, iniciada en estilo románico, se puede contemplar la gran nave central donde se descubre la bóveda gótica, una de las ojivas más bellas existentes en Navarra.

Otro de los monasterios relevantes de Navarra es el de Iratxe, que a lo largo de su historia ha tenido diferentes utilidades: hospital de peregrinos, hospital de guerra y colegio de religiosos.

Su localización en el Camino de Santiago le hace ser parada obligada de peregrinos. El recorrido por la iglesia románica del siglo XII, el claustro plateresco, la torre de estilo herreriano, permiten conocer la historia de este conjunto deshabitado desde 1985.

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