domingo, 19 noviembre 2017

“Una economía abierta está en nuestro ADN”

Llegó hace apenas un año a la Embajada de Gran Bretaña en España, en un momento convulso para las relaciones exteriores del país anglosajón, con un referéndum en ciernes que podía suponer la desvinculación de la Unión Europea. Todo un reto para Tim Hemmings, el segundo de a bordo de la Embajada, y para el cuerpo diplomático al completo.

Belén Armendariz
1 septiembre, 2017

Tim Hemmings, ministro consejero de la Embajada Británica en España

Tim Hemmings, ministro consejero de la Embajada Británica en España

Pese a las dudas y las incógnitas, Tim Hemmings trata de transmitir tranquilidad y aboga por el “pragmatismo” para encontrar el mejor de los acuerdos para ambas partes.

Antes de llegar a España, su trayectoria profesional estaba muy vinculada a la Unión Europea.

Sí. En Gran Bretaña teníamos un grupo de expertos en Derecho europeo. Trabajé en la Comisión Europea durante cuatro años y otros cuatro más en la Representación Permanente sobre Presupuesto Europeo en Bruselas. Llegué a Madrid un mes antes de nuestro referéndum y, claro, tras el resultado, mi papel aquí es diferente. Una parte muy importante consiste en hablar con el Gobierno español y las comunidades autónomas sobre lo que queremos en las negociaciones y en las relaciones futuras.

¿Cómo vivió usted el referéndum?
Fue una sorpresa. Es evidente que no es lo que quería el gobierno en ese momento, pero tenemos que ser muy pragmáticos. Es un resultado democrático y lo que tenemos que hacer es negociar. Hay dos años para ello. Estamos empezando, pero esperamos en otoño poder hablar algo más sobre las relaciones de futuro. Confío en que van a ser muy estrechas, porque es muy importante para los ciudadanos que viven en otros países y también para las empresas que buscan certidumbre en estos momentos de incertidumbre.

“Tenemos que ser muy pragmáticos y negociar las relaciones de futuro para dar certidumbre”

En esas charlas de las que habla, ¿han tenido oportunidad ya de conversar con Navarra?
Sí. Estuve en Navarra en febrero con nuestro ‘Great Bus’, que era un autobús para explicar Gran Bretaña como país para visitar, invertir y estudiar. Y tuvimos conversaciones muy interesantes con empresas. Pero era antes de iniciarse las negociaciones. Por eso, lo importante ahora es seguir hablando, porque las negociaciones cambian muy rápidamente.

¿Qué le transmitieron entonces los empresarios?
Fueron muy pragmáticos. No les gusta la incertidumbre, pero la explicación de nuestras prioridades, de los fundamentos de la economía británica y de nuestra apuesta para llegar a un acuerdo muy amplio tranquilizaron un poco el debate. Pero claro, querían más detalles. Por eso, ahora que estamos negociando es más fácil darlos.

En aquella cita también presentaron apoyos a la internacionalización ¿Es el mejor momento para lanzarse al mercado británico y reforzar lazos?
Los fundamentos de nuestra economía no han cambiado. Gran Bretaña tiene una economía muy abierta y es por eso que a las empresas navarras les gusta invertir. Lo que nos han dicho nuestros inversores ya en Gran Bretaña es que no tienen planes para cambiar e, incluso, había inversiones nuevas de países europeos y de fuera de Europa tras el resultado del referéndum. La economía abierta es parte de nuestro ADN, porque para nosotros es algo muy positivo. Es parte de nuestra historia durante siglos. No es algo vinculado con la Unión Europea. Somos un país abierto y eso no cambiará.

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Pero la Unión Europea quiere vincular esa apertura comercial a la libertad de movimiento de personas y capitales. Es ahí donde existen más diferencias.
Sí. Está claro que vamos a la salir de la UE y del mercado único. Pero lo que vamos a intentar negociar es una relación lo más cercana posible. No será lo mismo que ser miembro del mercado único pero buscaremos lo más parecido posible para dar certidumbre a ciudadanos y a las empresas. No es nuestro interés recortar vínculos ya establecidos.

En Navarra, el sector agroalimentario y la automoción dependen fuertemente de la exportación a Reino Unido. Uno de sus principales miedos es el incremento de aranceles y de trámites administrativos. ¿Les puede transmitir un mensaje de tranquilidad?
Podría decir lo que queremos nosotros, pero será una negociación entre nosotros y los otros 27 Estados miembros. La postura de España y de Navarra va a ser muy importante en ese sentido. No queremos nuevas fronteras. Queremos un comercio tan fácil como hoy. Nuestra postura sobre el futuro es que no hay grandes cambios en las posibilidades de hacer negocio entre los dos países. En todas las lista sobre países donde es fácil hacer negocios, dentro y fuera de la UE, Gran Bretaña está siempre en la championship; es un países en el que los empresarios se sienten cómodos.

El referéndum va a cambiar nuestras relaciones instituciones, pero un resultado amistoso es nuestra prioridad

¿Cree que la salida será amistosa?
Va a ser amistosa. Tenemos relaciones con España desde hace 500 años. Éramos amigos antes de la entrada de España en la UE y eso no cambiará. Nuestra prioridad es no dejar recortar los vínculos que existen. El referéndum va a cambiar nuestras relaciones instituciones, pero un resultado amistoso es nuestra prioridad.

Todos tienen intereses en que sea así, ¿no?
Sí. Hay mucho en juego en las negociaciones. Es una negociación muy complicada e importante. Por eso es importante ser pragmático. Por ejemplo, en 2016 Gran Bretaña era el cuarto destino comercial para las exportaciones navarras. El superávit comercial es superior a 400 millones de euros. Es mucho. De ahí el interés de Navarra en seguir trabajando con nosotros. Y es una parte muy importante de mi papel explicar por qué es del interés de todos buscar una solución amistosa.

¿Tiene en la agenda volver pronto a Navarra?
Volveremos para entender las preocupaciones y las prioridades de los políticos de allí, pero también de las empresas. La idea es hacerlo, si no en otoño, en invierno. Nuestro papel va a ser hablar con las autoridades españolas antes y después de cada etapa en las negociaciones en Bruselas. Pero, en un país como España, en el que las autonomías son tan importantes y con tantos británicos viviendo aquí, el embajador y yo vamos a seguir viajando para explicar la situación. En septiembre iremos a Galicia, por el tema de la pesca, y a Canarias, para hablar con ciudadanos británicos allí. Todo el equipo seguiremos viajando por España para entender un poquito más sus preocupaciones y, si podemos, tranquilizar un poco el debate.

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