jueves, 25 mayo 2017

lourdes-goicoecheaAcaba de iniciar su trámite parlamentario el proyecto de reforma fiscal del Gobierno de Navarra. Una propuesta que resulta difícil de entender sobre todo si tenemos en cuenta lo que está ocurriendo con la previsión de ingresos fiscales. Entonces, las formaciones políticas que estaban en la oposición, y hoy ocupan responsabilidades de gobierno, demonizaron la reforma fiscal que planteó el Ejecutivo de UPN del que formé parte advirtiendo sobre una pérdida de ingresos que, transcurrido el tiempo, no se ha producido tal y como vaticiban.

Al contrario, ¿qué ha ocurrido con esos ingresos? De acuerdo con el cuadro de mando que el nuevo Gobierno de Navarra ha facilitado, la previsión de ingresos que se ha hecho al finalizar agosto ha sido de 3.175,7 millones de euros, frente a los 3.032,5 que se vaticinaban en el cierre de junio. Se constata así la consolidación de la recuperación de los ingresos por el aumento de actividad económica que se ha producido (+3 por ciento última estimación para el 2015 del anterior Gobierno).

Con este preámbulo, voy a intentar explicar de una forma gráfica y sencilla cómo puede afectar el coste fiscal a una decisión de inversión.

Supuesto del que partimos. Una empresa familiar de Navarra que a lo largo de los años ha conseguido tener unos fondos propios de 10 millones de euros y que obtiene un beneficio anual de 1 millón de euros.

Cuadro Lourdes Goicoechea

Fuente: Lourdes Goicoechea (Elaboración Propia)

Si esta empresa está pensando invertir, teniendo en cuenta que el cien por cien del riesgo de la inversión es para el empresarios, ¿qué creen ustedes? ¿Qué será más incentivador? ¿Recibir un beneficio en persona física del 61 por ciento como se planteó en la reforma fiscal que propusimos hace un año o el 46 por ciento que ahora proyecta el nuevo Gobierno de Navarra?  Si el cálculo es que lo que puedes recibir en sede de persona física es el 61,6 por ciento probablemente te incentive más, ¿no?

Está claro que el ejemplo es un caso extremo y, además, didáctico. Pero lo que sí es cierto es que nos interesa que haya empresas que inviertan y estén contentas.

Mal que pese a algunos, si no fuera por las empresas y los empresarios que son los que generan actividad económica y crean empleo, difícilmente  los trabajadores de esas empresas pagarían IRPF y además consumirían con lo cual generarían IVA.

Lo que sí tengo claro es que el sistema tributario (sin entrar en la potestad tributaria de Navarra; que la estamos utilizando en nuestra contra) puede incentivar o desincentivar las inversiones y, a mi juicio, esta reforma que está ya en tramitación parlamentaria desincentiva.

Es cierto que el Gobierno de Navarra tiene que recaudar para cubrir los servicios básicos, pero es muy peligroso hacer un sistema fiscal confiscatorio y es a lo que estamos tendiendo.

Lourdes Goicoechea
Ex Consejera navarra de Economía, Hacienda y Empleo 

 

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