jueves, 13 diciembre 2018

Un año muy bueno, un vino mejor

Las condiciones climáticas tienen una importancia capital en la calidad de la uva y determinan  la calificación de la añada, concepto que expresa el año en que se ha cosechado. En Navarra ha sido “muy buena” en 2017, con lo que queda asegurada la calidad de los caldos elaborados a partir de la misma.

Iranzu Velasco
Pamplona - 11 agosto, 2018

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La climatología influye en la calidad de la uva, condicionando su grado de azúcar, acidez… y por tanto, es el factor más importante a la hora de determinar sus propiedades. Un final de invierno y un inicio de primavera con tiempo suave permiten que la viña brote antes y que el ciclo de maduración sea más largo. Un verano seco y caluroso sin temperaturas extremas  es lo  ideal. En cuanto a las lluvias, mejor escasas y bien repartidas a lo largo del año. Y si llueve dos semanas antes de la vendimia, todavía mejor, porque limpia la uva y aporta nutrientes al mismo tiempo. Eso sí, siempre que no lo haga en exceso porque retrasaría la tan deseada vendimia.

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David Palacios, presidente de la D.O. Navarra.

Una vez conocido el escenario ideal, ¿qué ha pasado en Navarra con la añada de 2017? Nadie mejor que el recientemente reelegido presidente de la D.O. Navarra, David Palacios para explicarlo: “la vendimia más precoz de nuestra historia nos ha proporcionado una buena cosecha, con la que se han producido vinos que mantienen la personalidad clara y definida de la D.O.Navarra. Hoy disfrutamos de estos vinos que mantienen la excelencia en la elaboración que año tras año demuestra nuestra denominación de origen”.

Y como corresponde a los consejos reguladores poner ‘nota’ a cada añada, ha sido el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Navarra quien ha calificado la de 2017 como “muy buena”, basándose en el informe técnico que ha elaborado la sección de Viticultura y Enología del departamento de Desarrollo Rural del Gobierno de Navarra (EVENA), en el que se analiza la cosecha tanto desde el punto de vista de la viticultura (cultivo) como del de la enología (elaboración).

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Según recoge este estudio, “las principales características de las uvas recogidas en la vendimia 2017 fueron muy óptimas, los rendimientos medios en todas las variedades, el estado sanitario perfecto, la acidez total media y los parámetros de color altos”.

Pero además del análisis, como parte de este riguroso proceso de valoración, se realizan catas de todos los vinos elaborados que van a salir al mercado. Dichas catas han permitido observar una graduación alcohólica ligeramente superior a los últimos 5 años, una intensidad colorante alta y una estructura mayor a otras añadas en los vinos tintos, rosados y blancos. Además, han destacado los aromas de rosados y blancos.

Y una vez más, se hace necesario hablar del clima. El citado estudio indica que la brotación de la vid fue temprana (a mediados de marzo), 15 días antes que la campaña anterior y este adelanto del ciclo vegetativo se mantuvo en todas las fases. La primavera cálida incrementó esta precocidad en el momento de la floración. En cuanto al verano, junio fue caluroso y los primeros granos de uva empezaban a ‘enverar’, a tomar color, con adelanto.

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En consecuencia, a mediados de agosto se inició la vendimia más temprana fechada en los registros y lo hacía, como es habitual, con las variedades Chardonnay y Moscatel de Grano Menudo en la zona de la Ribera Baja. Este buen tiempo, caracterizado por temperaturas suaves, permitió una recogida escalonada, por parajes, con un ritmo lento pero continuo.

El informe agronómico de la campaña vitivinícola de 2017 en la Denominación de Origen Navarra elaborado por la división alimentaria de INTIA coincide en sus conclusiones con todas estas apreciaciones: el año se ha caracterizado por ser seco en primavera y verano, y cálido en general, lo que ha influido en que “las uvas hayan sido sanitariamente perfectas, con poco peso, alto contenido en azúcares, color elevado y acidez media”. Con todos estos análisis y los datos obtenidos a través de los técnicos de las bodegas de la D.O. Navarra, la última añada ha obtenido la clasificación de “muy buena”, la misma nota obtenida por las dos cosechas anteriores.

Ahora es recomendable recordar esta calificación, si nuestro deseo es convertirnos en ‘entendidos’ del vino. La añada es importante porque nos da información sobre la calidad de la uva, lo que indudablemente nos ayuda a apreciar las cualidades de un vino. Una vez que se cuenta con una materia prima “muy buena”, solo falta el esfuerzo y ‘savoir-faire’ de enólogos y sumilleres para obtener un resultado excelente. Y eso en Navarra es empresa fácil.

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Brindis por una añada de 2017 calificada de “muy buena”.


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