Defensor del Pueblo de Navarra: defender a quien más lo necesita
Cliente: Defensor del pueblo de Navarra
Gabinete, diseño y audiovisual, Comunicación digital, Branding y presentaciones técnicas, Organización de eventos, Campañas institucionales, Narrativa corporativa
Cuando una institución vela por los derechos de todos, su voz debe ser tan clara como su misión
Convertirse en la agencia responsable de la comunicación del Defensor del Pueblo de Navarra – Nafarroako Arartekoa ha sido, ante todo, un ejercicio de responsabilidad pública. Ganamos este contrato por licitación en 2023, conscientes de que íbamos a acompañar a una institución cuya labor impacta directamente en la vida cotidiana de miles de personas. Una entidad que escucha, media, investiga y señala injusticias. Pero que, para ser realmente útil, necesita ser comprendida, visible y cercana.
Desde entonces, hemos asumido la comunicación institucional con un enfoque integral: informar, explicar, traducir a lenguaje ciudadano, dar contexto, generar conversación pública y dignificar una figura imprescindible en un sistema democrático.
Hemos construido un relato institucional que sitúa a la ciudadanía en el centro, que convierte datos en historias comprensibles y que reivindica el papel esencial del Arartekoa como garante de los derechos humanos y la buena administración. Cada informe, cada comparecencia, cada recomendación y cada acto se ha transformado en una oportunidad para acercar la institución a las personas, para explicar mejor su función y para fortalecer la confianza democrática.
Una voz más humana, coherente y transparente
Nuestro trabajo ha consistido en dotar a la institución de una voz más humana, coherente y transparente. La revisión permanente de contenidos web, la elaboración de newsletters, la actualización editorial o la generación de materiales accesibles han construido un ecosistema comunicativo estable que permite comprender qué hace el Defensor del Pueblo y por qué es imprescindible. Hemos convertido una estructura documental compleja en un espacio de lectura amable, informativa y cercana.
En el ámbito de prensa, la institución ha ganado presencia y profundidad. Hicimos que los informes anuales, como el de 2024, llegaran a los medios con claridad y contexto, destacando las preocupaciones ciudadanas en materia sanitaria, educativa y social. Hemos preparado notas de prensa, discursos, argumentarios y comparecencias que situaron los temas clave en la conversación pública, siempre con el rigor, la prudencia y la independencia que exige esta entidad. Cada intervención se ha trabajado para amplificar el mensaje sin perder la neutralidad institucional que la caracteriza.
Este proyecto ha sido también un ejercicio de accesibilidad. Revisar textos, adaptar lenguaje, ordenar contenidos y traducir informes complejos a formatos comprensibles ha permitido que la institución hable a toda la ciudadanía, no únicamente a especialistas o juristas. La web, los boletines, los audiovisuales y las publicaciones han evolucionado hacia un lenguaje más directo, más claro y más útil.
Acompañar en los momentos simbólicos
También hemos acompañado los momentos simbólicos. La celebración del aniversario del Defensor del Pueblo se convirtió en un acto abierto, digno y pedagógico, que reforzaba la memoria institucional y el valor de esta figura en la vida colectiva. Desde la conceptualización hasta la producción audiovisual y la escenografía, construimos un evento que hablaba de justicia, de servicio público y de escucha. Del mismo modo, la presentación del Informe Anual ante el Parlamento se transformó en un ejercicio de claridad democrática, apoyado en materiales gráficos, discursos, presentaciones y un relato conceptual sólido.
La comunicación también ha servido para dotar a la institución de un espacio más amplio en la defensa de los derechos humanos. La difusión de la Declaración Institucional por el 75 aniversario de la Declaración Universal reforzó un posicionamiento claro: el Defensor del Pueblo no solo resuelve quejas, sino que es una voz imprescindible en la preservación de la dignidad humana. A partir de este marco, desarrollamos narrativas editoriales que conectaban las resoluciones y recomendaciones con tendencias sociales, transformaciones administrativas y retos emergentes.
El resultado es una institución más visible, más escuchada y mejor entendida. Una entidad con presencia, criterio y coherencia en los medios; con un relato sólido de servicio público; con una comunicación que consolida confianza en un momento en el que esta es más frágil que nunca. Porque si, como señala el Informe Anual, la ciudadanía pierde la confianza en la Administración, también pierde parte de su capacidad para ejercer sus derechos. Nuestro trabajo ha consistido, precisamente, en reforzar ese vínculo.