Orquesta Sinfónica de Navarra: Simbiosis

Año:

  • Conceptualización creativa
  • Dirección de arte
  • Diseño editorial
  • Sistema gráfico
  • Adaptaciones de campaña
  • Señalética y soportes físicos
  • Dirección visual


Collages artísticos: Elena Moreno Jordana

Una identidad visual para representar la música como espacio de encuentro

La temporada 2026/2027 de la Orquesta Sinfónica de Navarra partía de una idea profundamente contemporánea: reivindicar la música sinfónica como un lugar de encuentro entre sensibilidades, generaciones, estilos y miradas. 



 

Desde Fundación Baluarte y la OSN se planteaba una programación que “evoca el poder de la música sinfónica para generar espacios de encuentro, intercambio y cohesión”, donde “la diversidad cobra protagonismo y la diferencia y la mezcla de estilos, épocas y sensibilidades abren caminos sugerentes para atraer a públicos diversos y exigentes”.

Sobre esa base conceptual desarrollamos una propuesta visual integral bajo el lema Simbiosis, un territorio creativo que entiende la música no como una disciplina aislada, sino como un organismo vivo en permanente relación con el entorno, la naturaleza, las emociones y las personas.

La propuesta articula toda la identidad de temporada a través de un lenguaje visual poético y sofisticado, construido mediante collages artísticos realizados por la ilustradora Elena Moreno Jordana.

Cada concierto se representa mediante una composición propia donde elementos orgánicos, paisajes, fauna, objetos e instrumentos musicales conviven en equilibrio para sugerir emociones, tensiones y relatos invisibles. Pájaros que forman velas, árboles suspendidos, locomotoras que emergen de teclados, flores que dialogan con conchas o violonchelos convertidos en cuerpos flotantes construyen una narrativa visual cargada de simbolismo y delicadeza.

Construcción
gráfica

Más allá de la imagen principal, el proyecto se concibió como un sistema gráfico completo y coherente, capaz de desplegarse en múltiples soportes manteniendo una personalidad reconocible. La dirección de arte apostó por una maquetación extremadamente limpia y editorial, con grandes blancos, jerarquías tipográficas muy marcadas y una convivencia equilibrada entre imagen y texto. 



 

El uso de tipografías de gran contraste —elegantes pero contemporáneas— aporta ritmo visual y dota a la temporada de una identidad cultural premium. 



 

El diseño editorial del programa general y de todas las piezas derivadas se trabajó con especial cuidado para reforzar esa sensación de objeto cultural. Cada programa dispone de su propia portada, relato conceptual y composición visual, mientras que el conjunto mantiene una unidad estética muy sólida

La identidad se desarrolló posteriormente en una amplia batería de aplicaciones y soportes: programa de temporada, flyers, cartelería individual, tótems expositivos, anuncios en prensa y revistas especializadas, campañas gráficas, piezas digitales, adaptaciones para redes sociales, señalética interior en Baluarte, vinilado de oficinas y distintos emplazamientos físicos vinculados a la difusión de la temporada.

Todo ello permitió trasladar el universo visual de Simbiosis más allá del papel para convertirlo en una experiencia de marca reconocible y coherente en todos los puntos de contacto con el público.

Diálogo institucional y territoral de la OSN

El proyecto también supo dialogar con la dimensión institucional y territorial de la OSN. La propia presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, subraya en la publicación que esta temporada representa “el poder de la música sinfónica para generar espacios de encuentro, intercambio y cohesión”, mientras que Perry So reivindica “una comunidad global unida por la convicción de que las artes desempeñan un papel único: generar cohesión social y guiarnos en tiempos difíciles”.

Estas ideas fueron fundamentales para construir una identidad visual que no solo promociona conciertos, sino que expresa una forma de entender la cultura pública como herramienta de conexión colectiva.

El resultado es una campaña cultural con una personalidad visual muy singular, capaz de combinar sensibilidad artística, contemporaneidad y vocación divulgativa. Una identidad que sitúa a la Orquesta Sinfónica de Navarra en un territorio gráfico diferencial y reconocible dentro del panorama cultural estatal.

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