domingo, 13 octubre 2019

Ahora toca 5G

El autor informa del importantísimo impacto económico, social y tecnológico que traerá la extensión de la 5G por lo que exhorta a autoridades y sociedad en general a "no esperar" para poner beneficiarse cuanto antes del mismo.

Redacción
Pamplona - 3 septiembre, 2018

guzman-garmendiaDesde la popularización de Internet, que podemos fechar en mediados o finales de los años 90, son muchos los procesos de inmersión que se han llevado a cabo en empresas, negocios, administraciones y, por supuestos, en la población.

En sus comienzos recuerdo cómo cuándo hablabas de la red de redes muchas personas preguntaban ‘por la hora a la que salía eso’, entendiendo que el formato era el televisivo. Por aquel entonces, hubo que trabajar mucho para que los representantes públicos de la época entendieran que se debía apostar por esta nueva forma de comunicación, y que debíamos trasladarlo a la sociedad de forma uniforme y en igualdad de condiciones.

Hoy, 20 años después, no se entiende la empresa, la política ni la sociedad sin esa carga constante de información a la que sometemos a nuestros cerebros a través de los móviles o, cada vez menos, de los ordenadores fijos o portátiles.

Sin embargo, para disfrutar lo que parece que ha llegado de forma natural, se ha tenido que pelear de forma incansable contra los siempre presentes inmovilistas, los compusaurios y la multitud de manos decisorias que, en su inmensa mayoría, han puesto palos en las ruedas a la evolución en busca del mantenimiento de un malentendido status quo que tanto daño a hecho a algunos territorios.

Por fin se ha logrado entender que sin Internet de alta velocidad el agravio comparativo entre países, regiones, pueblos y vecinos es infinito

Asimismo, y de esto no hace más de una década, la batalla que se ha librado para que la colaboración público-privada construya las carreteras de la actualidad en forma de Banda Ancha no ha sido menor. Finalmente, y después de dejar el campo de batalla con infinidad de bajas, se logró entender que sin Internet de alta velocidad el agravio comparativo entre países, regiones, pueblos y vecinos era infinito, siendo en último recurso la demanda poblacional del fútbol y la televisión bajo demanda los que abrieron los ojos de presidentes, consejeros y alcaldes, cuando mucho antes lo debió hacer la competitividad empresarial, económica y social. Aunque aún habrá que pagar la factura de la dejadez, nunca es tarde si la dicha es buena.

Durante este verano, y siguiendo un largo proceso, el Gobierno de España finalizó la subasta pública de frecuencias para el desarrollo de las redes móviles de quinta generación, conocidas como 5G.  La llegada de esta  tecnología, que verá la luz real en 2020, tendrá un importantísimo impacto en la economía mundial, con datos que para España podría ser de más de 14.000 millones de Euros hasta el año 2025 (datos de la Comisión Europea), así como en la sociedad, que se verá sumergida en la hiperconectividad que  ofrece.

POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE EL 5G

La conectividad aérea 5G permitirá, ante todo, reducir la latencia (tiempo de respuesta entre dispositivos) a la mínima expresión, fundamental cuando se trata de la gestión del automóvil autónomo, el despliegue del internet de las cosas, la normalización del uso de la telemedicina, la inmersión de las empresas en la robotización y el 4.0 con independencia de dónde se encuentren o presten sus servicios, y, en definitiva, las claves de la digitalización y de la inteligencia artificial, fundamentales para la competitividad de cualquier territorio a corto y medio plazo.

ACCESIBILIDAD 5G

Las compañías adjudicatarias de la subasta ya han comenzado el despliegue y antenización de la frecuencia, en un movimiento precomercial que tan solo podrán disfrutar, de momento, seis grandes ciudades: Madrid, Sevilla, Málaga, Bilbao, Valencia y Barcelona, desde dónde se hizo la primera llamada 5G del mundo con motivo del MWC, además de Talavera de Reina y Segovia, ciudades elegidas para las primeras pruebas.

Una vez más, toca ‘evangelizar’ sobre la necesidad de conectar todos los espacios de nuestro país, comunidad, región o municipio al 5G por el importantísimo impacto económico que promete

Ante el alto coste pagado en la subasta, se presenta un elevado riesgo de que esta tecnología no llegara a todos los espacios del país, dejando fuera a aquellas que comercialmente no fueran lo suficientemente atractivas para las empresas privadas que han ganado la subasta referida, dejando fuera de las manos públicas tan importante servicio, fuente de economía, ingreso, labor social y, por supuesto, competitividad.

Una vez más, y permítanme la expresión, toca ‘evangelizar’ sobre la necesidad primaria de conectar todos los espacios de nuestro país, comunidad, región o municipio al 5G. No podemos esperar, una vez más, a que la flagrante necesidad, siempre tarde, llegue para que suframos en primera persona lo que supondrá no disponer de esta conectividad.

NO PODEMOS ESPERAR

No podemos esperar a que nuestras empresas, y por ende nuestros puestos de trabajo, estén en riesgo por no poder asumir técnicamente los principios de la digitalización o de la inteligencia artificial

No podemos esperar a que nuestros vehículos no se puedan conducir por exceso de latencia en los próximamente comunes coches autónomos. No podemos esperar a que la telemedicina no llegue a todos os pacientes por falta de garantías en intervenciones que bien se pueden hacer desplazando virtualmente a nuestros hogares o centros de salud a los más prestigiosos profesionales médicos o recursos sanitarios.

No podemos esperar a que nuestras ciudades o nuestros hogares no asuman la experiencia de las urbes inteligentes o del Internet de las Cosas, con lo que ello supone para el orden y el desarrollo medioambiental. No podemos esperar a que nuestras empresas, y por ende nuestros puestos de trabajo, estén en riesgo por no poder asumir técnicamente los principios de la digitalización o de la inteligencia artificial. No podemos esperar a tantas y tantas cosas que, en definitiva, llegarán o ya han llegado. Una vez más, debemos enfrentarnos a inmovilistas y compusaurios que, siendo hoy mayoría, se disolverán, tarde y mal, en la hoy minoría de la obviedad.

Guzmán Garmendia
Parlamentario foral. Grupo Parlamentario Partido Socialista de Navarra

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