Un edificio configurado en ‘L’ a través de dos paredes que simbólicamente evocan a un frontón, en un solo volumen con sótano, planta baja y primera, y con una plaza de encuentro y estancia abierta a la muralla y en diálogo con los frontones Labrit y Jito Alai. El proyecto ‘Pareten Mintzoa’ del estudio O Arquitectura SLP será propuesto en la próxima Junta de Gobierno Local para la adjudicación del diseño de esta dotación, que se construirá en el solar ubicado en la parte trasera de la plaza de toros de Pamplona, delimitado por el paseo de Hemingway, la calle Aralar y el paseo Juan Moya Bernedo.
El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron; el concejal delegado de Ciudad Habitable y Sostenible, Borja Izagirre; y la directora de Proyectos y Movilidad, Maialen Ariz, explicaron este martes la propuesta mejor puntuada por el jurado técnico ya en noviembre del pasado año y, nuevamente, tras el proceso participativo. De él «salieron sugerencias y aportaciones» que se han incluido en la actualización de los anteproyectos. «Una vez la adjudicación se apruebe por la Junta de Gobierno Local, O Arquitectura SLP tendrá cuatro meses para redactar el proyecto definitivo. Después se iniciará el proceso de licitación y la consiguiente adjudicación para, si se cumplen los plazos, poder empezar las obras en el último trimestre de 2026», informó el Ejecutivo foral.
El Centro de Interpretación de la Pelota Vasca se concibe como un espacio para «visibilizar la importancia de este deporte y sus diferentes disciplinas a lo largo de la historia, como punto de encuentro del mundo pelotazale y espacio generador de nuevas iniciativas». Así, contará con una zona expositiva y espacios para la investigación, la formación y el desarrollo de actividades. La iniciativa se enmarca en el proyecto ‘Pamplona, Capital Mundial de la Pelota’.
La propuesta ‘Pareten Mintzoa’ ha obtenido la mayor puntuación dentro de la propuesta técnica con 74 puntos. En concreto, «se han valorado aspectos como la propuesta arquitectónica, el programa y funcionamiento del centro y la regeneración urbana del espacio». Además, ‘Plaza eta horma’, de Pereda Pérez Arquitectos SCP, Íñigo Beguiristain y Jokin Lecumberri, logró 63 puntos del jurado técnico; ‘Entremuros’, de OM Arq SLP, 62 puntos; ‘Trinketeka’, de Jesús Leache y Fernando Tabuenca, 58 puntos; y ‘Hangar’, de Moest Soc. Microcooperativa Profesional y Tadeo Ciaurriz Taberna, 55 puntos.
DESCRIPCIÓN DEL PROYECTO
El proyecto acierta, según el jurado, con la implantación del edificio en la parcela, consolidando el frente de la calle Aralar y el paseo de Hemingway y «generando una gran plaza que permite conservar casi en su totalidad las zonas verdes existentes». La escala o altura del edificio, así como la volumetría general, «se ven proporcionadas y bien integradas en la parcela». En este sentido, «se considera que atiende debidamente a la singularidad del emplazamiento, definiendo un edificio discreto y sobrio». La altura y proporción que adquiere el edificio, así como su distancia frente al límite de la muralla, «son adecuadas».

Según el Ayuntamiento, «resulta un edificio muy versátil, accesible y con una distribución muy clara».
El edificio apuesta por la sostenibilidad, forma compacta, la captación solar en cubierta, la aerotermia con suelo radiante, con materiales locales de bajo mantenimiento y envolvente térmica de alta inercia térmica. La utilización en la urbanización de pavimentos con distintas texturas y formatos «facilita la compresión de los espacios». En el interior, la disposición de los núcleos de escaleras, ascensores y rampa «ayuda a disfrutar del edificio en las mismas condiciones para todas las personas». Asimismo, se integran los restos arqueológicos de la muralla en la planta sótano, ayudando a organizar los distintos espacios expositivos.
Se plantea una construcción en hormigón, con un sistema de muros de carga estructurales en las plantas sobre rasante, que apoyan sobre una estructura de pórticos de pilares y vigas en la planta sótano. Los trasdosados interiores de la planta superior, así como los muros de contención de la planta sótano, se plantean también en hormigón. La materialidad propuesta «se considera adecuada, pues dialoga con las arquitecturas masivas de los frontones de pelota y nuevamente genera esa ‘conversación’ entre el edificio, su contenido, y los frontones próximos Labrit y Jito Alai». La distribución interior se plantea a través de cajas de vidrio, que contrastan con la pesadez del hormigón.
Según el jurado, el proyecto presentado «integra de manera adecuada el nuevo programa para la organización de los espacios que surge tras el proceso participativo realizado». Se mantienen los dos accesos enfrentados en planta baja, uno desde la calle Aralar y otro desde la plaza-frontón, que «fomentan la permeabilidad transversal de la parcela». La planta sótano donde se encuentra el centro de interpretación «es muy versátil, facilita distintas exposiciones no permanentes y recoge de manera adecuada los distintos espacios requeridos». En esta planta se encuentran, asimismo, los archivos.
En la planta baja, se localiza la zona de administración común, abierta al espacio de acceso al centro de interpretación, investigación y formación. Junto a la zona de administración y control se encuentra la tienda, y se mantiene la idea de una rampa-espacio expositivo que dé acceso a la planta sótano. Enfrentada a la misma se encuentra el acceso mediante ascensor y escaleras a las distintas plantas. El ascensor-montacargas cuenta con acceso directo desde el espacio exterior, «facilitando la entrada a la zona de exposiciones y archivo general». El espacio de restauración se localiza en planta baja, con acceso desde el interior y el exterior, y se abre a un espacio urbano de estancia, definido por el banco corrido de hormigón y la vegetación, junto al desembarco de la pasarela, en un punto que relaciona de manera estratégica el frontón Labrit, el Jito Alai y el nuevo edificio del Centro de Interpretación de la Pelota Vasca.
En planta primera, las oficinas contarán con la posibilidad de acceso independiente al resto del edificio. La sala de juntas, «tal como se pedía en el pliego», es divisible en dos salas. «Se valoran positivamente las vistas desde esta sala hacia el frontón Labrit y el Jito Alai. El espacio exterior funciona como espacio de encuentro y donde se pueden llevar a cabo distintas actividades entre ellas juegos de pelota, conciertos, eventos populares, etc». En general, «resulta un edificio muy versátil, accesible y con una distribución muy clara, fácil e intuitiva».
PROPUESTA DE REGENERACIÓN URBANA
La propuesta busca un tratamiento unitario en cuanto a concepto, diseño y materialidad del espacio urbano en el que se inserta el edificio: «Potencia la creación de una zona verde junto al perímetro del paseo de Hemingway, que acompaña a la alineación de árboles y que ejerce de colchón visual y acústico frente al tráfico de la cuesta de Labrit. Pavimentos con formatos y texturas diferentes definen los distintos espacios, con adoquín en las zonas de estancia y baldosa de hormigón en los recorridos hacia los accesos de los edificios y los principales recorridos urbanos, adecuándose los diferentes formatos a los usos previstos».

El centro servirá para «visibilizar la importancia de este deporte y sus diferentes disciplinas a lo largo de la historia».
El jurado valora «como acierto» la propuesta de un banco corrido de separación de los espacios verdes de las zonas pavimentadas, que crea zonas de estancia y reunión en todo el ámbito de la actuación. «Se señala que los bancos corridos deberían interrumpirse en algún punto para facilitar el mantenimiento de las zonas verdes».
Por otro lado, la creación de una plaza que al mismo tiempo sea frontón de pelota «libera espacio de la parcela y fomenta el uso exterior del ámbito», promoviendo la atención sobre el edificio y el entorno. La propuesta, además, se considera «respetuosa» con el Memorial de los Centros de Detención al liberar espacio a su alrededor y dotarlo de presencia por ubicarse en el acceso al frontón elevado.
La creación de una zona verde y nueva alineación arbolada junto al muro trasero de la plaza de toros «responde también adecuadamente al entorno». Destaca de la propuesta «la escasa incidencia del edificio sobre la parcela, que permite conservar prácticamente en su totalidad las zonas verdes existentes».












