El país de los mil colores

jueves, 2 abril 2020

El país de los mil colores

Viajar a la India puede ser la gran aventura de tu vida. Cuando la has recorrido y comprendido a fondo, son muchas las personas que te piden consejo, que te hacen partícipe de sus miedos e inquietudes antes de decidirse a visitar el país asiático. Analicemos entonces qué puede esperar el viajero de la tierra de las especias y el chai, de los colores y los contrastes, de Gandhi y santa Teresa de Calcuta.

Yosune Villanueva
Pamplona - 8 febrero, 2020

Una mujer india durante el Holi, el festival del color para recibir a la primavera. (Fotos: cedidas)

¿Quieres disfrutar del lujo? Lo tienes en India. ¿Prefieres viajar con mochila y recorrer lugares únicos, mezclados con la realidad de un país donde la necesidad se ve, se toca y se huele? También lo tienes. Y si lo que quieres es un viaje solidario, donde compartir experiencias con los más desfavorecidos, también lo tienes en el país que adoptó a la Madre Teresa, hoy santa Teresa de Calcuta.

El lujo, la riqueza, el poder, la abundancia, la pobreza, la muerte en las aceras, la necesidad más imperiosa, la escasez de lo más básico y la mano solidaria. Todo lo vas a ver en tu viaje, elijas la versión que elijas: el viaje de mochila o el de aire acondicionado. Porque es el país de los grandes contrastes, donde conviven algunas de las principales fortunas del mundo con la miseria más descarnada.

Uno de los templos de Rajasthan.

Aterrizar en cualquiera de las ciudades del país es llegar a otro mundo. El confort del avión se transforma en un calor sofocante que impregna tu piel y tu ropa; el olor, al que tardas días en acostumbrarte, se mete dentro de ti; y el ruido continuo de los cláxones te desestabiliza. La vista también sufre un profundo golpe. Porque junto a los vistosos colores de las ropas, especialmente de los saris de las mujeres, la miseria se deja ver en cada rincón de ciudades y pueblos, entre los casi 1.400 millones de habitantes que se reparten por el país.

LUJO Y PACIENCIA

Tanto si te decantas por un viaje de lujo como de mochilero, te darás de bruces con la misma realidad en las calles. La diferencia es que podrás alojarte en los más exclusivos resorts, donde además de encontrar todo tipo de comodidades y exquisiteces culinarias verás a los nativos muy arreglados, que mostrarán un excesivo servilismo para ofrecerte la mejor cara de la India. Si por el contrario has decidido conocer más de cerca el país y a sus gentes, prepárate para vivir una experiencia singular en los destartalados y masificados trenes, en los que tu asiento individual puede haberlo ocupado toda una familia india con cinco o seis churumbeles.

Vista del Taj Mahal, una de las siete maravillas del mundo.

La capital, Nueva Delhi, siempre es una buena opción para disfrutar durante dos o tres días de las huellas que dejaron los ingleses -recuerda que la India fue colonia británica desde el siglo XVII hasta 1947-. De allí se puede hacer un tour por Rajasthan y su capital, Jaipur -la ciudad rosa-, así como por otras ciudades como Mandawa, Bikaner, Jaisalmer, Pushkar, Jodhpur -la ciudad azul- o Udaipur. Y, por supuesto, no puedes pasar por esa zona sin dormir una idílica noche en el desierto, alojado en una jaima.

No demasiado lejos está Agra, que alberga diversos monumentos. El más célebre es el Taj Majal, que tiene una visita obligada. Es un lugar de paso y no es necesario dormir en Agra. Pero alojarte en un hotel con vistas a una de las siete maravillas del mundo no tiene precio.

CIUDADES SAGRADAS

Otra zona por descubrir es Benarés, también conocida como Varanasi, una de las ciudades sagradas por excelencia y a la que los hindúes peregrinan al menos una vez en su vida. Es recomendable un paseo en barca por el río Ganges, desde donde ver a los “peregrinos” que se bañan en sus aguas sagradas y realizan rituales funerarios en los ghats, frente a los casi 2.000 templos que salpican la vereda del río.

Uno de los ghats para las castas más bajas, donde las personas se lavan junto a las vacas sagradas.

Si eres de los que les gusta la playa, las mejores, con las más variadas ofertas de hoteles, las encontrarás en Goa, un paraíso hippie en el que descansar y desconectar durante unos días. Y tiene otro gran atractivo, pues allí está enterrado san Francisco de Javier, el santo navarro a quien también veneran los indios, a pesar de ser mayoritariamente de religión hinduista.

MONTAÑA Y TÉ

El norte de India, el que limita con el oeste de Nepal, ofrece una orografía muy diferente, montañosa y repleta de templos hindúes y budistas. El otro extremo, el que limita con el este de Nepal, es el conocido como Darjeeling, donde no puedes dejar de ir si eres amante del té, además de la montaña.

Otra opción es Madrás, ubicada al sur. Más limpia y verde y donde podrás escuchar hablar español, pues varias empresas eólicas navarras están instaladas allí.

OTRA MIRADA…

Finalmente, si pasas del turismo y lo que quieres es conocer dónde comenzó la obra de la albanesa Agnes Gonxha Bojaxhiu​, hoy ya santa Teresa de Calcuta, puedes estar seguro de que Calcuta transformará tu vida para siempre. No se sabe en qué momento, cómo y de qué forma, pero te tocará hasta transformarte.

La sonrisa es uno de los rasgos que caracteriza a los indios.

Las Misioneras de la Caridad, la orden que fundó la Madre Teresa, tiene diferentes casas en las que atienden a enfermos y necesitados. En Casa Madre, donde se encuentra la tumba de la santa, viven las misioneras y reciben a los voluntarios cada mañana para la misa de las seis. El desayuno es a las 6:30, que consiste en chai -té, con leche, azúcar y especias- y unas energéticas galletas, que desde hace décadas envía un antiguo voluntario holandés.

Desde allí se distribuyen los voluntarios que acuden a las diferentes casas, de acuerdo a sus capacidades: Prem Dan, para personas mayores; el orfanato Shishu Bhavan; Daya Dan, para niños con discapacidad; Kalighat, para enfermos terminales; Prem Nivas, en Titagarh, un hogar para enfermos de lepra, al que solo se puede ir si ya eres un voluntario veterano. También atienden un centro para exprostitutas y exconvictas, un dispensario en la estación de tren de Shealda

ALGÚN DATO DE INTERÉS

Más datos a tener en cuenta: hay infinidad de dialectos, pero con el inglés es fácil entenderte. Tendrás que cambiar los euros por rupias y, si decides viajar con mochila, también es importante que te vacunes. Por cierto, no abunda el papel higiénico, aunque podrás conseguirlo en tiendas para turistas. Allí te limpias con agua y la mano impura, la izquierda; con la derecha, comes.

Ya para terminar, si quieres traer algún recuerdo típico, anota: , incienso, seda, pashminas y piedras semipreciosas. Y recuerda, los indios son amables, sonrientes, muy gestuales y espirituales. Siempre intentarán ayudarte, aunque no sepan cómo.

Los colores vistosos son una de las señas de identidad de los saris femeninos.


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