miércoles, 21 noviembre 2018

García de Albizu, un ingeniero ligado a Huntsman

El nuevo responsable de la planta química de Echavacoiz ha desarrollado toda su carrera profesional en la multinacional norteamericana.

Miguel Bidegain
Pamplona - 10 febrero, 2018

José Ignacio García de Albizu, en las instalaciones de la fábrica de Echavacoiz.

José Ignacio García de Albizu, en las instalaciones de la fábrica de Echavacoiz.

¿Cuál es la media de edad de la plantilla? El director de Huntsman, el estellés José Ignacio García de Albizu, responde que está entre los 45 y los 48 años, de lo que se deduce que él, con 40 años, puede ser uno de los más jóvenes de la fábrica a la que todos seguimos llamando Inquinasa.

Se ríe, asiente, y al decirle si esa circunstancia condiciona algo la relación con los trabajadores dice que no porque “mi relación con la fábrica y con la totalidad de plantilla viene de muy atrás, al fin y al cabo empecé a trabajar aquí en el 2002, hace ya 16 años… Ese potencial choque generacional quizás pudiera ocurrir cuando llega una persona nueva, mi edad nunca ha sido un obstáculo a la hora de relacionarme”.

Sólo ha trabajado para Huntsman, que le contrató tras graduarse como ingeniero de Telecomunicaciones en la UPNA, aunque confiesa que también le apetecía ser periodista, “con 14 o 15 años me veía retransmitiendo el Tour”. Le gustaban las humanidades y las letras, pero se le daban muy bien las matemáticas y la física, “además era muy analítico, así que opté por el pragmatismo y en el momento de elegir me fui por la ingeniería, de teleco porque entonces estaba de moda, y no me arrepiento”. No se olvidó de las Humanidades y se matriculó en Historia en la UNED al acabar la carrera, “pero me casé, he tenido dos hijas y…”

“Opté por la ingeniería pero me gustaba el periodismo. Con 14 o 15 años me veía retransmitiendo el Tour”

Resulta casi extraño que en una profesión con tanta movilidad como la suya, y después de estar un curso, como Erasmus, en Turín, de realizar el proyecto de fin de carrera en Madrid o de trabajar dos en Estados Unidos, haya permanecido siempre en la misma empresa y casi siempre en su fábrica de Echavacoiz.

Lo achaca a que los cambios se suelen producir “en la medida que uno no ve colmadas sus aspiraciones o no tiene un plan de desarrollo allá donde está, pero no ha sido mi caso, no he tenido necesidad de buscar fuera. En Huntsman sí tenía claro que existía ese plan y ha sido un proceso gradual, en la medida que vas respondiendo a las expectativas pasas de puestos de menor a mayor responsabilidad, vas teniendo gente a tu cargo, luego salí a Estados Unidos…”

TRAYECTORIA

Es uno de los más jóvenes de la fábrica.

Antes de su estancia en 2014 y 2015 en las oficinas centrales de Huntsman en Houston pasó un cuatrimestre en una de las fábricas que la multinacional tiene en el Reino Unido.

Hasta finales de 2012 su trabajo no tenía efectos más allá de la planta de Echavacoiz, donde trabajó en control de proceso, producción, mantenimiento o jefe de ingeniería, pero en 2013 asumió un rol global para la compañía al hacerse responsable de la ingeniería de las 11 fábricas y 3 centros tecnológicos que tiene en el mundo, y al regresar en 2016 siguió con ese rol global hasta que hace un mes se anunció que iba a ser el nuevo director de la planta. “Ahora es cuando tengo de nuevo responsabilidad local, aunque globalmente soy el coordinador de inversiones del grupo”.

“Una experiencia fantástica, a todos los niveles”. Así es como resume García de Albizu su vida en Houston, donde viajó con su esposa y la hija mayor recién nacida, “dejamos muchísimo aquí, pero fue muy enriquecedor, profesionalmente era una oportunidad única, tener una responsabilidad global, estar con gente brillante, tener una imagen de conjunto de la compañía que no tienes cuando estás en tu fábrica”.

Afirma que no ha importado “conscientemente al menos” ninguna fórmula de trabajo tras su paso por Houston, aunque sí ha traído consigo “esa cultura que tienen allá de hacer un buen uso del tiempo. Detesto perderlo, no concibo reuniones largas, sin un plan claro hacia dónde queremos ir o qué queremos conseguir, y ellos tienen esa mentalidad muy enfocada a la acción, de tomar decisiones más rápidamente de que estamos acostumbrados aquí”.

Al preguntarle por los puntos fuertes de la fábrica de Echavacoiz responde, sin dudar un segundo, que el principal es “el equipo humano, desde el nivel de management, jefes de equipo, operarios… es gente sumamente experimentada, con muchísimo conocimiento del proceso, porque la mayoría de ellos lleva 20 o 25 años. Están muy cohesionados y eso genera, además, un compromiso con la propia empresa y tus compañeros”.

PERSONAS, PROCESOS

“He traído de Houston esa cultura que tienen de hacer buen uso del tiempo, detesto perderlo”

Para elegir a sus colaboradores más directos no se fija tanto en sus conocimientos técnicos, “eso se da por hecho”. Parte de esa base para observar “las cualidades y virtudes como persona que te hacen merecedor de un determinado puesto”.

Dice apreciar especialmente “lo que en Estados Unidos llaman accountability, cómo alguien se hace responsable de lo que tiene a su cargo”, y también confía en quienes “enfocan a los resultados, tienen muy claros los objetivos y ponen en marcha de forma analítica y detallada un plan para conseguirlos”.

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José Ignacio Martínez de Albizu nació en Estella hace 40 años.

No es de los que se encierran en su despacho, cualquiera puede hablar con él en cualquier momento, siempre que no esté recorriendo las instalaciones: “Es mi forma de ser, pero también la cultura de la empresa. Mira, para Huntsman es algo crítico mantener la seguridad de las personas y los procesos, es lo que llaman el permission to play, si no tienes eso, olvídate. Y una de las principales herramientas que el grupo tiene para garantizar esa seguridad es la visibilidad de los directivos, el contacto con el personal, el estar en la planta y conocer de primera mano cuales son los problemas, los riesgos, las situaciones que se pueden dar. Pero esa visibilidad que se enfoca en gran medida hacia seguridad es válida para cualquier otro aspecto del trabajo. Visibilidad máxima, es inevitable, no hay otra forma de dirigir una empresa”.

FUTURO

Sobre las instalaciones pende la amenaza de unos planes urbanísticos relacionados con el futuro trazado del tren de altas prestaciones plasmados en un convenio firmado con el Gobierno de Navarra en 2006, “llevamos 12 años, la incertidumbre existe, pero viendo como han transcurrido los acontecimientos ni a corto ni a medio plazo nos planteamos un traslado”.

Mientras tanto 60 personas trabajan en 8 líneas de productos muy dispares, como el Sequestreme, un compuesto que aporta hierro a las tierras de cultivo de árboles frutales;  la Higrotona, un diurético, y el Rhodeftal, un recubrimiento antiadherente para sartenes. Apuntamos que debe ser una planta muy versátil y su director señala que “es otra de las virtudes que tiene. Mi visión para la fábrica pasa por mantener este excelente desempeño operacional y a partir de ahí incrementar su volumen de negocio, y para ello contamos con capacidad productiva, nuestra gente y la versatilidad, por ahí va nuestro plan”.

Aun añade otra virtud de la fábrica que dirige, su fiabilidad: “no da problemas, eso la ha caracterizado siempre, produce lo que tiene que producir con la calidad y seguridad adecuada. Esa es la base, mi objetivo es mantener eso e intentar crecer. Huntsman Pamplona es una planta importante para el grupo y lo tiene que ser aún más”.

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