Heineken, marca neerlandesa de cervezas, y Engie, grupo energético francés, inauguraron a finales de 2023 en Sevilla la planta termosolar de uso industrial más grande de España. Se trata de una instalación con una potencia de 30,38 MW, una capacidad de almacenamiento de 68 MWh y siete hectáreas de superficie. ¿El objetivo? Reducir en más de un 60 % su consumo de gas fósil y disminuir su huella de carbono en 8.924,46 toneladas de CO2 al año. Un peso equivalente al de la Torre Eiffel. Un hito que no hubiera sido posible sin la ayuda de una fuente de energía renovable e ilimitada: el sol. Con una inversión de 20 millones de euros, se construyó una infraestructura capaz de calentar y enfriar agua en un circuito cerrado para generar la energía que requería la planta cervecera. Un acontecimiento de tal magnitud que recibió la visita del presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez.
Este caso de éxito ha inspirado a un grupo navarro de personas investigadoras, que busca replicarlo en la Comunidad foral con un innovador enfoque. El proyecto Dinasol, impulsado por el Centro Nacional de Energías Renovables (CENER) y la Asociación de la Industria Navarra (AIN), nació oficialmente a principios de 2025. «El objetivo es impulsar la descarbonización en el sector industrial navarro a través de una herramienta que todavía estamos desarrollando. El sistema permitirá prediseñar la planta solar híbrida más conveniente para las empresas, según sus necesidades», explican Xabier Rández, ingeniero investigador en el Departamento de Tecnologías y Almacenamiento de la Energía Solar de CENER, e Iñigo Bonilla, ingeniero investigador en el área de Energía y Sostenibilidad de AIN. Esta iniciativa colaborativa está coordinada por ADItech, coordinador a su vez del Sistema Navarro de I+D+i (SINAI), y financiada por el Gobierno de Navarra.
Ambos investigadores señalan que ya existe la tecnología necesaria para llevar a cabo iniciativas similares a la de Sevilla en la Comunidad foral, pero aún aprecian cierta falta de conocimiento más allá de las barreras económicas existentes. «En Navarra predomina la industria agroalimentaria, donde tenemos mucho margen de actuación», apostilla Rández, natural de Cintruénigo.
EL FUNCIONAMIENTO
En estos momentos, el proyecto se encuentra en una fase temprana, en la que están desarrollando modelos de cálculos básicos y algoritmos controlados por IA que permitirán que el programa funcione de manera automática. «La idea es desarrollar una herramienta que cualquiera pueda operar sin tener conocimientos energéticos. Pensemos en el gerente de una planta. Solo tendría que introducir los datos de consumo energético en el software y, al momento, sabría cuál es la configuración renovable óptima y cuánto podría ahorrar», añade Rández para aclarar acto seguido que, gracias a la IA, la aplicación también podría diseñar la instalación energética según la superficie disponible, como una cubierta de una fábrica o un terreno sin usar.
No obstante, el sistema no ofrecerá una única solución cerrada, sino que la persona usuaria podrá detallar sus objetivos para encontrar la fórmula más apropiada. «Podrá elegir, por ejemplo, si desea que el tiempo de retorno de la inversión sea lo más corto posible; si prefiere alcanzar una descarbonización total del 100 % de su consumo; o si opta por una solución intermedia, como sustituir solo el 50 % y mantener el resto del sistema actual», desgrana Rández. En función de esos criterios, el software procesará los datos introducidos y calculará la configuración óptima. «Es un prediseño inteligente que reduce la incertidumbre antes de invertir», agrega Bonilla.
El proyecto está dirigido a toda la industria navarra, especialmente a aquellas empresas con grandes consumos energéticos. «Ya contamos con el apoyo y el interés de grandes compañías en Navarra que quieren poner su tecnología al servicio de la descarbonización. De hecho, han lanzado proyectos piloto para reducir sus emisiones. Gracias a esa independencia energética, las compañías podrían evitar los altos precios que alcanza, por ejemplo, el gas natural por motivos geopolíticos externos», defiende Bonilla, natural de Pamplona.

El equipo ha diseñado mapas para saber cuánta radiación solar reciben las empresas e industrias de Navarra.
En ese sentido, el proyecto Dinasol ensalza el potencial de la energía termosolar en España, y destaca la posición privilegiada del país en este ámbito. «Hemos diseñado una serie de mapas para localizar geográficamente a las industrias, conocer cuánta radiación solar reciben de media, su consumo actual y qué necesidades tienen. Además, hemos empezado a desarrollar predicciones para que cada empresa pueda saber cuándo habrá sol y calcular de esta forma si podrá contar con ese recurso en el futuro», indica Bonilla para apuntar a continuación que AIN, como entidad acreditada para realizar auditorías energéticas, cuenta con un registro histórico sobre el consumo energético de decenas de compañías navarras.
Obviamente, el sur de la Comunidad foral ofrece más posibilidades en términos de potencial solar y de disponibilidad de superficie: «La radiación solar directa desde la Comarca de Pamplona hacia el sur es muy superior en comparación con la del norte. Por esa razón, los sistemas que estamos planteando son mucho más eficientes y económicamente viables en la Ribera, Zona Media y Tierra Estella«. No obstante, ambos matizan que la biomasa que se puede obtener de los montes y valles del norte también se pueden aprovechar en el proceso de descarbonización.
El proyecto Dinasol se encuentra al 30 % de su desarrollo, y el objetivo es que la plataforma esté preparada para su lanzamiento público en 2027. «Aunque necesitamos más tiempo para trabajar, ya existen usuarios potenciales e interesados en su aplicación», inciden.













