sábado, 2 julio 2022

“La mayoría de los ‘mushers’ lo deja porque supone mucho sacrificio y dinero”

Por motivos personales, el 'musher' navarro Iker Ozkoidi, campeón del mundo de media distancia, aún no tiene claro si esta temporada volverá a pelear por las grandes victorias. A lo largo de su carrera, ha contado con el apoyo de dos patrocinadores y de la Real Federación de Deportes de Invierno. Pero ni siquiera alguien de su valía y talento puede vivir en exclusiva de esta disciplina. De hecho, a sus 43 años también trabaja en la construcción y da paseos en trineo a turistas en Baqueira Beret.

Iratxe Zubieta
Pamplona - 3 enero, 2022

El 'musher' navarro atesora importantes victorias, como un campeonato del mundo de media distancia. (Foto: cedida)

Durante las competiciones está solo, en medio de la inmensidad blanca. Sus únicos aliados son los perros que tiran incansables del trineo. Únicamente los ladridos enérgicos de los animales rasgan el silencio que inunda la montaña. Cuando su cara siente el cortante frío polar, hay veces en que Iker Ozkoidi duda: “¿Qué hago yo aquí, a 30 bajo cero, pasando frio y rodeado de nieve?”. Pero toda pasión también lleva asociada cierta dosis de sufrimiento.

La Pirena (Pirinieos), la Norway Trail (Noruega), La gran Odisea ( La Grande Odysee – Mont Blanc)… Son muchas las carreras que este navarro ha completado junto a su inseparable equipo. Pero más allá de las competiciones, la esencia de este deporte es la conexión con la naturaleza y sus fieles compañeros: “No es como el esquí, que acabas y guardas los elementos en el garaje. Aquí hay seres vivos, y la mayor parte del tiempo lo dedicas a estar con ellos. Entrenas cinco meses y compites dos. El resto del tiempo, los perros están parados y es cuando más disfruto de ellos. Ser ‘musher’ es mucho más que conducir un trineo, es una forma de vida. Te tiene que gustar”, indica.

Tenía apenas once años cuando comenzó a interesarse por este deporte. Y lo hizo junto a su padre. Fueron los primeros en subirse a un trineo llevado por perros en Navarra, hace ya veintidós años: “Empezamos los dos a la vez, no teníamos referencias, nadie practicaba esta disciplina en la zona. Veíamos documentales y nos informábamos a través de revistas”, relata.

“Cuando empezamos hace veintidós años, no teníamos referencias, nadie practicaba esta disciplina en Navarra. Veíamos documentales de ‘mushers’ y nos informábamos a través de revistas”.

El primer miembro de la manada fue un regalo. Y, desde entonces, Ozkoidi vive con sus animales en Latasa, en una casa alejada del núcleo urbano: “Unos amigos de mis padres nos dieron una cachorra de alaskan malamute, perro originario de la zona del ártico. Se nos ocurrió cruzarla y nos quedamos con todos los cachorros. Todos los perros con los que compito nacen en casa: tengo jóvenes, adultos, jubilados…Al final, te juntas con unos cuantos”.

Ahora, cuenta con un equipo de veintidós ejemplares. De ahí que tenga un terreno de 30.000 metros cuadrados para entrenarlos todo el año y que se sientan libres: “Son una mezcla entre perro nórdico y perro de caza (pointer o braco). Es una raza con la que competimos la mayoría porque son más rápidos y dóciles que los huskyes o los alaskan. Tengo un ‘kenneth’ (gran terreno), porque no solo compiten. Los tienes que soltar cada día para que corran. Por eso debe ser bastante grande”.

La trayectoria de este ‘musher’ se empezó a cimentar con su participación en La Pirena, también conocida como ‘la Carrera Blanca’ y que se celebra en Baqueira Beret y Port Ainé. Consta de seis etapas, diurnas y nocturnas, y se disputa durante cinco días: “Es la primera en la que me inscribí. En este tipo de eventos aprovechaba mucho para aprender de los extranjeros que venían a estas carreras. Porque en Alaska, Escandinavia y otros países nórdicos esta disciplina es milenaria”, resalta. En la actualidad, suma más de ocho podios en esta prueba.

Sin duda, este pionero del ‘mushing’ en navarra supo seguir los consejos de quienes atesoraban más experiencia que él. De hecho, en 2019 se alzó como campeón del mundo en media distancia sobre nieve, con seis perros. Fue en el Mundial de Bessans (Saboya, Alpes franceses). Y, al año siguiente (2020), se coronó campeón de Europa, también de media distancia en nieve, frente a 300 contrincantes en la localidad sueca de Äsarna. “En estos últimos años estoy seleccionando más las carreras. Solo compito fuera de España. Con la pandemia se paró bastante todo, únicamente se celebró La Gran Odisea. Una carrera por etapas en los Alpes, que dura doce días. Quedé segundo y es mi reto pendiente”, lamenta Ozkoidi.

En las competiciones participa con un mínimo de seis perros y un máximo de doce. Comienza a prepararlas en octubre y aprovecha los entrenamientos para ponerse en forma de cara a la temporada: “Salgo a correr, pero el hecho de sacar a entrenar a los perros ya es duro. No siempre vamos montados en el carro, en el trineo, o en el ‘quad’. Es bastante físico. Esto también me sirve de entrenamiento”.

FOMENTAR ESTE DEPORTE

A pesar de estar considerado el mejor ‘musher’ nacional de la década, no puede vivir en exclusiva de este deporte. Por eso trabaja también en la construcción. “Nunca he calculado el presupuesto, pero todo cuesta mucho dinero. Tengo la suerte de que, hasta ahora, he contado con la ayuda de una empresa de pienso y otra de vitaminas. A nivel estatal seré de los pocos ‘mushers’ que han tenido patrocinios. Pero aun así, son muy pocos y tengo que trabajar entre semana porque la mayor parte de los gastos corren de mi bolsillo. Entre los patrocinadores privados y la Real Federación de Deportes de Invierno, que me financia los gastos de viaje solo de las carreras oficiales y con cierto límite, cubro un 60 % de los gastos”, desgrana.

“Ahora mismo, en Europa solo existe una competición en la que entregan premios en metálico… Hay una gran diferencia con Alaska, por ejemplo. Allí, en todas las carreras dan dinero e, incluso, puedes ganar coches 4×4”.

Por otro lado, los premios nacionales y europeos varían mucho con respecto a los que se dan en otros continentes: “Ahora mismo, en Europa solo existe una competición en la que entregan premios en metálico: 10.000 euros al primero, 7.000 al segundo y 3.000 al tercero. En las demás solo dan material, además de la medalla o la copa. Hay una gran diferencia con Alaska, por ejemplo. Allí, en todas las carreras dan dinero y en alguna, incluso, puedes ganar coches 4×4”, ejemplifica.

Otra fuente de financiación para algunos ‘mushers’ son los paseos en trineo para turistas, que suelen cubrir distancias de unos diez kilómetros en pistas ya acondicionadas y cuyos precios rondan entre los 80 y los 180 euros. Un tipo de servicios que todavía no se ha implementado en Navarra: “En mi caso, normalmente solo compito, aunque en ocasiones sí he trabajado con los perros entre Navidades y febrero. En Baqueira Beret, por ejemplo, no llevo a mis animales, pero conduzco el trineo de un refugio con sus propios perros”.

Ozkoidi lo ve claro. Este deporte requiere de un gran presupuesto, de ahí que muchos ‘mushers’ se queden por el camino y se vean empujados a rendirse. “La mayoría de la gente que empieza lo termina dejando porque supone mucho sacrificio de tiempo, dedicación y dinero. Y todo eso además de los patrocinios y la ayuda por parte de la federación (con las que se muestra agradecido). La prioridad para tener más deportistas dentro de esta disciplina, sin duda, es poder contar con más ayudas desde el inicio, mejorar los premios y gozar de más visibilidad. Estaría bien que también hubiese alguna escuela de formación. De hecho, yo he dado algún curso y, ahora mismo, otro ‘musher’ que está empezando compite con la mitad de mis perros”.

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