Las luces de la plaza se apagan mientras las primeras notas empiezan a sonar. Las parejas se abrazan, los jóvenes saltan y los mayores cantan canciones que conocen de hace décadas. Sobre el escenario, cinco músicos de Navarra convierten cada actuación en una celebración colectiva donde conviven México, las fiestas de los pueblos y la banda sonora de varias generaciones. Esa fórmula, construida a base de canciones populares y cercanía con el público, ha llevado a Puro Relajo mucho más allá de nuestras fronteras.
Lo que comenzó en 2013 como una reunión improvisada entre aficionados a las rancheras en Aibar se ha convertido en uno de los fenómenos musicales más exitosos surgidos en la Comunidad foral durante la última década. El grupo, integrado por los hermanos David y Jorge García, Txuma Gallués, Iosu Burguete y Eneko Irigoien, tiene ya cerrados 120 conciertos para este 2026 y, por primera vez, más de la mitad de ellos se celebrarán fuera de Navarra y País Vasco.
Los cinco músicos ya participaban por separado en verbenas, rondas y fiestas populares cuando una cuadrilla les invitó a una cena en un restaurante de Aibar para interpretar canciones mexicanas durante toda una noche. Aquella velada terminó cambiando sus vidas. «Nos conocimos aquel día, y fue Burguete quien nos propuso formar un grupo. Todos dijimos que sí, aunque sin ninguna pretensión concreta», recuerda David García.
Trece años después, la realidad supera cualquier expectativa que pudieran tener entonces. «Por la cantidad de conciertos que hacemos y de la gente que viene a vernos, estamos en nuestro momento más alto. Notamos que hay mucha expectación y mucho apoyo. Para nosotros era impensable y casi un sueño llegar a donde estamos ahora», asegura.
La agenda de 2026 todavía no está cerrada, pero todo apunta a que volverán a moverse en cifras similares a las de su año récord. En 2025 alcanzaron los 134 espectáculos y este ejercicio ya tienen comprometidas alrededor de 120 actuaciones. «Si no rompemos el récord estaremos muy cerca. Llevamos ofrecidos una veintena y nos quedan unos cien por delante. Todavía hay hueco para octubre», explica García. En total, el grupo acumula ya más de 1.250 conciertos desde su creación.
DESCANSO MERECIDO
Detrás de esas cifras hay también sacrificios. Los viajes constantes y los fines de semana ocupados durante gran parte del año han llevado al grupo a replantear algunos hábitos. «Hemos empezado a cuidarnos un poco con días libres entre semana para que no se junten una veintena de conciertos seguidos, que ya nos ha pasado. También queremos viajar con nuestras familias en verano para ir a la playa y desconectar», explica García.
Aun así, la filosofía sigue siendo la misma que cuando comenzaron. «La entrega es total siempre que subimos al escenario. La gente de los pueblos lleva todo el año esperando esos días especiales. Nos tenemos que contagiar de esa energía», sostiene.
La principal novedad de este año es la expansión geográfica del grupo. Hasta hace poco, Navarra y País Vasco concentraban prácticamente toda su actividad. Las actuaciones fuera de ambos territorios representaban apenas el 10 % de su calendario. Sin embargo, la situación ha cambiado de forma radical.
De los 120 conciertos ya cerrados para 2026, el 52 % tendrán lugar fuera de Navarra y País Vasco. Aragón, La Rioja, Madrid, Castellón, Tarragona, Canarias o Galicia son algunos de los destinos que figuran en una gira cada vez más extensa. «La acogida que nuestro formato está teniendo en provincias a las que no viajábamos tanto nos ha sorprendido. Es muy emocionante», reconoce García.
Pese a esa expansión, el vínculo con Navarra permanece intacto. Este verano actuarán por quinta vez consecutiva en los Sanfermines, una cita ya habitual en su calendario. El concierto tendrá lugar el 9 de julio en el Paseo de Antoniutti, un escenario que en anteriores ediciones ha congregado a miles de personas. «Siempre se llena. Un año se publicó que habían acudido entre 12.000 y 15.000 personas», recuerda.
Parte del éxito de Puro Relajo reside en la capacidad de reunir a públicos muy distintos alrededor de un mismo repertorio. Las rancheras y las canciones populares funcionan como un lenguaje común entre generaciones. «Cada vez vemos más gente joven. Están muy interesados porque sus padres y abuelos se lo han transmitido. Antes nos venían chicos a decir que les gustábamos mucho a sus padres; ahora casi es más al revés», bromea.













