Las virutas saltan en el aire con cada pasada de la sierra. El tronco cede poco a poco, dejando un olor húmedo a madera recién cortada que se mezcla con el frío de la mañana. Corre el año 1941 y la nueva serrería de Olite apenas es un esbozo de lo que llegará a ser tiempo después. Ocho décadas más tarde, en 2025, la escena es muy distinta, pero al mismo tiempo profundamente coherente con aquellos orígenes.
En una sala de reuniones de Sinase (Suministro Industria Navarra y Serrería), en el polígono industrial Las Labradas de Tudela, dos hermanos repasan cifras y proyectos. A su lado, en una de las paredes, cuelga un cuadro del castillo de Olite, un guiño silencioso al lugar donde todo empezó. Iker e Iñigo Serrano, los bisnietos de uno de aquellos aserradores fundadores, dirigen hoy una empresa con 135 trabajadores, cuatro divisiones de negocio y presencia internacional.
La firma nació en un contexto en el que la madera era esencial para la construcción. Pero diez años después de su creación, la compañía abrió su primer centro de trabajo en Tudela y dio un giro para adaptarse a las nuevas tendencias de un mercado que ponía el foco en el acero. Esta tradición se transmitió de padres a hijos, hasta que la incorporación en 2000 de Iker, ingeniero de 49 años, marcó la entrada de la cuarta generación. A él le siguió su hermano pequeño, Íñigo, de 45 años, que se sumó a la gerencia tras estudiar Administración y Dirección de Empresas.
CUATRO LÍNEAS DE NEGOCIO
En la actualidad, Sinase cuenta con alrededor de 1.800 clientes activos y varias líneas de negocio, desarrolladas en los tres centros productivos que posee en la capital ribera (25.000 metros cuadrados de naves y otros tantos en terreno). Su actividad principal es la distribución y transformación de acero. Incluye, por un lado, la ferralla destinada a la construcción y, por otro, la transformación de acero plano y de perfiles para la industria manufacturera, especialmente para bienes de equipo y fabricación de maquinaria. Aquí se concentran la mayor parte de los procesos productivos: corte por láser para perfiles de hasta doce metros, plegado, mecanizado, granallado, imprimado y soldadura.
Otra área es la ferretería orientada exclusivamente a la industria. Cuenta con tienda física; red comercial; y, desde hace unos cinco años, canal online bajo la marca Sinax, de alcance nacional. La reciente remodelación de la tienda ha supuesto un «salto cualitativo»: más de 8.000 productos, ampliación de gamas en fontanería y electricidad, showroom técnico, etiquetas electrónicas con precios personalizados o acceso a la ficha técnica y un modelo de atención para clientes especializados. Además, realiza una labor de suministro, asesoramiento técnico de producto, revisiones de líneas de vida, equipos de respiración, escaleras o equipos de altura, y distribuye máquinas expendedoras de productos de ferretería a empresas de Aragón, Navarra, País Vasco, La Rioja y Soria. De esta forma, los trabajadores pueden acercarse con una tarjeta y coger guantes, gafas, tapones, entre otros artículos.

Íñigo e Iker Serrano, actuales responsables de la firma, representan a la cuarta generación de la familia.
«La apuesta que hemos hecho con el cambio de ferretería es muy importante, ya que esta sección ha crecido mucho en los últimos años y queríamos potenciarla. Nosotros nos trasladamos a estas instalaciones hace más de quince años y, hasta entonces, el área de ferretería ocupaba un espacio muy pequeño. Con la mudanza otorgamos más tamaño a la sección, se incorporó más personal y ahora hemos dado otro salto más. El espacio es similar, pero está muchísimo mejor aprovechado y hemos incrementado un 20 % las familias de productos que se exponen en él», desgrana Íñigo a Navarra Capital.
La última división es Upmoviom, su propia marca de sistemas de almacenaje. Nació como una solución interna para almacenar productos metálicos largos, voluminosos y pesados. Tras varios prototipos, el sistema se patentó en 2003 y comenzó a comercializarse poco después. A raíz de la crisis de 2008, se consolidó como una vía a explotar y la empresa apostó por su internacionalización. Hoy se diseña a medida para cada cliente y se distribuye en unos veinticinco países, convirtiéndose en el producto «con mayor valor añadido y mayor alcance internacional del grupo». En concreto, ya se distribuye por toda Europa, Estados Unidos, Canadá, Singapur…
EL PUNTO DE INFLEXIÓN
El periodo de auge de la construcción entre 2005 y 2008 llevó a que la ferralla representara hasta el 50 % del volumen de negocio de la firma. Sin embargo, la crisis supuso un «duro golpe» y la actividad constructora cayó de forma drástica, lo que obligó a Sinase a replantear su estrategia.
La respuesta fue una apuesta decidida por la industria. Sin abandonar completamente la construcción, reorientó su cartera de clientes hacia la fabricación de maquinaria y bienes de equipo. Así, el peso de los estructuristas pasó del 75 % a alrededor del 25 %, abriendo un mercado «más amplio y estable». Ese cambio sentó las bases del crecimiento actual y, de hecho, los últimos cinco años «ha alcanzado los mayores picos de facturación de toda su historia». «Tuvimos que reconvertirnos. Ahora nuestro cliente objetivo es el industrial y, en paralelo, realizamos continuamente inversiones en nuevos equipos productivos para dar un servicio añadido a esa materia prima», apunta Iker.

En una nave de 11.000 m2 se desarrolla la actividad de Upmoviom, su propia marca de sistemas de almacenaje.
En esta línea, la empresa mantiene una política de inversión constante en maquinaria y procesos productivos. El objetivo no es solo ampliar capacidades, sino «mejorar la calidad del producto final y responder a unos clientes cada vez más exigentes». En los últimos años, Sinase ha incorporado sistemas de automatizado que antes no existían en la compañía, como el corte por láser de tubo, el mecanizado de piezas, el plegado o el cepillado, lo que le ha permitido «optimizar los procesos, reducir el esfuerzo físico de los trabajadores en una industria que maneja materiales de gran peso y acercarse a un cliente final dentro del ámbito industrial».
Esta «apuesta por la mejora continua» se apoya también en la reorganización de sus instalaciones. Toda la actividad comercial y administrativa está concentrada en el complejo principal de Tudela, mientras que los procesos productivos se distribuyen según sus necesidades técnicas. Una nave de 5.600 metros cuadrados alberga la ferralla y el oxicorte, trabajos más pesados que generan un entorno más agresivo; y en otra de 11.000 metros cuadrados se concentran los procesos de mayor precisión, como la manipulación de acero inoxidable y aluminio, materiales que requieren ambientes más controlados para evitar daños superficiales. A esta estructura productiva se suma una flota propia de distribución, compuesta por tres furgonetas y cinco camiones de reparto con pluma, con la que la empresa abastece principalmente a la Ribera y las regiones limítrofes.













