La Universidad Pública de Navarra ha logrado situarse en un destacado puesto en la clasificación de rendimiento y desarrollo tecnológico de las universidades españolas, según el informe U-Ranking 2019 que elaboran conjuntamente la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas.
La UPNA ocupa el puesto 10, con el mismo índice de otros 6 centros, que se ven superados por 14 universidades y a su vez tienen a 63 por detrás, si bien una veintena de estas no ha podido ser evaluada por falta de información. Los autores del estudio le otorgan un índice de 1,4, que queda lejos del 3,4 que logra la mejor clasificada, la Universidad Carlos III de Madrid, aunque supera con claridad a la Universidad de Navarra, que con un índice de 0,7 figura en el puesto 17 junto a otros nueve centros, incluida la Universidad del País Vasco. El mismo estudio sitúa a la Universidad de Navarra en el primer puesto por rendimiento docente con 1,4 puntos, ranking en el que la UPNA está en la quinta posición, con los mismos puntos que 18 centros más (1,0) que tienen a 30 universidades por delante.
ALGUNOS EJEMPLOS
Si la UPNA ha logrado hacerse un hueco entre los centros punteros en innovación y desarrollo tecnológico es gracias al
Otro ejemplo lo proporciona la ingeniera de telecomunicación Nerea de Acha Morrás (Nazar, Navarra, 1989), que ha desarrollado durante su tesis doctoral, leída en la Universidad, diferentes sensores luminiscentes de fibra óptica para medir oxígeno gaseoso. Para ello, ha fabricado e implementado diversos recubrimientos a escala nanométrica utilizando la técnica ‘Layer-by-Layer nanoassembly’ (nanoenseamblaje capa por capa o LbL, por sus siglas en inglés). Como resultado, la investigadora ha obtenido dispositivos de muy alta sensibilidad y resolución, que permiten monitorizar variaciones de la concentración de oxígeno de hasta el 0,1% y que presentan cortos tiempos de respuesta en la medición. Estos sensores posibilitan controlar el oxígeno presente en espacios confinados como, por ejemplo, simas, cuevas, bodegas u otras estancias cerradas, donde su concentración es crítica, con el fin de evitar posibles riesgos para la salud.
Investigadores de la UPNA han desarrollado sensores luminiscentes de fibra óptica para medir oxígeno gaseoso o una lente que permite capturar imágenes de objetos mucho menores que la longitud de onda.

Por su parte, el ingeniero industrial Javier Samanes Pascual (Pamplona, 1990), investigador del Instituto de Smart Cities (ISC), ha diseñado un tipo de convertidor de potencia para turbinas eólicas instaladas en el mar que mejora la eficiencia y la estabilidad de su conexión a la red eléctrica, a la que dichos aerogeneradores vierten la energía producida, tal como recoge su tesis doctoral, defendida en la institución académica. Esta tecnología, apostando por la redundancia, reduce también los costes de mantenimiento de los equipos de aerogeneradores, que, al tratarse de parques eólicos marinos, necesitan de barcos para estas tareas.

El físico Juan Jesús Beato López (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1981), es otro de los investigadores que hacen que la UPNA aparezca en puestos destacados del ránking. Trabaja en el Instituto de Materiales Avanzados (InaMat) de la Universidad y ha desarrollado un tipo de sensores basados en tecnología magnética, que presentan un rango amplio de aplicaciones, debido a “su bajo coste de fabricación, unido a la gran resolución en la detección y su adaptabilidad a distintas entornos o geometrías”. Así, estos dispositivos pueden utilizarse en agronomía, investigación biomédica, maquinaria industrial y doméstica, medios de transporte, procesos industriales y de limpieza y tratamientos descontaminantes, entre otros. Esta innovación tecnológica, que permite medir variaciones de micras o detectar partículas nanométricas, se recoge en su tesis doctoral, leída en la institución académica.
“El empleo de sensores y sistemas de monitorización ha aumentado rápidamente durante los últimos años como resultado del desarrollo de nuevas técnicas tanto de detección como en el ámbito de la comunicación y el almacenamiento de datos”, afirma Juan Jesús Beato, cuya tesis doctoral ha sido dirigida por dos investigadores del Instituto InaMat: la catedrática Cristina Gómez-Polo (directora) e Iñaki Pérez de Landazábal Berganzo.
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