Los padres de Andrea López, María Teresa Lana y Lorenzo López, regentaban una pequeña tienda de material pirotécnico en Azpilagaña desde finales de la década de 1980. Entre sus actividades, él acostumbraba a imaginar espectáculos de luces para momentos especiales. «Todos los que vivimos en Pamplona hemos conocido los fuegos que revientan en las noches sanfermineras. Pero para mí y mis hermanos era algo muy común, casi natural. Nos tocó ver más noches con luces gracias al trabajo de mi padre», explica Andrea a Navarra Capital.
De ahí que aprendiese también los gajes del oficio, aunque ella siguiera otro camino profesional bien distinto por aquel entonces. Sin embargo, debido a una situación familiar, acabó asumiendo la dirección de Pirotecnia Fiesta. Y su buen hacer permitió que, tras más de dos décadas de historia, la firma pudiera mudarse en 2011 a una nave más amplia en el polígono Morea Sur de Beriain, al tiempo que iba acumulando formación como diseñadora a título personal.
«Me metí de rebote y al final me enganchó», añade entre risas. Hoy, Pirotecnias Fiesta vende sus productos en Navarra y el País Vasco, donde trabaja especialmente en las fiestas de sus localidades. En esta línea, la firma experimenta un marcado pico de trabajo desde abril hasta octubre, un periodo para el que cuenta con una plantilla de «entre cinco y siete personas», mientras que el resto del año suelen trabajar dos.
Entre sus principales trabajos, esta pamplonesa de 42 años destaca haberse convertido en la «primera empresa navarra» que supervisa el lanzamiento del cohete del Chupinazo. Un trabajo que la firma lleva desarrollando desde hace siete años. «Es un gran orgullo», suspira. Así mismo, Pirotecnia Fiesta se responsabiliza del toro de fuego, de los cohetes que dan la salida en el encierro y de los fuegos artificiales que se lanzan en el Ayuntamiento durante el ‘Pobre de mí’.
Andrea conoce bien las dificultades que implica trabajar en un sector altamente regulado como el de la pirotecnia. De ahí que también incida en el cumplimiento de las normativas de seguridad y trazabilidad exigidas por ley, un objetivo por el que mantiene una constante colaboración con la Guardia Civil. Sin embargo, denuncia la competencia desleal a la que se enfrenta su sector: «Hay muchísima piratería y esto supone un gran obstáculo para quienes apostamos por operar dentro de la legalidad. Los albaranes, los números de trazabilidad y las autorizaciones son importantes para garantizar un uso responsable del material».
DISEÑAR ESPECTÁCULOS DE LUZ
Además de gestionar la empresa familiar, Andrea ejerce también como diseñadora de espectáculos a título personal. Toda esa experiencia le ha llevado a ser la primera persona de Navarra que participa en el Concurso Internacional de Fuegos Artificiales de Autor de San Fermín (Pirotecnia Oroquieta estuvo presente en las fiestas antes de que el certamen existiera como tal). Lo hará con el espectáculo titulado ‘Pamplona, color y emoción’, que teñirá la ciudad de color el 10 de julio: «Al ser la primera, siento una ilusión especial porque nunca me lo hubiese imaginado. He visto los fuegos en Pamplona desde pequeña y aquí somos un público muy exigente porque llevamos viendo fuegos artificiales muchos años y de mucha calidad. Por eso, era un reto importante. Tengo tanto vértigo como felicidad ahora mismo».
Lo más complicado del oficio es manejar herramientas, como los programas de simulación, para diseñar el espectáculo. No solo hace falta conocimiento técnico, sino también contar con una visión artística clara: «Ver los diseños de otros ayuda muchísimo a coger ideas y trabajarlas en tu cabeza. Al final, también se trata de creatividad y visión. Y Pamplona es un sitio especial por la multiposición que tiene su Ciudadela. Hay que diseñar pensando en todos los puntos de disparo y calcular los distintos ritmos, los efectos y los colores. Al ser un espacio muy amplio exige más preparación, pero también el resultado es mucho más espectacular que en otros lugares», defiende.

Andrea López asumió la dirección de la empresa familiar en el año 2011.
Así, aunque no se dedica a disparar directamente los fuegos, sí crea sus guiones y trabaja con empresas externas como la alavesa Pirotecnia Valecea para su ejecución. En este caso, la firma vitoriana aportará siete técnicos de montaje. «Me gusta, sobre todo, el disparo progresivo: que cada conjunto y cada sección tengan una evolución in crescendo porque me parece lo más emocionante de un disparo», señala.
UNA DEDICATORIA ESPECIAL
Andrea quiere dedicar su espectáculo a toda la ciudadanía de Pamplona, pero la traca final rinde homenaje a una persona muy especial para ella: Mari Ganuza (Pamplona, 1959-2025), «queridísimo amigo de los Sanfermines» e impulsor y presidente de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos desde 1990 hasta 2019.
«Él era un apasionado de la pirotecnia y, además, fue miembro del jurado del concurso durante muchos años. Sé que le habría hecho ilusión verme, por eso la explosión final del espectáculo será mi pequeño tributo a un amigo», remata.













