Año 2000. La fusión acometida por Bertrand Faure y Ecia había dado lugar al Grupo Faurecia y, como parte de este gran cambio, la multinacional francesa quería externalizar los procesos de estampación de una de sus plantas navarras. De ahí que delegase en su responsable de Prensas, Francisco Artero, la búsqueda de proveedores externos. «Sondeé el mercado y conocí el nivel de los servicios que podían ofrecer las empresas del entorno. Fue entonces cuando me percaté de que podía igualar los estándares del mercado, aportando además un conocimiento detallado del cliente», relata a Navarra Capital.
Aún recuerda aquella etapa como si fuera ayer. Artero vio nacer su empresa, Arsan, tras «escriturarla ante notario el 18 de marzo» del año que inauguró el nuevo milenio. Así, fabricó su primera pieza en la noche de San Juan, junto a un equipo de cuatro personas y desde una nave en Huarte. Tres años después, con la implantación de nuevas tecnologías y tras aprender a llevar una compañía «desde cero», empezó a captar nuevos clientes del sector de la automoción.
«Siempre hemos sido prudentes y hemos ido consolidando nuestro tamaño de forma controlada»
En 2006, Arsan diversificó su actividad al sector de la generación de energía gracias a un proyecto de MTorres, por el que se encargó del corte de la chapa magnética del estator para fabricar el aerogenerador TWT 1500. Y esta expansión de su mercado se tradujo también en un crecimiento sostenido, incluso durante las crisis que afectaron después a la industria.
«Siempre hemos podido superar con éxito los momentos adversos. En 2008, por ejemplo, conseguimos un gran proyecto en Brasil que nos permitió sortear la crisis en España. Y, aunque también sufrimos el bajón de actividad durante la pandemia, pudimos cerrar 2020 con beneficios. Nos sentimos muy afortunados porque nunca hemos tenido que hacer una reestructuración de plantilla. Siempre hemos sido prudentes y hemos ido consolidando nuestro tamaño de forma controlada. Cuando haces empresa así, desde abajo y poco a poco, valoras cada paso», remata su CEO.
De esta forma, la compañía ha experimentado en los últimos ejercicios un crecimiento anual sostenido de «entre el 3 % y el 4 %», de modo que actualmente factura alrededor de 7 millones de euros. Así mismo, emplea a unas 50 personas en sus divisiones: Arsan Auto, para la estampación de piezas complejas para la automoción, y Arsan Electric, partner para fabricantes de motores y generadores eléctricos.

La prensa que ha instalado la compañía de Huarte en su nueva nave, con la que aumentará su capacidad productiva un 30 %.
En la actualidad, comercializa sus productos a nivel nacional y a otros países de Europa, sobre todo a Francia, Polonia y Portugal. «Pero, por el perfil de nuestro cliente, nuestros componentes terminan en muchos lugares del mundo», constata Artero, que se muestra especialmente satisfecho en el vigesimoquinto aniversario de su compañía.
«Queremos agilizar procesos y reducir la dependencia de proveedores externos con los ojos puestos en asumir piezas más complejas»
Esta estabilidad le ha permitido consolidar el empleo generado y continuar invirtiendo sin interrupciones. En esta línea, la firma ha puesto en marcha un plan de inversión de 2,5 millones de euros para ampliar sus instalaciones y diversificar servicios. Esta hoja de ruta, iniciada en 2024 y que culminará este año, incluye la adquisición de una nueva nave en el polígono de Areta, con la que ya suma 8.000 metros cuadrados productivos. La nueva instalación alberga, además, una prensa y varias máquinas auxiliares que permiten a Arsan elevar su capacidad productiva en un 30 %.
Estas mejoras también buscan automatizar algunos procesos y modernizar otras áreas. «En este momento, en el que muchos deciden replegar sus esfuerzos inversores, nosotros apostamos por perfilar nuestro futuro. Con esta inversión buscamos aumentar capacidad, pero también agilizar procesos y reducir dependencia de proveedores externos con los ojos puestos en asumir piezas más complejas», desgrana Artero. En este sentido, la estrategia de la firma se focaliza en incrementar su actividad en el sector de la generación energética y aumentar sus exportaciones.
HACIA LA AUTOMATIZACIÓN Y LA IA
En esa misma línea, Arsan espera avanzar en la automatización de más procesos, con los ojos puestos en la implantación de Inteligencia Artificial (IA). A este respecto, Artero señala la escasez de talento como uno de los retos más apremiantes para su crecimiento y el de la industria navarra.
«El avance de la automatización ha elevado la complejidad de los procesos productivos, exigiendo profesionales capaces de programar, mantener y ajustar maquinaria cada vez más especializada. En todo el sector se ve con preocupación la escasez de perfiles de planta productiva, como técnicos de mantenimiento, programadores, mecánicos o ajustadores», indica.

La firma quiere aumentar su cartera de proyectos en el campo de la generación de energía.
Al mismo tiempo, Artero menciona otras dificultades añadidas para la industria regional. «Los emprendedores y empresarios enfrentamos una creciente carga regulatoria y administrativa que, lejos de incentivar el desarrollo, nos asfixia. A ello se suma una presión fiscal que dificulta la inversión y la innovación, poniendo en riesgo la capacidad de crecimiento de quienes generan empleo y riqueza en nuestra sociedad. Sin embargo, sigo creyendo en el espíritu emprendedor que ha definido a Navarra a lo largo de su historia. Nuestra comunidad siempre ha sido tierra de innovación, esfuerzo y valentía empresarial. Y quiero pensar que ese gen sigue vivo y que, con el apoyo adecuado, lograremos fortalecer el tejido empresarial, impulsar nuevas iniciativas y construir un futuro en el que emprender no sea un obstáculo, sino una oportunidad», concluye esperanzado.













