
Habitualmente la estación se inicia con esos momentos de “flojera” y no estamos para abordar proyectos nuevos, sin embargo en la naturaleza es el preludio de la floración: cogemos fuerza antes de abrirnos a la nueva estación… Por eso te propongo tres ejercicios que te ayudarán a aclarar tu camino y a establecer nuevos retos para entrar en el trimestre con la pasión del estreno de año.
Te invito a que retomes la lista de “objetivos MARTES” (Medibles, Alcanzables, Retadores, Temporales y Específicos) que diseñaste allá por enero y evalúes si los has cumplido. Hazlo sin prisa, con MIMO.
Cuando te encuentres con uno que no cumpliste empieza tu frase diciendo: “No he cumplido este objetivo porque no he hecho…” y reconoce las acciones que hubieras tenido que incorporar, mejorar u omitir para tener hoy cumplido el anhelo que marcaste en enero.
Cuando te encuentres con uno que sí se ha hecho realidad formula tu frase diciendo: “He alcanzado este objetivo porque he hecho…” y reconoce las acciones que has llevado a cabo para coronar el éxito. Probablemente se tratará de acciones que debas mantener, mejorar o tal vez nuevas acciones que hayas incorporado.
Finalmente, celebra y reconoce aquellos logros que has obtenido sin haberlos incluido en tu lista de objetivos. Esas cosas que has conseguido sin haberlo previsto. Hazlo también reconociendo tu participación en el logro: “doy gracias por… que he conseguido porque he hecho… (y aquí reconoces las acciones que te llevaron a conseguir este inesperado éxito)”.
Nuestro cerebro no entiende de tiempos, pero sí de refuerzos. Con frecuencia nos tratamos fatal a nosotros mismos, tan mal, que si cualquiera por la calle nos dijera las lindezas que nos decimos, le partiríamos la cara o le mandaríamos a freír monas.
De ahí el “MIMO”. No te castigues, revisa tu lista para enumerar y reconocer las acciones y actitudes que debes Mejorar, Incorporar, Mantener u Omitir, con la mirada de un observador desapasionado.
Este sencillo hecho de reconocer nuestra participación en nuestro éxito, o de reconocer las acciones que nos hubieran llevado a conseguir esta u otra meta, nos hace responsables de nuestro propio rumbo y resultados. Los ingleses, pragmáticos ellos, distinguen entre “Responsibility”, responsabilidad y “Accountability”: asumir la propia responsabilidad por nuestros hechos y resultados.
Al reconocer y revisar lo sucedido, le decimos a nuestro cerebro que somos gente de fiar y que hemos cumplido todo o parte de lo comprometido, pero que no lo pasamos por alto, que estamos comprometidos.
Además, es interesante ver qué acciones hemos llevado a cabo para coronar o evitar el éxito. Nos darán ideas a la hora de marcarnos nuevos objetivos MARTES para este trimestre y alas para enfilar la primavera.
Marta Martínez Arellano
Experta en Desarrollo Personal y Ejecutivo
Miembro de la red internacional BVC® de gestión por valores









