viernes, 19 julio 2019

Carlos Irijalba, el rey extemporáneo

La capilla del Museo de Navarra se abre a la nueva exposición del artista navarro Carlos Irijalba, 'Extemporáneo'. En ella ahonda en la evolución del transporte y el modo de transitar del ser humano, y en la dualidad entre funcionalidad y la estética de los objetos que le acompañan en este viaje.

Belén Armendáriz
Pamplona - 11 mayo, 2019

Carlos Irijalba , en un momento del proceso de montaje de la obra 'Hiato' para su exposición Extermporáneo en la capilla del Museo de Navarra. (Fotos: Víctor Rodrigo)

Carlos Irijalba , en un momento del proceso de montaje de la obra 'Hiato' para su exposición Extermporáneo en la capilla del Museo de Navarra. (Fotos: Víctor Rodrigo)

Un silencio místico, existencial, impregna el ambiente, mientras la mirada, curiosa, escudriña cada rincón de este peculiar espacio. Los santos y las vírgenes de los retablos comparten confidencias con obras tecnológicas, inertes, inanimadas. Lo industrial cohabita con el calor del alma en ese peculiar juego que se da en la capilla del Museo de Navarra. El proyecto Todo el arte es contemporáneo ha traído a este sugerente espacio una exposición única de Carlos Irijalba. Única, porque en ella coexisten piezas milenarias con otras actuales, intercambiando significados, reflejando el devenir de los objetos y mostrando que todo en el tiempo es relativo, que el tiempo no existe. De ahí el nombre con el que ha bautizado la muestra, ‘Extemporáneo’.

Avanzar, paso a paso, por este lugar supone dar rienda suelta a un sinfín de preguntas que brotan del interior, sobre el hombre, la humanidad, la evolución y la revolución que su transitar ha supuesto. Porque, en cada época el ser humano ha dejado su impronta. Una marca, una señal, un objeto. Apenas siete obras le han bastado a Irijalba para recorrer la historia de la humanidad, desde la Prehistoria hasta nuestros días. Siete obras cuidadosamente seleccionadas, por su estética y por su funcionalidad, y por representar al ser humano en un lugar y en un momento concretos.

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‘Extemporáneo’ combina cuatro obras provenientes del Museo, como unos molares de bisonte del Paleolítico, con tres creaciones del artista navarro, una de ellas, además, creada para este espacio expositivo. El mapa de Abauntz, que data de cerca del 10.000 a.C., es una de las piezas de la exposición. Es, como el propio Irijalba reconoce, “el antecesor más lejano del Google Maps actual”. Posiblemente el mapa más antiguo de Europa Occidental, esta pequeña piedra representa ríos, montañas y hasta ciervos. “Y un cúmulo de casualidades ha hecho que llegara hasta nuestros días y que algo que no nació como una obra de arte esté hoy en un museo”, confiesa. Es, precisamente, ese doble sentido de las cosas lo que atrae a Irijalba. “Objetos que no fueron concebidos como arte, acaban en un museo, junto a otros que, habiendo sido pensados como tal, solo el tiempo designará su curso”.

EL TRANSITAR DEL SER HUMANO

A lo largo de las obras, Irijalba busca incidir en la evolución del transporte. De ahí que proponga un salto desde ese mapa prehistórico hasta unas espuelas ornamentadas góticas, reflejo de un cambio de usos y costumbres, de una revolución en el transitar, en la que el ser humano hace uso de la velocidad y fuerza animal para desplazarse. “Pero curiosamente, estas espuelas son ceremoniales. Nunca se usaron para montar. Nunca se usaron para el fin último del objeto…” en una nueva dicotomía entre lo funcional y lo estético. Dualidad que se refleja también en una fotografía de Gerardo Zaragüeta, de 1934, de la antigua estación de autobuses de Pamplona, cuando una instantánea que retrata el día a día de la capital navarra se convierte en arte; y en la obra ‘Switch off all devices II’, de 2006 del propio Carlos Irijalba, en la que la estética del automóvil muchas veces cobra la misma importancia o más que su funcionalidad. Esta instantánea de Irijalba refleja un proyecto que le llevó tres años desarrollar; un coche “esquizofrénico”, como él mismo define, “que no tiene necesidad de ir a ningún lado”.

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La muestra incluye la pieza ‘Muscle memory’, que Irijalba creó en 2017 y que no se había expuesto antes, en la que conjuga moldes industriales para la fabricación de partes de una motocicleta con un material novedoso ideado en un primer momento para el desarrollo de prótesis médicas y que finalmente ha sido reorientado hacia la industria aeroespacial. “Quería explorar el hecho de que un material pensado con sentido humanista acaba impulsando un proceso tecnológico”, argumenta este joven artista.

BUSCAR LA LIGEREZA EN LO PESADO

Pero, sin duda, la pieza clave de la exposición es la obra ‘Hiato’. Creada por Irijalba para esta muestra, es una búsqueda de lo liviano en materiales aparentemente pesados, del dinamismo y la elasticidad en lo rígido y permanente, “mostrando el carácter relativo de un estado material”. Para ello, ha echado mano de perfiles de aluminio sometidos a pruebas de estrés para ondularlos. Dispuestos en el crucero de la capilla, inundan el espacio simulando un mar de olas, en una comparación que no deja de ser contradictoria en sí misma, teniendo en cuenta que el material utilizado es un metal y que, además, es habitual en la industria automovilística, que los usa para absorber impactos.

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Todo ello, desde el mapa de Abauntz hasta ‘Hiato’ componen una exposición en la que el tiempo de creación, de ideación y de uso de cada objeto deja de ser lo importante, donde la cohabitación de la estética y la funcionalidad es inevitable, aunque a veces prima una más que otra.

La muestra, recién inaugurada, podrá visitarse hasta el 22 de marzo de 2020, en el horario habitual del Museo, de martes a sábado de 9.30 a 14.00 horas y de 17.00 a 19.00 horas y los domingos y festivos de 11.00 a 14.00 horas. Próximamente, el Museo de Navarra editará una publicación sobre la exposición que incluirá sus fotografías y textos de Carlos Irijalba. Será gratuita y estará disponible en la propia sala. museo-navarra-carlos-irijalba10-5-2019-34

Esta nueva propuesta artística se incluye dentro del proyecto Todo el arte es contemporáneo, una ambiciosa apuesta de renovación del Museo de Navarra que incluye una nueva forma de presentar las obras, alejándose de la distribución cronológica y dando prioridad al contenido como elemento unificador. Este proyecto ha recuperado la capilla como espacio expositivo para artistas actuales que tengan obras en los fondos del Museo. Esa comunión entre el arte sacro y el arte conceptual contemporáneo es, sin duda, un motivo más para dejarse caer por el Museo.


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