domingo, 22 septiembre 2019

Espíritu contemporáneo

Un salto, de lleno y de cabeza, a la diversidad y particularidad del arte contemporáneo es lo que ha buscado el Museo de Navarra con su renovada exposición permanente. Un guiño a los artistas del siglo XX y XXI, a su forma de ver el mundo y de representarlo. Una propuesta novedosa y sincera en la que, como reza su lema, 'Todo el arte es Contemporáneo'.

Belén Armendáriz
Pamplona - 9 febrero, 2019

Un renovado Museo de Navarra apuesta por mostrar el arte de una manera diferente.

Dejar de lado prejuicios, clasismos y esa tendencia a ordenar y clasificar todo por estilos y épocas. Abrir la mente y la mirada. Y disfrutar. Disfrutar de esa belleza que consigue la mezcla de pinceles y técnicas, de colores, de formas, de representaciones artísticas. Viajar a través del arte a lugares nuevos, pero también a sentimientos quizás escondidos, a sensaciones ignoradas. Todo ello lo brinda el renovado Museo de Navarra a través de su nueva exposición permanente. Una apuesta decidida por romper moldes, arriesgar y mostrar de forma distinta el arte.

Bajo el lema ‘Todo el arte es Contemporáneo’, el Museo de Navarra ha llevado a artistas del siglo XX y XXI a pequeños rincones y a grandes salas por toda su exposición, concediéndoles a todos ellos la importancia que se merecen y mostrándolos ‘en convivencia’ con obras de otras épocas. Porque el arte no entiende de distancias temporales. Porque los problemas y las preocupaciones de los artistas y de la sociedad son similares a pesar de que entre ellos discurran años, décadas y siglos.

Por ello, no resulta extraño ni ajeno contemplar un collage de grandes dimensiones de Francis Bartolozzi y Pedro Lozano de Sotés junto a los pequeños y condensados capiteles románicos de la antigua catedral de Pamplona. Tampoco un lienzo abstracto de Fray Xabier Álvarez de Eulate, de un amarillo luminoso y radiante, cara a cara con sobrios murales góticos. Son, de hecho, media docena de espacios en los que se da esa comunión entre lo clásico, serio y regio de épocas pasadas y la ruptura y la vanguardia de artistas contemporáneos, sin que estos últimos desentonen ni chirríen. Al contrario, el nuevo discurso del Museo de Navarra fluye natural y armónico, invitando a la reflexión y la introspección.

MISMA TEMÁTICA, ESTILOS DISPARES

museo-navarra-obrasPero, más allá de esas pequeñas píldoras de arte contemporáneo, de esas ‘convivencias’, donde el Museo de Navarra ha puesto todo su empeño y dedicación ha sido en la reforma casi integral de sus plantas tercera y cuarta. Allí, los artistas contemporáneos recuperan el espacio a veces hurtado y la presencia merecida, gracias a la confluencia de tendencias artísticas, de materiales, de formatos, de estilos y temáticas. Fotografías, grabados, esculturas, cuadros y proyecciones documentales conforman un todo en el que lo importante es el trasfondo. No el cómo sino el qué y el porqué. De ahí que cada sala tenga un título, un nombre, que aglutina las obras bajo un mismo paraguas, bajo un mismo sentido. ‘¿Habitar o transitar?’, ‘Maneras de vivir’ y ‘Había naturaleza y el arte creó paisaje’ son sólo tres ejemplos que permiten contemplar en armonía cuadros de la talla del ‘Un viático en el Baztán’ de Javier Ciga y ‘Artistas de Circo’, de Lorenzo Aguirre. La vida religiosa y temerosa de Dios en estado puro dando la mano a la realidad circense entre bambalinas. O la representación de una Pamplona urbana de Mariano Royo frente a los bosques de la Ulzama de Isa Peralta.

Artistas como Nicolás Esparza, Inocencio García Asarta, Nicolás Ardanaz, Jesús Basiano, Elías Garralda, Emilio Sánchez Cayuela ‘Gutxi’, Jorge Oteiza o Jesús Lasterra, entre otros, han dejado su huella en esta nueva propuesta, en la que el Museo de Navarra ha sacado a la luz parte de sus fondos y en la que han colaborado, también, entidades de la talla del Museo Reina Sofía, el Bellas Artes de Bilbao, el Museo Oteiza, la Fundación Caja Navarra y el Parlamento de Navarra, cediendo obras representativas de algunos de estos artistas.

ARTISTAS EN FEMENINO

En pleno siglo XXI, el Museo de Navarra ha querido poner su granito de arena para reivindicar y visibilizar a las mujeres artistas que durante décadas han permanecido en la sombra, que han visto como su talento y sus obras languidecían y carecían del reconocimiento que merecían, que han percibido cómo firmar en femenino muchas veces suponía un freno.

museo-navarra-cuadro

El nuevo Museo de Navarra acoge, así, obras de Isabel Baquedano, Isa Peralta, Elena Asins, Francis Bartolozzi, Karle Garmendia, Elena Goicoechea y, en especial, de Lydia Anoz, a quien ha dedicado la primera exposición temporal de larga duración centrada en fotografía. Increíbles sus instantáneas, su delicadeza, su perfección. Y más aún sabiendo que empezó tras un objetivo por casualidad, sin conocimientos, de la mano de su marido Pedro M. Irurzun. Y que en apenas un lustro ya exponía en muestras internacionales.

Por todos y cada uno de estos detalles, es casi obligada una visita, sosegada y pausada, a un museo que ha sabido reinventarse; que, como bien dicen sus responsables, era gris y mudo y ahora es luminoso y parlante; que no ha tenido miedo al afrontar un planteamiento nuevo, que ha apostado por lo contemporáneo sin descuidar el pasado, que ha sabido aportar luz, color y actualidad a una exposición que había permanecido casi inalterada durante tres décadas y que cree firmemente que todo el arte es contemporáneo.


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