jueves, 15 noviembre 2018

Economía Intangible

Ante la transición del sistema productivo mundial hacia una economía del Conocimiento y los Datos, el autor pide seguir esa senda para que el futuro bienestar y la capacidad de generar empleo de Navarra no resulten dañados.

Redacción
Pamplona - 21 febrero, 2018

guzman-garmendia2La Economía Intangible es uno de los tres pilares básicos sobre los que está girando el brusco cambio en el modelo productivo mundial y, por tanto, en el navarro. Al menos así lo señalaba Cristina Garmendia, ex Ministra de Ciencia e Innovación, en un fugaz paso por nuestra Comunidad foral, que señalaba el tránsito de lo analógico a lo digital y a la Economía Circular como las otras dos claves en las que debíamos fijar nuestra atención.

La Economía Intangible -al menos aquella que computa en el PIB- es la que hace alusión a la inversión en Software, Bases de Datos, I+D y otros gastos relacionados con la propiedad intelectual. Sin embargo, también está compuesta por el diseño, la publicidad, los estudios, el capital humano y la organización, inversiones que darán como fruto bienes inmateriales, como el Know How, las patentes, las marcas y las aplicaciones tecnológicas, vitales para el desarrollo de la sociedad, la economía, la política y la cultura. En definitiva, y apoyándome en la definición que le da la UNESCO, se trata del capital de las ideas. Casi nada.

Software, Bases de Datos, I+D, propiedad intelectual, …, son los fundamentos de la conocida como Economía Intangible

Sin ceñirnos a formalidades de inversión en PIB –dado lo vago de lo incluido en él- centraremos la atención en el desarrollo estructural del tejido empresarial en todo lo que a Economía Intangible se refiere, y es que el peso en el montante de esta economía en una región marcará, inexcusablemente, el futuro del bienestar de un territorio y su capacidad de generación de empleo.

En Navarra nos sentimos orgullosos del peso de la Industria, liderada por una multinacional alemana del sector de la automoción, que provoca la existencia de múltiples empresas auxiliares que le circundan, todas ellas responsables de un porcentaje de empleo y riqueza nada despreciable, al igual que la industria de las renovables, baluarte de la que fue nuestra innovación, y, por último, la riqueza agraria, medio de subsistencia relevante en el sur de nuestro territorio.

Sin embargo, siendo positiva esta situación en los datos macro presentes y a corto, la realidad es que las decisiones de futuro de las dos primeras industrias señaladas se toman fuera de Navarra, y la tercera, la agrícola, depende de muchos factores externos, además de necesitar de tecnología extranjera para su recolección y tratamiento. En definitiva, el partido de la economía se juega más allá de nuestra muga por no haber hecho los deberes invirtiendo en Economía Intangible en su momento.

CONFIANZA Y VALENTÍA EN EL FUTURO

En la parte positiva, Navarra cuenta con una relevante factoría en diseño y grafismo, una destacada posición en educación y una no menos despreciable situación en innovación alimentaria, esfuerzos todos ellos meritorios, que requieren de nuestra máxima atención y apoyo, pero desgraciadamente, y sin restar un ápice de valor a sus sufridos impulsores, muy insuficiente para mantener unas perspectivas mínimas de futuro, riqueza y empleabilidad.

El desarrollo que alcance la Economía Intangible condicionará el futuro bienestar así como la capacidad que tendrá un territorio para generar empleo.

El Gobierno de Navarra, en su conocida estrategia del cambio, trata de sumarse a la Economía de lo intangible, aunque subido al carro de la ‘política de lo tangible’, basando su aparentemente esfuerzo inversor en la también llamada Economía del Saber, en un sinfín de anuncios, promesas, planes y anuncios, con una línea de crecimiento del I+D+i insuficiente, aunque hay que reconocer que esta partida siempre está y estará por debajo de la línea de lo suficiente. Hay espacio para la evolución, un reloj que marca su tic-tac al compás de los tiempos, y que retrasa exponencialmente el bienestar de los navarros cada segundo que no se aborda con valentía la migración de modelo que se nos exige.

Espero y deseo un pronto y decidido reto de la administración foral que apunte al centro de la diana de la realidad que nos viene, incluyendo, además de la Economía Intangible, la Circular, la Colaborativa, el modelo digital, la compra pública innovadora, el apoyo a los investigadores o la Educación Digital, principios, todos ellos, liderados y defendidos en forma de iniciativas en el Parlamento de Navarra en los últimos años. Confiamos en una altura de miras propia de quién es capaz de bajarse del burro de lo tangible y demostrar intencionalidad en visualizar nuestra tierra, su riqueza, su empleo y su sociedad en un horizonte tecnológico y global lejano fuera de todo equilibrio calculado en forma de urna.

Guzmán Garmendia
Parlamentario foral. Grupo Paramentario Partido Socialista de Navarra


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