Jesús Odériz, pamplonés de 59 años, pasaba las tardes de su infancia viendo películas en las que abogados y fiscales interrogaban a testigos y acusados en los juzgados. «Siempre me han atraído el ambiente que se respira en la sala y la defensa de las diferentes tesis», relata Odériz a Navarra Capital. Por aquel entonces, el letrado navarro anhelaba protagonizar las escenas que contemplaba desde su televisión, así que se licenció en Derecho por la Universidad de Navarra y, nada más terminar la carrera, se incorporó como abogado al despacho liderado por Adolfo Jiménez, «uno de los más punteros» de la ciudad.
Corría el año 1991 y, con tan solo 23 años, se plantó por primera vez en los juzgados de la capital navarra. Allí comenzó a defender a sus clientes «con muchos nervios e ilusión» y, a pesar de su temprana edad, se atrevía a refutar tesis de letrados con décadas de experiencia. «Para ser un buen abogado joven, debes asumir que al principio vas a recibir bofetones, tener la valentía necesaria para hacer frente a estas situaciones y pelear cada caso con mucha energía. Además, debes disponer de información clave que la parte contraria desconozca y diseñar una estrategia clara que se base en dos o tres cuestiones definitivas. Así, tu actividad profesional será valorada por jueces y fiscales y empezarás a crecer», reflexiona.
Odériz aplicó la filosofía transmitida por sus «mentores» y, a finales de 2000, recibió la recompensa de ser fichado por PwC. El abogado pamplonés se incorporó a la consultora como director-gerente en la Comunidad foral y pasó de representar a personas físicas a asesorar jurídicamente a grandes compañías como Volkswagen, Gamesa o Acciona. «Incluso trabajaba con empresas que cotizaban en el Ibex 35. El cambio fue muy importante», relata.
En 2003, después de tres años en PWC, aparcó temporalmente el mundo de la consultoría. ¿El motivo? Una llamada del Gobierno de Navarra, presidido por Miguel Sanz, para ejercer como director general de Transportes en el Departamento de Obras Públicas, comandado por Ignacio Palacios. Solo tenía 33 años.
«La experiencia fue muy enriquecedora porque me permitió conocer la administración desde lo alto y en profundidad. Además, pusimos en marcha iniciativas que han traído mucha prosperidad a la región», defiende.
Al finalizar la legislatura regresó a PwC, donde participó en «complejas» operaciones de reestructuración, liquidación de grupos empresariales y asesoramiento fiscal y estrategias legales de alcance internacional. El letrado pamplonés formó parte de la firma hasta 2017, cuando se embarcó en una aventura que le rondaba la cabeza desde hacía tiempo: dirigir su propio bufete: «Provengo de una familia de emprendedores y empresarios. Mi padre y mi tío fundaron Gaseosas Odériz (actualmente integrada en La Casera) y anhelaba crear mi propio proyecto en el ámbito jurídico».
LLEGADA A LA COSTA DEL SOL
Odériz materializó su sueño y, en 2018, inauguró Odériz Echevarría Abogados a más de 900 kilómetros de Pamplona. Concretamente, en la emblemática calle Larios de Málaga. «Aposté por esta región porque consideré que era una provincia en desarrollo, con gran potencial económico y llena de oportunidades. En la actualidad, Málaga es una de las ciudades, junto con Madrid y Barcelona, con mayor peso empresarial. Ya se le conoce como la pequeña Barcelona», incide.

En la actualidad, el bufete está compuesto por doce personas, aunque crecerá con el aterrizaje en Madrid.
Al mismo tiempo, otras de las razones que le llevó a hacer las maletas y mudarse a la Costa del Sol fue la detección de un nicho muy específico, donde la competencia era escasa: el derecho internacional privado de familia. Es decir, «la conflictividad» en matrimonios (divorcios, separaciones, custodias…) cuyos integrantes son de diferentes países, que además puede que se hayan casado en estados distintos sus lugares de origen, que ostentan propiedades en terceros lugares… «Te puedes encontrar casos como el de una estadounidense casada con un irlandés en Egipto, que actualmente residen en Marbella y han comprado bienes en Londres, París y Berlín. Ese tipo de clientes de alto nivel patrimonial y económico no estaba trabajado y por eso me especialicé», apunta.
Odériz se convirtió en un «referente» en este tipo de ‘expertise’ y abrió nuevas sedes en Fuengirola y Puerto Banús. Así, la docena de abogados que conforman su equipo gestionan casos en los que «están en juego» empresas, sociedades participadas, acciones, patrimonios internacionales, inmuebles en el extranjero… «Son procedimientos complejos porque las partes tienen un elevado nivel adquisitivo y hay muchas cuestiones que pelear», confiesa.
Además, si el matrimonio tiene hijos, se deben pactar custodias y pensiones que, en algunos casos, rondan los 20.000-30.000 euros mensuales . «Para conseguir esas cuantías, hay que demostrar que el progenitor lleva realmente un nivel de vida de ese tipo», bromea.
En la misma línea, también trabaja con ‘celebrities’, un tipo de cliente que ha permitido al bufete dar el salto a Madrid, donde atiende igualmente a importantes fortunas y deportistas, especialmente futbolistas.
Para prestar un servicio más «eficaz y confidencial», Odériz Echevarría Abogados abrirá próximamente una sede en la capital de España, que conllevará un aumento de la plantilla. «Ya estamos haciendo las entrevistas, deben ser unos enamorados del Derecho de Familia», resalta. «Nuestro éxito no reside en divorciar a las parejas. Tampoco es nuestro propósito. Nuestro objetivo es que la decisión que se tome sea la más oportuna y la menos dañina posible porque un divorcio es irreversible y para toda la vida», agrega.
En la actualidad, el despacho gestiona 250 casos al año, de los que los centrados en Derecho de Familia representan el 70 %. El 30 % restante son de Derecho Penal, fraudes bancarios, incapacidades laborales, negligencias médicas…













