Mediados de mayo. Badajoz. El río Guadiana bordea unas 70 hectáreas de maizales mientras, en lo alto, un dron sobrevuela el terreno. Durante varios minutos avanza, se detiene, rota y vuelve a alejarse. Su misión es tomar imágenes que permitan analizar la salud de los cultivos mediante un sistema de mapeo por colores (verde, amarillo, naranja o rojo). Un innovador método que identifica las zonas sanas, debilitadas o en mal estado.
A pie de campo, y con los mandos del dron en sus manos, se encuentra Juanmi Círez. Él es el fundador de la empresa navarra Agrocírez Servicios Aéreos, especializada en agricultura de precisión y formación de pilotos de drones. Lleva más dos años operativa y ha instruido a compañías del sector agrícola procedentes de Extremadura, Valencia, Aragón, Cataluña o Castilla y León. «Capto y proceso las imágenes. Después, las mando a los ingenieros y los asesores agrónomos, que se encargan de analizar los datos y trasladar al agricultor qué acciones debe tomar», explica Círez a este medio.
Su entrada en el mundo de los drones se produjo en 2018, cuando compró su primera nave. Eso sí, era de juguete. «Empecé como aficionado. Con el tiempo me di cuenta de la cantidad de cursos y formaciones existentes, de modo que obtuve el título de piloto. Pero todo comenzó como un hobby«, recalca.
Este emprendedor de 49 años es natural de Sádaba (Zaragoza), aunque vive en Cáseda desde que conoció a su mujer en 2006. Realizó sus primeros trabajos al aire libre en los campos de Jaca, donde cursó un grado medio en capacitación forestal en el Instituto de Formación Agroambiental (IFA) después de haberse curtido como vigilante de seguridad y socorrista. Dos puestos de trabajo que le permitieron ganar sus primeros sueldos.
DRONES EN NORDEX
En octubre de 2008, entró a trabajar en la planta de Nordex en Lumbier. Lo hizo como operario hasta que, con el tiempo, ascendió a jefe de equipo y luego a jefe de turno. Hoy es el responsable de Logística en Campa, donde coordina a ocho gruistas.
Pero su huella en la empresa va más allá de estas tareas. Fue él quien propuso el uso de drones en la cadena de producción con el objetivo de reducir costes y mejorar la seguridad en zonas de alta tensión. Hoy, estos dispositivos sirven para inspeccionar el sistema antihielo instalado en las palas. Las tareas de vuelo las asume el Departamento de Calidad, pero la idea fue suya.
Piloto titulado desde 2018, Círez también ha colaborado en seguimientos arqueológicos y ha participado en jornadas formativas para divulgar las aplicaciones de los drones en el sector agrícola.













