José María Giménez, Javi Galán, Ángel Correa, David García, Alexia Putellas, Jenni Hermoso u Omar Montes. La lista impresiona y dice mucho del nivel de confianza que ha sabido generar entre sus pacientes el navarro Javier Fernández, más conocido en redes como 'Nutriligero', que ya cuenta con más de 27.000 seguidores en Instagram. Se trata de un profesional metódico y poco amigo de las recetas universales, que entiende la alimentación como una herramienta de precisión.

Cuando necesita desconectar, su refugio está a poco más de una hora de Pamplona. San Sebastián y Getaria son su vía de escape predilecta. Allí se permite un ritual sencillo y placentero: rodaballo a la brasa con patatas panadera. Y de postre, tarta de queso fría con mermelada.

Natural de Zizur Mayor, creció en el Colegio Claret Larraona de la capital navarra y cursó el doble grado de Farmacia y Nutrición en la Universidad de Navarra. Su vocación, asegura, siempre estuvo clara. "Me ha gustado ayudar a las personas desde pequeño. Dudé si estudiar solo Nutrición, pero entendí que Farmacia, al abarcar todo el metabolismo, me daría una base mucho más completa", explica a ValoresTOP. Se trasladó a Madrid tras graduarse, donde trabajó en la Federación Española de Boxeo. La llegada del teletrabajo durante la pandemia propició su regreso a Pamplona, justo cuando la demanda de nutricionistas y hábitos de vida saludables comenzaba a dispararse.

Ese contexto fue el empujón definitivo para emprender. Hasta ahora pasaba consulta en el centro Ímpetu, pero el crecimiento de pacientes le llevó a dar un paso más y trasladarse a la calle Valle de Aranguren, donde en enero abrirá su propio negocio. Un proyecto ambicioso en el que trabajarán cuatro nutricionistas formadas en la Universidad de Navarra, con las que ya colabora desde septiembre. "Será un reto dejar de trabajar solo y aprender a coordinar un equipo", constata.

LA METODOLOGÍA

Su forma de trabajar se aleja de las dietas tradicionales a propósito. "De pequeño fui a varios nutricionistas para bajar de peso. Empezaba motivado, pero a las dos o tres semanas todo se volvía monótono y difícil de sostener", confiesa. Por eso, su método se basa en promover un cambio real de estilo de vida.

En consulta analiza el día a día del paciente, detecta hábitos mejorables y, con los resultados de analíticas en la mano, diseña un plan nutricional totalmente personalizado, con seguimiento presencial dos veces al mes y suplementos solo cuando son necesarios. "Soy muy metódico. Me gusta hilar muy fino. No soy de plantear una dieta como tal, sino que todos mis tratamientos son personalizados según las analíticas que realizamos. Eso requiere tiempo y dedicación", explica.

El crecimiento ha sido muy importante. A mediados de año atendía a 120 personas; hoy, su cartera supera las 300. El perfil es muy diverso: desde quienes buscan perder peso hasta pacientes con problemas metabólicos como diabetes, tiroides o colesterol, además de deportistas de élite. "Con muchos de ellos he construido una relación muy cercana", apunta.

El nuevo centro, de 320 metros cuadrados, contará con cinco despachos individuales y una sala de proyecciones con capacidad para 70 personas, pensada para impartir charlas y formaciones sobre nutrición. "Me apasiona divulgar", afirma.

Mirando al futuro, Fernández no esconde su ambición. Energía no le falta. "Tengo muchas ganas de seguir creciendo", dice. Su próximo objetivo ya está marcado en el mapa: abrir un centro en San Sebastián el próximo septiembre. Un regreso, de algún modo, a ese lugar donde encuentra calma, inspiración... y el mejor rodaballo a la brasa.