
Esto es insostenible, faltan fondos, o van a faltar en breve… Y todas las instancias públicas y privadas animan a la población a emprender. Surgen proyectos e iniciativas de apoyo emprendedor hasta debajo de las piedras, aportando un granito de arena al impulso emprendedor, empujando a personas a las que no se les puede ofrecer una perspectiva laboral diferente.
Toda una campana de protección como la que puso el Principito a su Rosa, todo para verla crecer.

Lo primero que suele faltar es empuje. El emprendedor sigue mirando de reojo el mundo del sueldo seguro ansiando reincorporarse a él y no enfoca toda su energía en su proyecto. Esto hace que la desconfianza en el éxito se convierta en una profecía de obligado cumplimiento… Porque creas aquello que crees.
En segundo lugar, se acusa una falta de lo que yo llamo “músculo director”. Acostumbrados a formar parte de una organización y sin haber decidido por propia voluntad liderarse a sí mismos, necesitan ejercitar la capacidad de dirigirse a sí mismos, de liderar su propio Yo, S.I. –Yo, Sociedad Ilimitada- antes de dirigir sus pasos hacia el mercado.
En tercer lugar, pero no menos importante… La sensación de haber sido desterrado del paraíso, suele martillear en su consciente con el mantra “es imposible que nadie me contrate… Ni siquiera si rebajo mis expectativas salariales”. Desde esta certeza es difícil venderME, ya que en poco me valoro. Vendo por precio, a la baja. Me da pereza salir a vender, me falta una tarjeta, un folleto, un… No lo dudes: “como empresa si no vendes, dejas de existir”.
La esencia del emprendimiento se esconde en bote diminuto, como la lámpara del genio (“Un poder increíble en un lugar chiquitín para vivir”), enterrado en el centro mismo de nuestra propia naturaleza. El Entusiasmo (etimológicamente, Dios en ti, o Capacidad creadora en ti) es el ingrediente inicial que abraza la pasión y la convierte en creación.
Y con ella baila burlona la capacidad de convivir con la incertidumbre. Sin esos tres ingredientes: pasión, entusiasmo e incertidumbre, es imposible lanzar un proyecto emprendedor exitoso, que realmente enfoque todos tus recursos creativos en la consecución de tus objetivos.
Pasión, entusiasmo y convivir con la incertidumbre son tres de los primeros ingredientes que debemos darle a nuestra rosa, para que pueda sacudirse la campana y florecer realmente por sí misma.
Marta Martínez Arellano
Mentor-Coach de desarrollo personal y profesional
Docente de “nuevas competencias” profesionales









