viernes, 3 diciembre 2021

Endika Montiel ‘alimenta’ a Raúl García, Javi Martínez, Roberto Torres y Thiago Alcántara

Decidió dejar el fútbol y construirse un futuro como nutricionista. Ser campeón de Euskadi de Fitness y Mr Olympia Europa fue el escaparate perfecto para empezar a crecer dentro de su profesión. Pero, en el mejor momento de su nueva carrera deportiva, este alavés nacido en Llodio cayó enfermo. Una dura situación que logró superar gracias a la autofagia, que aprendió del premio Nobel de Medicina Oshumi Yoshimuri y que cambió por completo su forma de entender la alimentación. Hoy asesora a deportistas de élite.

Iratxe Zubieta
Pamplona - 15 noviembre, 2021

Endika Montiel aterrizó en la nutrición tras su paso por el fútbol. (Foto: cedida)

“Dentro de los clubs de LaLiga española de fútbol, Osasuna tiene de los mejores atletas en cuanto a compromiso con su alimentación, su entrenamiento, su físico…”. Endika Montiel, nutricionista y personal trainer, conoce de cerca esta realidad debido a su experiencia con algunos de los jugadores del equipo. Roberto Torres, con quien guarda una estrecha relación, fue el primer futbolista rojillo que se puso en sus manos. Pronto le siguieron AridaneFran Mérida, entre otros… Los navarros Dani Saldise, Raúl García o Javi Martínez siguen igualmente los consejos de este profesional, del mismo modo que Thiago Alcántara, Ibai Gómez, Fernando Torres o la triatleta Virginia Berasategui.

El también asesor ejecutivo de la Interregional International Federation of Bodybuilding and Fitness (IFBB), destaca que la implicación de Torres en materia de nutrición es impresionante. Tanto que, de alguna forma, ha abanderado la importancia de esta materia en el vestuario rojillo: “No solo he visto el crecimiento que ha tenido como profesional. Al mismo tiempo, ha supuesto un cambio generacional”.

Por otro lado, a Raúl García lo define como “un ejemplo a seguir”, y habla orgulloso de cómo aconseja a los más jóvenes del Athletic. Del mismo modo, recuerda el apoyo que supuso para Javi Martínez encontrar una rutina idónea durante sus últimos años en Alemania: “Pudimos acabar bien en el Bayern“. Y, además, constata que Dani Saldise está despuntando a raíz de cambiar su alimentación. “Es un futbolista al que le gusta preocuparse y cuidarse. Tengo mucho contacto con él y ha habido una gran transición”.

El nutricionista de Llodio habla con gran cariño de todos ellos y asegura que conocerlos a nivel personal es uno de los regalos más grandes que le ha dado su profesión. Una aventura que comenzó de forma inesperada y que hoy comparte en este reportaje de Capital Sport.

Alavés de 32 años, es todo un referente de la nutrición dentro y fuera del deporte de élite. El truco de su éxito está en saber lo que el cuerpo necesita en cada momento para adaptar sus hábitos. “Con el futbolista, por ejemplo, empatizo tanto porque conozco por lo que está pasando y sé que exigencias va a tener. Pero, además, llevo a jugadores de baloncesto, futbolistas, nadadores, motoristas… Actualmente me han llamado triatletas y me he puesto a hacer triatlones para ver qué se siente y qué necesidades se generan”, detalla.

“Llevo también a jugadores de baloncesto, futbolistas, nadadores, motoristas…Actualmente me han llamado triatletas y me he puesto a hacer triatlones para ver qué necesidades se generan”.

Su otra pasión es ayudar a personas con trastornos intestinales: “Les cambias la vida”. Precisamente, este exfutbolista también conoce de cerca esa realidad, ya que tuvo que enfrentarse a ella en el pasado y supuso un gran giro en su carrera profesional.

El primer desafío llegó cuando era pequeño. Tuvo un problema de crecimiento, que repercutió en su carrera deportiva. No crecía al mismo ritmo que sus compañeros. “Ahí sufro mi primera situación mala, jugaba en las categorías inferiores del Athletic y me tengo que marchar a otro equipo”, rememora.

Fue ahí cuando empezó a interesarse por cambiar sus hábitos alimentarios. “Gracias a la nutrición y los entrenamientos de fuerza, conseguí cambiar mi cuerpo y dejó de haber tanta diferencia respecto al resto de chicos”. El plan le dio resultado y, de hecho, terminó jugando en Segunda División B. Pero entonces, se dio cuenta de que su futuro como futbolista profesional no tenía mucha proyección. “No iba a llegar a Primera, tenía pocos minutos y me desilusioné”.

De modo que, con veintidós años, dejó este deporte y empezó a estudiar nutrición. Poco después, se lanzó con su propio negocio: “En 2011, en plena crisis, abrí mi propia consulta. El primer año fue bastante malo, incluso mi familia me decía que lo dejara. Tuve que volver a vivir a casa de mis padres porque no podía pagar el alquiler y no entendían mi situación porque venía de tener mi sueldo fijo cada mes”.

A pesar de la adversidad, no tiró la toalla. “Confiaba en mí y sabía que iba a ser bueno en esto y que iba a salir adelante”. Y encontró en el fitness una nueva plataforma para proyectar su negocio. Tanto es así que, el 8 de junio de 2013, se proclamó campeón de Euskadi de esta disciplina. “Pensé ‘lo voy a ganar para demostrar que puedo ayudar a muchas personas'”. Y así fue.

De la noche a la mañana, su trayectoria profesional experimentó un importante espaldarazo, de la mano de su triunfo en el Míster Olympia Europa. “Como buen habitante de Bilbao que soy dije, ahora toca Míster Olympia, un campeonato bastante prestigioso que también gané. Me dio opción a conocer a muchísima gente, pude viajar a Estados Unidos y se abrió en mi un nuevo mundo que luego entendería para qué me iba a servir”, asevera.

PROBLEMAS DE SALUD

Pero poco después enfermó: “Pasé de tener un físico envidiable a engordar, tener indigestiones, frustraciones mentales y muchos problemas intestinales…”. Y, en consecuencia, su perspectiva sobre la nutrición comenzó a cambiar. “2016 fue un año de transición total, desaprendí todo lo que había aprendido y empecé a ir a contracorriente, incluso de lo que me había dado el éxito”.

Conoció al japonés Oshumi Yoshimuri, premio Nobel de Medicina especializado en la autofagia (mecanismo que aparece cuando dejas doce horas a tu tubo digestivo sin comer nada) y se animó a probarla. “Fue un impacto muy grande para mí porque antes comía cada dos horas, pero me cambió la vida. Hoy no soy ni lo que he leído ni lo que he estudiado, soy los errores que he ido cometiendo. Enfermar me hizo encontrar el ayuno. Método que me ha permitido conocerme mucho mejor y abrir un nuevo campo de investigación personal y profesional que ahora intento hacer llegar a mucha más gente”. Incluso escribió un libro publicado en 2020; Ayuno consciente.

“Enfermar me hizo encontrar el ayuno. Oshumi Yoshimuri, premio Nobel de Medicina en 2016, me descubrió la autofagia. Ese método que me cambió la vida”

Especializado en nutrición celular y deportiva, encontró un modelo de alimentación que le devolvió la salud y que quiere trasladar a sus clientes, entre los que también figuran algunos clubes de fútbol al completo. Es el caso del Atlético San Luis, conjunto mexicano de Primera División impulsado por el Atlético de Madrid, con el que lleva cuatro años trabajando.

“Soy parte del equipo que ayuda a formar a los nutricionistas y estoy más en el día de la situación por la que pasa cada jugador”. Un seguimiento personalizado que también está ganando enteros a nivel nacional, aunque en ocasiones todavía le resulta complicado coordinar su labor con los clubs. “Hace solo tres años, eran pocos deportistas con los que contabas al inicio de temporada. Te contactaban cuatro o cinco personas, pero ahora te llaman cuarenta. Es una barbaridad… Por suerte, tengo buena relación con muchos equipos, pero a veces lo ven como un ataque en vez de mirar lo que sumas. En vez de limitar que los deportistas busquen mejorar, deberían poner a una persona que esté en comunicación con los gestores externos, bien sean nutricionistas, fisios, preparadores…”, sugiere.

Para explicar cómo el ayuno consciente incide en la mejora de la salud y del rendimiento, compara el cuerpo con una caja de herramientas, de modo que debe tener la sabiduría para coger lo que necesita en cada momento. Apenas el 10 % de la población lo logra. “El futbolista, por ejemplo, tiene que saber usar dos sustratos, el de los hidratos y el de la grasa. De normal, solo saben usar el de los hidratos, por eso a partir del minuto sesenta aumentan las lesiones”, aclara.

Poder acompañar a todos estos atletas en su crecimiento profesional también deja momentos divertidos y anécdotas curiosas en el camino: “No te voy a decir el nombre del jugador (risas), pero era el caso de un futbolista con el que trabajábamos para mejorar su composición corporal. No me bajaba los pliegues y yo me preguntaba qué estaba pasando. Le pedí unas fotos para saber qué estaba comiendo y, entonces, vi una porción de carne, patatas y una sandía. Así que le pregunté cuánto estaba comiendo de esa fruta y me dijo que una sandía entera porque le había prescrito una pieza de fruta (risas). ¡Una sandía que era más grande que un balón! …”. Algo similar le sucedió con el futbolista mexicano Jair Pereira y los arándanos. “Con él tampoco me cuadraban los números, le dije que tomara este fruto natural y resulta que los estaba comiendo deshidratados, que son como gominolas. Me envió una foto de la bolsa y me pidió que por favor no se los quitara”, evoca.

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