viernes, 19 abril 2024

Javier Andueza, de revolucionar los Recursos Humanos a reinventar el hielo

Viajó a Madrid a finales de los noventa en busca de las oportunidades que sentía esquivas en su Estella natal. Tras casi quince años en una gran firma tecnológica, salió de la empresa justo antes de que la pandemia sacudiese la economía mundial. Obligado a reinventarse, recogió el guante lanzado por su amigo Mikel Soravilla para industrializar una innovación ya patentada: Hielogel. En los últimos tres años, Andueza ha concentrado sus energías en hacer viable este negocio, en torno a una tecnología capaz de generar casi de forma instantánea un tipo de hielo semilíquido con amplias aplicaciones.


Pamplona - 29 junio, 2023 - 06:00

En los últimos tres años, Andueza ha concentrado sus energías en hacer viable el proyecto Hielogel. (Foto: Víctor Ruiz)

“No comprendo muy bien las máquinas, pero sí entiendo bien a las personas”. Con esa frase sumarísima resume Andueza su trayectoria. Y lo cierto es que, tras escuchar su historia completa, esa especie de aforismo se antoja certero. Fue la querencia por las personas la que lo llevó en primer término a estudiar Trabajo Social y después Sociología. Y también fue la que lo impulsó a abandonar su Estella natal y partir en busca de oportunidades a Madrid. Se acercaba el cambio de milenio y el joven Andueza cursaba un máster en RRHH, que sería el detonante de una exitosa carrera en departamentos de personal de una gran firma tecnológica. Una carrera que en los últimos años se encuentra suspensa por un peculiar pero enriquecedor paréntesis: Hielogel.

En la capital, tras una breve experiencia en la Fundación ONCE y varios encargos como freelance en el ámbito de los RRHH, la ingeniería CG2M lo contrató como responsable de Selección y Desarrollo de Recursos Humanos. La aventura, que se extendió durante un lustro, le sirvió para ganar experiencia en un ámbito en el que se sentía cómodo y le resultaba gratificante. También fue la plataforma para que la firma Telindus le ofreciera asumir la dirección de Recursos Humanos.

En esta compañía, en la que trabajó durante quince años y formó parte del Comité de Dirección “desde el primer día”, apuntaló la estrategia integral de Recursos Humanos, que abarcaba «desde la definición de plantillas hasta la gestión de la organización, pasando por la prevención de riesgos laborales o la comunicación interna y externa».

PIONERO EN RECURSOS HUMANOS

Los indicadores reflejan el buen hacer de Andueza. Logró una tasa de rotación de en torno al 6 o el 7%, una cifra muy destacada en un ámbito con tanta competencia por el talento como el tecnológico. “El ingeniero es una rara avis a la que se debe cuidar, y la única fórmula es el café para todos”, explica Andueza. “¿Qué ingredientes lleva ese café?”, nos preguntamos. Y la lista que desgrana Andueza es muy completa.

En primer lugar, emplazó a su equipo a estar muy cerca de los ingenieros para adelantarse a sus necesidades. Así fue como generaron una estructura que ubicaba a las personas en el centro, con sistemas de retribución flexible, sofisticados planes de compensación, una academia interna para la formación continua y hasta unos laboratorios de telecomunicaciones.

«El ingeniero es una rara avis a la que se debe cuidar desde Recursos Humanos. Y la única fórmula es el café para todos»

La innovación más destacada se produjo en el ámbito de la captación. “En cierta medida, fuimos inventores. Fuimos una de las primeras compañías del sector que se acercó a las universidades para dirigirse al talento directamente. Teníamos una base de unos 30 becarios rutilantes. Es algo muy complejo de mantener, pero ese fue el gran éxito de la compañía”, asegura Andueza, quien defiende que la firma logró llevar a buen término una serie de hechos diferenciales en el ámbito de los Recursos Humanos.

Durante su etapa en la empresa, la transformación fue evidente. La compañía pasó de 60 a más de 500 trabajadores, con una facturación cercana a los 130 millones de euros y un EBITDA muy destacado para su sector. Y ese crecimiento no pasó desapercibido en la industria. En poco más de diez años, la propiedad mayoritaria cambió hasta en cinco ocasiones. Las belgas Telindus y Belgacom, los fondos de capital riesgo Corpfin Capital y GPF Capital, y finalmente el Grupo Vinci, llegaron atraídos por la alta rentabilidad de la compañía y su alto crecimiento.

Esta última adquisición significaría a la postre la marcha de Andueza. Tras su desembarco, los nuevos dueños fueron reemplazando a los distintos integrantes del Comité Ejecutivo. “Llegaban con una cultura de empresa muy marcada y es comprensible que quisieran perfiles que pudiesen materializar esa cultura. Son movimientos de empresa y hay que comprenderlos”, justifica.

LA LLEGADA A HIELOGEL

Su marcha se fraguó a principios de 2020. Asegura que no le faltaron llamadas para trabajar, fruto del dinamismo de su industria. Pero la llamada que verdaderamente le atrajo fue la de su amigo Mikel Soravilla, gerente de la empresa MS Lizarra, contratista de aire acondicionado de Estella. Soravilla había identificado y adquirido la patente española de una tecnología capaz de generar hielo líquido de forma semi-instantánea, así que pidió a Andueza su ayuda para dar forma a un negocio en torno a esa tecnología. Finalmente, Andueza entró como socio capitalista, pero con la condición de llevar a cabo sus funciones desde Madrid, donde está asentada su familia.

La misión de este navarro ahora es clara: definir líneas de negocio y dirigir la estrategia comercial, así como mostrar a potenciales interesados las distintas aplicaciones del producto, especialmente en industrias como la deportiva y la agroalimentaria. Los últimos años han sido una aventura constante, que le ha llevado a viajar a Barbate a enfriar atunes o recalar en Huelva para hacer lo propio con gambas ultracongeladas, así como visitar a algunas de las mayores empresas agroalimentarias del países y clubes de alto rendimiento interesados en nuevas tecnologías.

Los beneficios de Hielogel son numerosos. En el ámbito deportivo, permite la aplicación de un hielo que no provoca quemaduras y que puede adaptarse perfectamente a la parte del cuerpo donde se emplea, incluyendo articulaciones. En el caso de las aplicaciones industriales, es menos agresivo con el producto a enfriar, además de más rápido y eficiente energéticamente. Y es mucho más barato que otras alternativas análogas disponibles en el mercado, como el nitrógeno líquido.

La recepción del mercado, a pesar de que “el esfuerzo de promoción ha sido casi nulo”, es más que satisfactoria. El boca a boca en los entornos industriales de empresas agroalimentarias está funcionando y deparándoles numerosas oportunidades. Su tecnología ya ha sido adquirida por la firma catalana Ametller, que la utiliza en una aplicación de gazpacho; la murciana AMC Group, que la usa para refrigerar zumos; y otras firmas navarras y catalanas que Andueza prefiere no revelar todavía porque el proyecto se encuentra en fase de arranque. En cualquier caso, la cartera comercial ya supera los 800.000 euros, una cifra reseñable teniendo en cuenta que la comercialización apenas acaba de iniciarse.

Más llamativa es, si cabe, la trayectoria de la firma en el ámbito deportivo. En esta industria, cuenta con fervientes prescriptores como el futbolista Javi Martínez, que la probó gracias a la intermediación de un miembro de su staff y la ha recomendado en distintos clubes deportivos durante su aventura en Qatar. O el club de baloncesto UCAM Murcia, que ya cuenta con una máquina en sus instalaciones deportivas. Hasta el Real Valladolid del fenómeno Ronaldo Nazario realizó una prueba en sus instalaciones y mostró un interés claro. De hecho, El Yamiq, central marroquí que milita en el club pucelano y que fue uno de los protagonistas del último Mundial de fútbol, “quedó encantado con la tecnología”.

UN FUTURO POR DEFINIR

A pesar de que la tecnología se está introduciendo de forma exitosa en el mercado, el proceso de producción es todavía 100 % manual y completamente ad hoc. De hecho, la compañía solo cuenta con los dos socios en plantilla. La fórmula que utilizan actualmente en los proyectos es subcontratar al personal de la otra firma que capitanea Soravilla. Y es una decisión intencionada. Su objetivo ahora mismo es depurar la tecnología e ir paulatinamente difundiendo en el mercado sus múltiples beneficios. Pero son cautos. Quieren asegurarse de que la tecnología está madura antes de intensificar la comercialización. De hecho, han recibido varias ofertas de inyección de capital para ayudar a industrializarla, pero han desoído todas.

Por el contrario, ahora mismo apuestan por ampliar la plantilla y dar forma a una estructura propia, contratando a ingenieros jóvenes que asuman el proyecto con ilusión: “Es lo que nos gusta a nosotros, por rentabilidad, pero también por el hambre y la capacidad de inventiva y de asumir riesgos que tiene la gente joven”.

En cualquier caso, mientras Hielogel cobra forma, Andueza también colabora con su socio en la otra compañía que gestiona, MS Lizarra. “Ahí hemos reorganizado la estructura, trabajado la cultura de la empresa y en un año hemos doblado la facturación”, explica Andueza. Es un doble proyecto que le resulta muy satisfactorio. “Estoy transformando una empresa y desarrollando otra”, sintetiza.

Respecto al futuro, Andueza prefiere no hacer predicciones. Cuando desembarcó en Hielogel, se marcó un plazo de unos dos años para dar forma al proyecto y determinar si tenía o no recorrido y así se lo comunicó a su socio. Ahora disfruta este capítulo como emprendedor, “desarrollando desde Madrid una startup de tecnología navarra”, consciente de que debe esperar un año más para sacar conclusiones porque la pandemia fue un abrupto paréntesis. No descarta regresar a Estella si el proyecto acaba despegando. Pero también extraña foguearse en departamentos de Recursos Humanos, su “verdadera pasión”. Sea cual sea el futuro de este ciudadano navarro en el exterior, serán las personas lo que lo definan.

Esta entrevista forma parte de la Estrategia NEXT del Gobierno de Navarra.


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