Durante mucho tiempo, Josema Romeo fue el delegado de su clase. Escuchaba a sus compañeros con atención, traducía sus peticiones y defendía sus derechos con la misma pasión con la que hoy enfrenta las desigualdades laborales desde su papel como nuevo secretario general de CCOO Navarra. Al igual que aquellos días de pupitre y pizarra, busca ser el eco de quienes quieren justicia y dignidad.
Natural de Pamplona, los fines de semana solía visitar la localidad de Ilzarbe, ubicada en pleno valle del Ollo. Allí, lejos del asfalto y del murmullo de la ciudad, mantenía la mirada muy atenta. Cauteloso, pasaba las horas husmeando entre matorrales y piedras, a la caza de lagartijas y saltamontes huidizos. Recorría los caminos deteniéndose a cada rato ante el chasquido súbito de unas alas o el relámpago verde de una cola escamosa. Aquel pasatiempo fue, en realidad, una primera forma de escucha. Aprendió a esperar, a entender el lenguaje del silencio y a apreciar la valía de cualquier movimiento, por mínimo que pudiera parecer. Quizá fue precisamente eso lo que más tarde le enseñaría a identificar los gestos de injusticia y las grietas que presenta el sistema.
Para «sacarse unas pelillas», de joven trabajó como camarero en diferentes ferias y eventos de Tudela, Aoiz y Estella. Hasta que optó por estudiar Electricidad en Salesianos y fichó por Telman, compañía que gestiona el alumbrado público de Pamplona. De niño, solía repetir que su sueño era trabajar en una de las grandes fábricas navarras. Intuía que en aquellas enormes naves se fraguaban «cosas interesantes». Allí iban los hombres «a ganarse el pan», sí, pero también a formar parte de una coreografía completa: brazos que sincronizaban engranajes, ojos que escudriñaban soldaduras, voces que aprendían a entenderse entre el zumbido de las máquinas… «Había algo de todo aquello que acaparaba mi atención. Así que entré en la planta de producción de TRW en Landaben, y ya son veintiocho los años que llevo en la empresa. Llevo media vida entre componentes de automóviles», apunta.
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ACERCARSE A LOS JÓVENES
Pronto se aventuró a formar parte del comité de la firma. Tras más de una década como delegado de la Federación de Industria de CCOO Navarra, pasó a ostentar la Secretaría en Acción Sindical. «Pasé unos años muy buenos junto a mi compañero Chechu Rodríguez, hasta que fui elegido como responsable de la Federación de Industria en Navarra, cargo que he ocupado durante los últimos ocho años», explica tras hacer especial hincapié en que, desde el inicio, ha tenido su objetivo muy claro: mantener el sindicato «como un referente para todos los trabajadores, especialmente para los jóvenes».
«Es momento de apoyarnos y fortalecer la industria para cuidar de nuestra Navarra»
«Hay que hablar el lenguaje de la juventud, entender la vida como ellos la viven, confiar en su criterio para la toma de decisiones y romper con la estética del sindicato clásico y arcaico», defiende con firmeza. En este sentido, realidades como el teletrabajo ya están aquí, por eso Josema apuesta por «buscar un punto medio» entre lo tradicional y lo nuevo: «La pandemia nos enseñó a trabajar sin estar físicamente juntos. Considero que, en aquellos casos en los que sea viable, un modelo híbrido sería la mejor opción, tanto para las nuevas generaciones como para mayores».
Preocupado por quienes se adentran por primera vez en el ámbito laboral, subraya la importancia de concebir el sindicato como un camino para proteger los derechos de los trabajadores. «Cuando no estás en el mercado, no lo valoras. Muchas veces, hasta que no te contratan en una empresa no sabes lo que es un convenio, cuántas horas tienes que trabajar a la semana o cuántos días de vacaciones te corresponden. Es fundamental informarse para ver hacia dónde te gustaría ir y cuáles son las vías para poder hacerlo», agrega.
DESAFÍOS LABORALES
Lo cierto es que, a lo largo de este año, la industria navarra ha caminado sobre un alambre tenso, donde cada paso ha resonado con el eco de la incertidumbre. Empresas como Sunsundegui, BSH o Nano Automotive han vivido su propio invierno laboral. Sin ir más lejos, el pasado mayo se decretó el despido colectivo de 320 empleados y el diferido de dieciocho en la compañía alsasuarra. «Es momento de apoyarnos entre todos y fortalecer la industria para cuidar de nuestra Navarra», sentencia nuestro protagonista.

Durante su mandato, Josema se centrará en acercar el sindicato a las nuevas generaciones.
Mientras contempla pensativo su nueva oficina (a la que pronto dará su «toque personal»), aprovecha para recordar que la brecha salarial sigue siendo una realidad que «no se puede ignorar»: «Por desgracia, la mujer se adentró en el mercado laboral más tarde que el hombre. Y eso sigue afectando a muchas personas. Tenemos que trabajar por una igualdad real».
Su gran referente es Marcelino Camacho, fundador y primer secretario general de CCOO, y entre sus aficiones destacan el pádel y «los buenos tardeos». Risueño, recorre con la vista la enorme estantería de su despacho e imagina un rincón con biografías de diferentes referentes sociales, varias fotos de sus dos hijas y, tal vez, una planta que aporte algo de color y brillo a la sala. «Tengo claro que la historia no se cambia sola. La empujan aquellas personas que creen, que insisten y que no se cansan de organizar y pelear, aunque a veces el viento sople en contra», concluye.













