"Vi una oportunidad y la aproveché". Kristina Ialynich, repostera de 24 años, acaba de trasladar su obrador Mi Dulce Mundo de Barañáin a Lezkairu. De hecho, lleva dos semanas con los hornos encendidos en la calle Mutilva Alta del barrio pamplonés, donde hasta el pasado mes de octubre se ubicaba la pastelería Kutixi. "Llevaba ya bastante tiempo con la idea de trabajar en un local físico donde vender mis productos presencialmente y de cara al público", avanza a ValoresTOP.

Además, va a aprovechar la infraestructura ya existente en el local para abrir una cafetería el próximo día 18 de enero: "Es una opción que siempre he tenido en mente y es compatible con mi estilo". Para ello, la joven repostera ha contratado a dos empleados, que le ayudarán en el obrador. "Voy a mantener el nombre del obrador porque mis clientes ya me conocen, pero la cafetería se llamará Keiko", detalla.

Además, Mi Dulce Mundo ha ampliado el abanico de cafeterías populares a las que provee sus dulces. Hasta el pasado mes de abril trabajaba con El Kopi Luwak en Zizur Mayor, Donde María en Ansoáin y Allegro en Pamplona, a las que recientemente se han unido Samadhi Coffee & Tea y Gosaria, ambas en la capital navarra.

En paralelo, Kristina ha puesto en marcha una página web para vender tartas, cookies y "mesas dulces", mientras sigue creciendo en Instagram, donde cuenta con 4.356 seguidores, 800 más que hace diez meses. "La gente me pide encargos más personalizados para celebraciones familiares como aniversarios, cumpleaños o bodas. Los roscones han tenido mucho éxito esta Navidad y, en breve, volverán los pedidos para San Valentín", vaticina.

TRES AÑOS DE EXPERIENCIA

Kristina nació en Ternópil, a 400 kilómetros al oeste de Kiev y a unos cuarenta de la frontera con Polonia. Fue su abuela quien le contagió el gusanillo de la repostería, aunque de pequeña "no tenía una tarta favorita". De hecho, ni siquiera ahora es capaz de elegir una. Eso sí, "debe tener algo de chocolate". Lleva ya doce años viviendo en Pamplona, y la pandemia le sirvió para reconectar con su vocación pastelera. Quizás por eso todavía conserve la batidora que compró durante el confinamiento, aunque terminara rompiéndose de tanto usarla...

Se hizo autónoma a finales de 2021 y abrió el obrador en marzo del año siguiente, gracias al apoyo de la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Servicios de Navarra, donde le enseñaron a elaborar un plan de negocio. Sus primeros doce meses de actividad fueron "de supervivencia", pero ahora no da abasto.