jueves, 4 junio 2026

La alarmante escasez de gremios profesionales que sufre el valle de Roncal

Menos de cinco albañiles, tres carpinteros, dos electricistas, ningún fontanero... Esta es la situación que vive el valle de Roncal, donde el número de profesionales va disminuyendo poco a poco y la ingente actividad de quienes siguen en activo suele obligar a los vecinos a buscar alternativas en la Comarca de Pamplona y Aragón. Un problema que preocupa a los alcaldes de la zona, quienes alertan a Navarra Capital de que, si no se actúa con urgencia, estos oficios esenciales podrían desaparecer en un valle cuya intensa actividad turística demanda sus servicios con gran frecuencia.


Roncal - 20 noviembre, 2025 - 23:30

De izda. a dcha.: Marcos Ureña (electricista), Patxi Palacios (albañil) y Carlos Anaut (carpintero). (Fotos: Sergio Martín)

El reloj marca las 8:00 mientras revuelve su café. Fuera, las primeras nieves del año espolvorean de blanco los montes pirenaicos. Sobre la encimera de la cocina se encuentra una libreta abierta en la que repasa, una a una, las tareas del día. «Colocar un cuadro eléctrico en Isaba, revisar unos fusibles en Burgui, instalar enchufes nuevos en Uztárroz…» Apura la taza, sale de casa y arranca la furgoneta. De camino, suena el teléfono. Uno de sus mejores amigos le pide, con la confianza que otorgan los años, que pase por su casa cuanto antes porque necesita una reparación. Marcos respira hondo y contesta que le gustaría, que le tendrá en cuenta, pero que hoy, como tantas veces, no tiene ningún hueco.

«Hay que asumir que no se puede llegar a todo, aunque sea tu más íntimo amigo», rememora el electricista Marcos Ureña para Navarra CapitalTras 41 años en el oficio, conoce bien esta problemática. Vecino de Garde, es uno de los dos profesionales de su sector que continúan en activo en el valle de Roncal, aunque planea jubilarse en septiembre de 2026. El segundo se llama Roberto Fayanás, que directamente no ha podido participar en este reportaje porque su agenda está desbordada. Un claro síntoma de la escasez de gremios que padece el valle navarro, donde su intensa actividad turística demanda contar con más especialistas.

Después de toda una vida dedicado a su profesión, que le ha llevado a conocer «casi todas las bombillas de la zona», Ureña vislumbra un horizonte repleto de obras y proyectos. Desafortunadamente, le falta personal para llevarlos a cabo. «La ausencia de gremios es alarmante. Muchos jóvenes no quieren incorporarse al mercado, y esto nos afecta a todos. Si tienen que venir profesionales desde Pamplona, el presupuesto se dispara», lamenta.

Electricista desde hace 41 años, Ureña planea jubilarse en septiembre de 2026.

Electricista de profesión, Ureña planea jubilarse en septiembre de 2026 tras 41 años de trabajo.

Pese a todo, se retirará «satisfecho y con la cabeza muy alta», ya que cuenta con un aprendiz bajo su tutela. Se trata de Javier, un joven isabarrés que se está formando como instalador eléctrico: «Ojalá pueda quedarse con todo el trabajo del valle cuando yo me retire».

Patxi Palacios también es vecino de Garde, aunque aprendió el oficio de albañil en la capital navarra. Tras regresar al pueblo, fundó la empresa Construcciones Belcoj, donde trabajó durante 34 años hasta su jubilación en 2024. Como consecuencia, los albañiles operativos en el valle «se cuentan con los dedos de una mano».

Vecino de Garde, Palacios fundó Construcciones Bercoj hace 34 años.

Vecino de Garde, Palacios fundó Construcciones Bercoj hace 34 años y tras aprender el oficio en Pamplona.

«Hay muchísimo trabajo que hacer, pero faltan profesionales», precisa antes de avanzar que su hijo Unai, de 33 años, está tomando el testigo al frente del negocio.

«Nunca me he planteado vivir en otro sitio. Hay un montón de trabajo, y muchas veces no tengo tiempo para atender a todos los clientes», atestigua. En este sentido, su hijo asume con naturalidad el relevo. Empieza a trabajar a primera hora de la mañana, descansa un rato para comer y alarga su jornada hasta que atiende al último cliente. «Le echo una mano cuando lo necesita, aunque ahora mismo no recuerdo dónde he guardado la paleta», bromea su padre.

El mapa de oficios esenciales se completa con Óscar Elizalde, fontanero que se desplaza desde Salvatierra de Esca (Aragón) para ofrecer servicio en el valle. Es el único disponible, y su agenda está tan llena que tampoco pudo atender a este medio…

LOS ALCALDES

Otro de los oficios en riesgo en el valle es la carpintería. Carlos Anaut la ha ejercido durante décadas, aunque desde años también es el alcalde de Isaba. De hecho, todavía realiza algún que otro trabajo cuando puede. «La falta de relevo generacional es el principal problema. Hay mucha demanda y cada vez menos manos para trabajar. Los profesionales que hay están saturados», resalta para detallar acto seguido que el valle de Roncal cuenta con apenas tres carpinteros: dos en Isaba y uno en Burgui. Y, en caso de que todos estén ocupados, los vecinos suelen contactar con profesionales de Ansó (Huesca) y Artieda (Zaragoza), a 20 y 30 kilómetros de Roncal respectivamente.

Recurrir a gremios de Aragón y la Comarca de Pamplona es cada vez más habitual. «Hay que armarse de paciencia y esperar a que tengan un hueco, aunque suelen estar disponibles para atender urgencias. Cuando se habla de la falta de relevo siempre se mencionan los mismos sectores: ganadería, agricultura, hostelería… Y con toda la razón, pero nadie se acuerda de los gremios hasta que los necesitan», incide.

Anaut, que también es el alcalde de Isaba, es uno de los tres carpinteros operativos en el valle de Roncal.

Anaut, que también es el alcalde de Isaba, es uno de los tres carpinteros operativos en el valle de Roncal.

Un diagnóstico que confirma la alcaldesa de Roncal y nueva presidenta de la Junta del Valle desde julio, Amparo Viñuales. «Electricistas, fontaneros, albañiles… Está siendo muy complicado. Óscar, el fontanero, viene cuando puede desde Salvatierra de Esca (ubicado a 19 kilómetros de Roncal) porque tiene muchísimo trabajo».

Desde Vidángoz, su alcalde, Tomás Pasquel, recuerda un pasado muy distinto. «Cuando empecé como primer edil, en el valle trabajaban alrededor de 200 hombres. Y había varios jóvenes electricistas, fontaneros y empresas de reformas, pero hoy la mayoría se ha jubilado», evoca Pasquel, quien además de alcalde ha sido leñador, bombero y ganadero. De hecho, un ternero recién nacido muge de fondo mientras conversa con Navarra Capital. «En los pueblos hay que saber de todo», remata con una media sonrisa.

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