sábado, 21 julio 2018

La Droguería en el Camino

Un nuevo local recién inaugurado en la localidad navarra de Puente la Reina combina una novedosa oferta gastronómica con actividades culturales.

Miguel Bidegain
Puente la Reina (Navarra) - 16 junio, 2018

La Droguería en un nuevo espacio de gastronomía, y actividades culturales en Puente la Reina.

La Droguería en un nuevo espacio de gastronomía, y actividades culturales en Puente la Reina.

“Queremos que este sea un local diferente, un bar que, además de ofrecer comida sana,  sea un referente cultural para la gente de todo Valdizarbe”. Así presenta La Droguería, un espacio de ocio recién inaugurado en Puente la Reina, su promotor, Gabriel Lamberto.

Se trata de un proyecto singular por muchas razones. Destaca, la puesta en valor de las preexistencias constructivas como son la traza de la muralla medieval o el pozo de piedra, todos ellos recuperados como elementos decorativos. Mirando también hacia el pasado, aunque más reciente, recupera la carpintería y parte del mobiliario del negocio que ocupó anteriormente la bajera, una droguería de la que también ha heredado el nombre. La puerta que se abre a la plaza, restaurada, es la original del comercio.

Model

Imagen del estudio MLMR en la que se aprecia la distribución del local.

Al cruzar esa puerta se accede a un espacio también singular, fruto del diseño de MLMR Architecture Consultancy, que ha que ha conseguido articular amplios espacios multifuncionales en lo que antes eran irregulares estancias tabicadas. “La idea de la distribución es el éxito del proyecto, porque la cocina pasa a ser el centro de una propuesta arquitectónica novedosa, que acompaña a un servicio de hostelería también novedoso, ofreciendo ese punto de confianza que da el ver qué vas a degustar y cómo lo están preparando”, explica el arquitecto diseñador Javier Martínez Labeaga.

Además, la disposición de la cocina, conectada visualmente con el resto de espacios públicos del local, posibilitará usos que no serían posibles si su emplazamiento fuera el habitual. El arquitecto indica que “se puede pensar en servicios más modernos, show cooking, cursillos… en definitiva opciones innovadoras al margen de las tradicionales”.

VERMUTERÍA, RESTAURACIÓN Y CULTURA

A uno y otro lado de la cocina, dos estancias con ambientes diferenciados. La primera de ellas, con acceso desde la plaza comercial del pueblo, un recinto con carácter tradicional con posibilidades de uso también tradicionales: bar, cafetería o vermutería. La segunda estancia, pensada para comer o el picoteo, un polivalente espacio conectado a un patio exterior muy agradable, en el que destacan nuevamente, elementos recuperados. Este será en lugar que acogerá la actividad cultural, “desde actuaciones musicales a microteatro, monólogos o proyecciones de cortos, estará abierto a las iniciativas de los creadores de la zona”, señala Gabriel Lamberto.

La cocina tiene un protagonismo especial en La Droguería.

La cocina tiene un protagonismo especial en La Droguería.

El arquitecto destaca especialmente esta zona, “sin duda la que ha posibilitado mayor disfrute creativo porque debía conjugar lo más novedoso de La Droguería, su programación cultural, y al mismo tiempo explotar la potencialidad de conectar con el patio exterior”. El estudio MLMR ha conseguido una armoniosa transición, con detalles como un atractivo frente de lamas de madera con diferentes orientaciones y una puerta ventanal, que dan polivalencia al espacio y al mismo tiempo hacen que la estancia sea acogedora.

Ambos, promotor y arquitecto, coinciden al resaltar que el objetivo de la reforma que ha dado lugar a La Droguería “era sacar provecho del espíritu del local existente, dar continuidad al ambiente de la antigua tienda”. Para ello han mantenido diversos elementos, suelos de madera y cerámica, columnas de hierro forjado y puertas que han sido reubicadas en los servicios, a los que se da valor en el conjunto del proyecto arquitectónico. El resultado es una combinación en la que conviven con naturalidad lo rústico y lo moderno.

Lamberto, que dice que la idea surgió “medio en serio medio en broma”  y fue tomando cuerpo en sus conversaciones con las dos personas que forman parte de la sociedad, incide en el hecho de que en los menús que se ofrecen los productos son ecológicos y proceden de las huertas y granjas de la zona, contribuyendo a una economía circular que le ha permitido acceder a subvenciones del Programa Leader de la Unión Europea. Además, advierte de que en La Droguería el euskera tiene “su justo espacio, tanto en la carta como en la papelería, y lo tendrá también en nuestras actividades culturales, que es algo que tampoco se ha tenido en cuenta en los locales de ocio de esta zona”.

En este espacio, que conecta con el patio, tienen lugar las actividades culturales.


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