El bistró «más indisciplinado» ha abierto sus puertas en Pamplona. Rosa Lee, residente en la capital navarra desde 2021 y propietaria de KungFu Ramen en la calle Esquíroz de Iturrama, ha inaugurado su segundo establecimiento en la ciudad: KungFu Bistro. La propuesta gastronómica de este nuevo local, situado en el número tres de la avenida Pío XII, se basa en la fusión entre las tapas españolas y el «auténtico» dim sum.
Este concepto culinario oriental, cuyo significado en chino es «tocar el corazón», hace referencia a «pequeños bocados» (empanadillas, bollos, rollos de fideos o panecillos) elaborados al vapor, fritos, a la parrilla u horneados. Todos ellos están rellenos de carnes, mariscos o verduras.
Estos platos, originarios de Cantón, en el sur de China, se consumen tradicionalmente a media mañana o a primera hora de la tarde, acompañados de té. El ritual, denominado yum cha, suele compartirse en compañía de familiares y amigos. Asimismo, el establecimiento ofrece otras elaboraciones típicas como sopa wonton, tallarines y platos cocinados al wok.
KungFu Bistro dispone de más de cien metros cuadrados, cuenta con una capacidad aproximada para sesenta comensales y emplea a dos trabajadores entre semana y a tres durante los fines de semana.
SEGUNDO ESTABLECIMIENTO
KungFu Bistro es el segundo negocio hostelero que Rosa dirige en la capital navarra. En 2021, decidió trasladarse desde Valencia, donde también gestionaba un bar-restaurante, a Pamplona. Así, el 1 de agosto de ese mismo año inauguró KungFu Ramen en la calle Esquíroz.
Este restaurante de cocina asiática está especializado, como su propio nombre indica, en ramen. El plato, originario de China, se elabora con pasta (tallarines, fideos de arroz y udon) que Rosa prepara de manera artesanal, acompañada de un caldo de costilla de cerdo cocinado a fuego lento durante doce horas. La pasta y el caldo se sirven con verduras, setas, bambú, cilantro y ajos tiernos, a los que se pueden añadir complementos como pollo, ternera, langostino, pato asado, cerdo o carne picada.
Rosa ha decidido emprender nuevamente y abrir un segundo negocio en la ciudad por varios motivos. En primer lugar, el local de Iturrama se «había quedado pequeño debido a la elevada afluencia de clientes», y su propietaria deseaba disponer de un espacio más amplio para atender la creciente demanda.
Además, las dimensiones de la cocina de Iturrama limitaban la oferta gastronómica al ramen, y Rosa quería ampliar el menú. «En ambos sitios se seguirá preparando ramen, pero tenemos muchos más platos. Quiero que los clientes los descubran», indica Rosa a Navarra Capital.













