Corría el año 1942 cuando la familia navarra Iturrioz fundó Industrias del Caucho. Por aquel entonces, España comenzaba a asomarse tímidamente al turismo. Su característico sol dorado prometía llenar playas de acentos extranjeros y sombreros de paja. Los Iturrioz, que tenían buen olfato para los vientos nuevos, comprendieron que el futuro de su empresa podía llegar de la mano del látex. Pronto, una idea iluminó su negocio: «¿Y si fabricamos gorros de piscina?».
Lo que empezó como una ocurrencia ingeniosa enseguida se reveló como un acierto mayúsculo. Piscinas de hoteles, balnearios, clubes deportivos… Infinitos establecimientos empezaron a poblarse de clientes que, orgullosos, lucían aquellos gorros brillantes como si fuesen pequeñas coronas acuáticas.
Cuando la época dorada de este producto llegó a su fin, la compañía optó por diversificar sus líneas de negocio para ofrecer servicios como el laminado o el vulcanizado de caucho. Así, inició su andadura en sectores muy diversos, como el sanitario, el alimentario o la minería. «Por ejemplo, fabricamos gomas para líneas de procesado de fábricas agroalimentarias o vendas isquémicas para hospitales», detalla a Navarra Capital la directora de la planta, Beatriz Irurzun.
En 2013, Industrias del Caucho fue adquirida por Grupo Elastorsa, ubicado en La Rioja. En concreto, el grupo posee otros cuatro centros productivos, ubicados en Salamanca, Arnedo, Francia y Eslovaquia. «Estas sedes realizan mezclas de caucho pero, dentro de Elastorsa, nosotros somos los únicos que transformamos esas mezclas. Si hacemos un símil con el mundillo de la cocina, podríamos decir que ellos combinan los ingredientes para formar una receta y nosotros, desde nuestras instalaciones de Artica, cocinamos esa fórmula para crear el producto final», aclara Beatriz mientras pasea por las instalaciones de la firma, que suman 8.000 metros cuadrados.
EL PROCESO
La etapa inicial del proceso consiste en la laminación de la materia prima. ¿El objetivo de esta primera fase? Disminuir la viscosidad del caucho. En una determinada zona de la nave, un operario coloca la masa en una cinta, que asciende lentamente hasta la cima de una máquina. Unos metros más allá, un compañero mide el espesor de la lámina. La escena es hipnótica. El caucho recuerda a una plastilina densa y obediente. Se estira, se aplana, cede sin romperse… «El material es elástico y podemos hacerlo en colores. Hoy estamos trabajando con tonos negros, grises y caramelos», apostilla.
Enseguida llega el segundo capítulo del procedimiento: la vulcanización. Las láminas entran en unas grandes prensas donde parecen contener el aliento. Dentro, el calor, firme pero controlado, actúa como un escultor invisible que ordena sus moléculas y las enseña a resistir. Es el instante en el que la masa deja de comportarse como algo blando y pasajero para convertirse en un material sólido, confiable, con carácter propio: «Aquí es cuando la materia adquiere propiedades elásticas. Ofrecemos diferentes acabados: liso, mate, piramidal… Además, podemos incorporar diferentes refuerzos textiles y metálicos».
Aunque para la mayoría la palabra caucho evoque casi de inmediato el mundo de la automoción, y en particular de los neumáticos, lo cierto es que ese imaginario pertenece a otro proceso: la extrusión. «Nosotros hacemos proceso de calandrado, por eso utilizamos rodillos de acero. En este sentido, apenas trabajamos para el sector automovilístico. El último paso consiste en preparar el producto en rollos para enviárselos al cliente», apunta Beatriz para acto seguido recalcar que, el año pasado, la firma pasó a denominarse IDC Rubber Sheets.

La compañía, con sede en Artica, cuenta con unas instalaciones de 8.000 metros cuadrados y cuarenta trabajadores.
Con cuarenta trabajadores en plantilla, IDC Rubber Sheets factura entre 8 y 9 millones de euros anualmente y, de cara a los tres próximos años, proyecta alcanzar los 10 millones.
Además, exporta el 50 % de sus productos a unos diez países. Italia, Francia, Alemania, los países escandinavos, Portugal, Marruecos, Australia, Canadá… «A nivel nacional tenemos mucho peso, pero nuestro crecimiento viene, sobre todo, de la mano del ámbito internacional», sostiene convencida de que el caucho que se moldea en Artica está llamado a seguir viajando lejos.













