El coche serpentea por la carretera que se abre paso entre las imponentes peñas de Dos Hermanas. La luz ligera de noviembre aviva los tonos cobrizos de los bosques, que ganan en frondosidad a cada kilómetro. A medida que el camino se retuerce, las cimas nevadas de la sierra de Aralar emergen en la lejanía. Y entonces, casi escondida entre los montes, aparece la silueta de Norcaucho, la planta de Lekunberri fundada en el año 2000 por Aitor Iguiñiz y que está especializada en el diseño y la producción de piezas técnicas de caucho.
Poco después de su «amanecer», la compañía se unió al grupo italiano Ar-Tex, una multinacional que reúne seis plantas productivas más repartidas entre México, Estados Unidos, Polonia, China e Italia. Desde el polígono navarro, Norcaucho atiende sobre todo al mercado europeo, aunque hay especialidades que fabrica para todas las filiales de la multinacional.
De hecho, aunque el 50 % de su producción se comercializa en España, la otra mitad se reparte entre Europa (35 %) (Francia, Alemania, Polonia, República Checa, Rumanía, Turquía…) y mercados más lejanos como China, India o México (15 %). «La pertenencia al grupo permite dar un servicio integral a grandes clientes multinacionales. Una misma pieza puede fabricarse hoy en Navarra y mañana en México si las condiciones arancelarias o logísticas lo requieren», explica a Navarra Capital Iguiñiz, director general de la compañía.

El 65 % de la producción total de Norcaucho se destina al sector de la automoción.
En concreto, la firma se dedica a la fabricación de juntas de estanqueidad para aplicaciones de sellado, gestión de fluidos o antivibración. En la fábrica, que hoy alcanza 3.000 metros cuadrados tras incorporar en 2023 el pabellón contiguo, trabajan cuarenta personas. Allí producen alrededor de 300 millones de piezas al año de unas dieciséis tipologías distintas: «Tienen un costo pequeño dentro del conjunto en el que van montadas, pero son esenciales desde el punto de vista funcional».
SECTOR AUTOMOVILÍSTICO
El 65 % de la producción total se destina al sector de la automoción. Norcaucho fabrica soluciones para quienes ensamblan los grandes componentes, desde sistemas de suspensión o depósitos de combustible hasta direcciones, limpiaparabrisas, tubos o mecanismos de maleteros y apoyabrazos.
Aunque la irrupción del vehículo eléctrico abrió un periodo de incertidumbre en la compañía, ya que muchas de sus piezas se utilizan en motores de combustión, la implantación de este tipo de coche «ha sido más lenta de lo previsto» y la compañía ha aprovechado el tiempo para indagar en aplicaciones nuevas. Así, ha desarrollado siliconas especiales resistentes a la flamabilidad, una propiedad «crítica» ante los riesgos de combustión asociados a baterías y sistemas eléctricos. Estas formulaciones retardadas, capaces de demorar la propagación del fuego y reducir el humo, ya se están comercializando para vehículos eléctricos e híbridos.
Más allá del automóvil, la empresa trabaja para un segundo gran sector, la calefacción y fontanería, que representa el 30 % de la producción e incluye válvulas de agua y gas, calderas, conducciones y electrodomésticos. El 5 % restante va dirigido a usos industriales variados como mobiliario, electrónica o maquinaria.
En un sector dominado por potencias extranjeras como China o India, la apuesta «diferencial» de Norcaucho se apoya en la automatización de su proceso productivo. «Todo proyecto nuevo se analiza bajo una única pregunta recurrente: ¿es automatizable? Si no, no hay margen de competitividad. Por eso hemos invertido en maquinaria capaz de controlar el 100 % de las piezas y descartar una a una las defectuosas», añade Asier Oteiza, director de Ventas.
En este afán por innovar, la compañía también ha dedicado importantes recursos al proceso de desarrollo de materiales con propiedades especiales. Desde su Departamento de Ingeniería han creado productos con mayor resistencia al frío, destinados a componentes expuestos en vehículos enviados a países nórdicos: «Fue una solución que ningún proveedor había logrado ofrecer. Nadie podía cumplir una serie de expectativas en esas condiciones, pero nosotros, tras varios años de pruebas, conseguimos llegar a una solución. Eso nos ha abierto la puerta a nuevos clientes».

Tras una primera ampliación en 2023, la empresa ya está planificando otra de cara al futuro.
Tras veinticinco años de andadura, en los que «la competencia y los requisitos de calidad se han endurecido», la compañía ha logrado mantener un crecimiento anual del 10 % desde 2020. Además, su objetivo para 2030 es duplicar la facturación y ya está en búsqueda de una solución para ampliar sus instalaciones debido «al aumento del volumen de trabajo».










